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El origen de la familia
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/IV]]
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<noinclude><pagequality level="4" user="Freddy eduardo" />{{c|( 6 )}}</noinclude><poem>
::Perdió ya la amistad fina
::Para mí sus atractivos,
::Y la sociedad me irrita.
::¡Y vosotros, delicados
::Objetos, obras pulidas
::De la gran Naturaleza,
::Á quienes yo me atrevia
::Á imitar, quando tan solo
::Me complací en vuestra vista!
::¡Vosotros, modelos mios,
::Que en mi espíritu encendiais
::El fuego de amor é ingenio,
::No me causais ya harmonía
::Desde que excedió mi mano
::Á vuestra hermosura misma!...
</poem>
''Se sienta, y despues de dar vuelta con la vista al obrador, dice:''
<poem>
::Un desconocido encanto,
::En este obrador me liga,
::Y, ni á trabajar acierto,
::Ni es fácil de él mi salida;
::Vagando de grupo en grupo,
::Paso las horas y dias,
::Y mi cincél desconoce
::Ya la mano que le guia;
::Ni estos bosquexos ya sienten
</poem><noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="Freddy eduardo" />{{c|( 9 )}}</noinclude>''Va á correr la cortina, y se suspende con turbacion.''
<poem>::Yo no sé qué me conturba
::Al llegar á esta cortina;
::Un grande asombro me hiela:
::Parece que mis indignas
::Manos tocan, el Santuario
::En que una Deidad habita....
::¡Insensato, es una piedra,
::Obra de tus manos mismas!
::¿Qué importa? tambien los Dioses,
::Que en nuestros templos, se fixan,
::Son de la propia materia,
::Y hechos por el mismo artista....</poem>
''Va titubeando, corre la cortina, se descubre Galatéa, y se arrodilla con grandes extremos de agitacion.''
<poem>::¡O celestial Galatéa!
::Culto mi amor te dedica....
::Pero ¡qué ilusion! ¡qué engaño!
::Queriendo sacarte Ninfa,
::Te hice Diosa, en gracia excedes
::La Venus que rindió á Alcidas...<ref>Alcidas fué un joven que se enamoró de una sobresaliente estatua de Venus, que los Gentiles veneraban en la ciudad de Guido. </ref>
</poem><noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="Carlosandres2000" />{{CP|276|{{may|biblioteca de los americanistas.}}}}</noinclude>gobierno de D. Martín Carlos de Mencos, del Doctor D. Juan de Mañozca, obispo y presidente, y en el tiempo de D. Juan Miguel de Agurto; pero no en otro tiempo alguno de los presidentes.
Tiene también la pregonería mayor, como porción de sus propios,<ref>Libro de Cédulas Reales del Cabildo, folio 178.</ref> por merced hecha en Monzón de Aragón, fecha en 30 días del mes de Octubre de 1563 años; que fuera della parece más largamente por Real ejecutoria que se conserva y guarda, con los libros de cédulas del archivo del secreto desta muy noble ciudad, y es su data en Cuenca, á postrero de Abril de 1564 años: y está impracticable y ocioso este oficio, por incuria negligencia y poca actividad de los propios magistrados della, así de los presentes como de los pasados más activos, más fervorosos y de más pingües y seguros caudales.<ref>Libro I de id. id., folios 16 y 134.</ref>
Goza del alivio y merced, de que los dueños de minas paguen el quinto del oro y plata, que sacaren de sus minerales y lavaderos, al diezmo dello, de que sin duda gozaron los que nos precedieron en la grande abundancia que tuvieron destos preciosos metales; cuyas labores se perdieron por culpa del visitador Francisco de Orduña, y por el beneficio del añil, que llegó á valer la libra á veinticuatro reales; y los indios, con el olvido que dellas tuvieron los españoles, las encubrieron. La merced del diezmo de la plata y oro parece de tres Reales cédulas; la una dada en Madrid á 16 de Febrero de 1536, otra en Aceca en 9 de Abril de 1587, y otra de Madrid dada en 20 de Junio de 1571 años.<ref>Libro III de id. id., folios 39, 43, 45 y 46.</ref>
Obtiene y goza pacíficamente la preeminencía de la ''Paz'' en todas las ocasiones de públicas funciones, á que autorizada y decorosamente asiste en los sagrados templos; esto es, asistiendo sola la ciudad sin la superior concurrencia de la Audiencia Real, mas con la distinción de que se manda que, aunque concurra un oidor, el fiscal y alguacil mayor de<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="Carlosandres2000" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|277}}</noinclude>corte, se le dé á la ciudad la ''Paz''. Es la concesión deste privilegio por cédula dada en Madrid en 13 de Febrero de 1649, que habla con el reverendo Obispo desta santa iglesia, y otra dada en Madrid á 20 de Setiembre de 1651.<ref>Libro II de Cédulas Reales del Cabildo, folio 204.</ref>
No menos es estimable y precioso el título y merced que goza de todas las aguas del contorno, que por diversas y aseadas tarjeas y dilatados conductos se introducen cumplidamente á las más de las habitaciones de los vecinos desta ciudad; cuya cantidad es considerable, según lo repartido y reconocimiento de datas que por el año de 1682 hizo el doctor D. Diego Ibáñez de Faria, oidor deste Audiencia, y consta del folio 25 de los autos originales que están en el Archivo, haberse vendido ochenta y tres reales y una paja de agua, cuyo monto á quinientos pesos por cada real llega á la considerable suma de 41.825 pesos, que si se hubieren impuesto á renta pupilar ó para mayor alivio de los vecinos, dejádolos cargados sobre la finca, con cargo de que de no pagar el rédito se le quitería el agua, redituara hoy 2.091 pesos 2 reales cada año, y no que esto es como lo demás, que se mira con tan poco amor y cuidado. Es la merced y real título del agua concedida á 3 de Febrero de 1573 años.
Concediósele también por la Real generosa megnificencia,<ref>Libro III de Cédulas Reales del Cabildo, fols. 59 á 64.</ref> el que el Cabildo hiciese, por le autoridad de sus annuales almonedas de abastos, el remate de todas las tabernas y pulperías públicas, y lo que dellas fructificare se hiciese particular aplicación á los propios y rentas de la ciudad; y así en esta forma se practica, desde el estimable principio de su gracia hasta el tiempo presente, sin impedimento ni embarazo en el uso deste derecho; cuyo asentado dominio está reducido en tres Reales rescriptos: uno dado en Madrid á 23 de Noviembre de 1652; otro de Madrid de 8 de Marzo de 1641; y otro de San Lorenzo de 6 de Noviembre de 1648 años.
En cuento á la belleza, ámbito y ferecidad de sus exce-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="Carlosandres2000" />{{CP|352|{{may|biblioteca de los americanistas.}}}}</noinclude>''jinicuiles'', ''coyoles'', ''pitahayas'', ''piñuelas'', ''papayas''; y de lo no comestible ''jícaros'', ''amates'', ''y opales de grana'', ''conte'', ''órganos'', ''cacalotzuchil''; con otra infinidad de frutas de ambos temperamentos, como ciruelas, que llaman ''jobos'', de tierra caliente y de tierra fría, anonas de una y otra parte, limones, cidras, toronjas, duraznos, membrillos, tunas, sandías, melones, cerezas y moras, y todo género de hortaliza; sin lo que de fuera le entra todos los días, demás del trigo, maíz y frisoles de su propio territorio.
Sus llanas y alegres calles corren y tiran la nivelación de la cuerda, desde la parte del Norte á la del Sur, y de la del Levante á la del Occidente; mirándose así por todas sus encrucijadas con grandísima derechura y asiento sólido y firme; por cuya previa disposición, y estando siempre bañada de las luces y vientos, había corrido esta estimable poblazón libre y sana de los contagios, hasta que desde el año de 1682 ha sido infestado este país de fríos y calenturas que duran, aunque menos maliciosas, hasta este de 1689; viniendo heridos estos miserables y contagiados de la costa del Sur, por el tiempo de la campaña que allí se mantuvo, gobernando en ínterin el licenciado D. Juan Miguel de Agurto, del hábito de Alcántara, cuyos repetidos y varios accidentes, con el favor de Dios y de su Santísima Madre, referiré en la ''Segunda'' y ''Tercera parte'' de esta historia, en los lugares que le tocare.
Sobresale elegantemente, entre el aspecto material de esta poblazón, el religioso y magnífico convento de Santo Domingo, que está, desde los primeros principios del establecimiento de nuestras fundaciones, erigido en este pueblo á el venerable culto de Dios Sacramentado, debajo de la advocación de San Juan Bautista. Hoy se goza ennoblecido con cuatro suntuosos y magníficos claustros altos y bajos, grande y numerosa correspondencia de oficinas, todo edificado de piedra de cantería, por la grande comodidad que ofrece la cantera de piedra blanca tirante á azul, de tratable y dócil pasta en su naturaleza, y que pulida de el cincel y la escoda queda lisa como una tabla acepillada: dista del pue-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="Carlosandres2000" />{{CP||{{may|adiciones y aclaraciones.}}|463}}</noinclude>fuera de la ciudad, de sebo, so pena que pierda las candelas que vendiere ó se le probare haber vendido, y seis pesos de oro aplicados por tercias partes según dicho es.
Otrosí ordenamos y mandamos: que los zapateros desta ciudad no sean osados á vender ningún calzado por junto para fuera desta ciudad, so pena de perdido el calzado y seis pesos aplicados por tercias partes.
Otrosí ordenamos y mandamos: que las panaderas desta ciudad y otras qualesquier personas que hacen pan para vender, y empanadas quesadillas, no lo vendan sino en la plaza pública desta ciudad, para que sea visto dar su peso por la postura que le fuere puesta; so pena de perdimiento delpan que ansí vendiere para los pobres desta ciudad, como al fiel y secutor le paresciere y tres pesos de pena cada vez que fuere hallado vendello en sus casas ó en otra qualquier parte fuera de la plaza; y que si les hallaren el pan menguado de su peso de una libra cada pan, se dé á los pobres como dicho es y dos pesos de pena la primera vez, y por la segunda le dén cien azotes; y que no sean osadas á vender bizcocho para fuera de la ciudad sin licencia del fiel y secutor, y que no lo vendan á más prescio de como les fuere puesto, so pena de perder el bizcocho que ansí vendieren é un peso por cada arroba, por tercias partes como dicho es; y sean privadas del dicho oficio por tiempo de un año.
Otrosí ordenamos y mandamos: que por quanto en esta ciudad los mercaderes que en ella residen venden muchas cosas de drogas, como acíbar, trememtina, triaca, ingüentos, ruibarbo é otras cosas tocantes á medicinas, los quales por no saber si son buenas ó malas, y en lugar de hacer provecho harían daño; por tanto mandamos, que ningunas personas que trujeren qualquiera de las dichas cosas para vender, no sean osados á las vender hasta las manifestar ante el fiel y secutor, para que con el médico que hubiere en esta çiudad las vesite y vea si son para vender ó no, so pena que el que lo tal no hiciere, pague de pena treinta pesos de oro, aplicado por terçias partes según dicho es.
Otrosí ordenamos y mandamos: que por quanto en esta<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|17}}</noinclude>nuas, frecuentes y apacibles lluvias, que sin innundarle impetuosas le fertilizan favorables. Toda su fecundidad y providencia se radica en la crasa naturaleza de tierra negra, y algunas veces por lo fuerte de su fecunda robustez encendida en roja y dócil calidad de rubio barro; dejando de individuar otras infinitas especies de animales, como son lobos, que en estas partes llaman ''coyotes'', cuyo cuero sirve de remedio a los perláticos, trayendo guantes sin curtir de estas pieles, y los genitales, al mal de madre que padecen las mujeres, trayéndolos arrimados al estómago. Gatos monteses, que llaman ''juanchis'', de increible y señalada ligereza y osadía, sobre riza azulada piel tienen dilatada y crespa cola. Hay grande tropa de ''pizotes'' y ''ardillas'', entre los cuales animales dicen, y corre y afirma la corriente tradición, de que hay ''carbuncos'' con cuya preciosa é inestimable piedra, dicen, suele esclarecerse como un ardido monte toda la dilatada y umbrosa sierra. La verdad tenga su lugar: todo puede ser; y aunque yo he estado varias veces y de asiento en estas partes, no he visto más que unas luces como la de la candela por los montes y cerros de este país.<noinclude>{{pie|{{may|Tomo II.}}||2}}</noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP|30|{{may|biblioteca de los americanistas.}}}}</noinclude>llama. Y piensan y divulgan (mas no sé cómo se atreven á esparcir y derramar á la fama lo que no saben por más razón que la imaginaria) que lo hicieron por aprovechar las maderas y otros materiales de la ciudad antigua; y á esto se satisface y responde, que aquellos ilustres varones tendrían suficientes y proporcionados motivos que les obligasen y compeliesen á seguir el que ahora les parece manifiesto error acerca de esta fundación. Pero ignoran que para tomarla fué de consejo de muchos y repetidos congresos y juntas que formaron, invitando antes personas inteligentes y peritas que registrasen la calidad y naturaleza de los otros circunvecinos valles; de cuya diligencia y descripción de todos ellos, que constan del antiguo libro de el Becerro, resultó la determinación de fundar en el sitio que hoy ilustremente ocupa el aspecto material de esta ciudad, fuera de que no pudo atenderse, ni sería mirando á aprovechar los materiales que quedaron de la ciudad antigua, porque aquellos edificios de la ciudad vieja quedaron molidos y contusos de los golpes de agua, piedras disformes y árboles grandísimos que descendieron sobre los edificios traídos de la fuerza y precipicio de aquel ímpetu y flujo arrebatado de aguas, y mucho de ello rodó al río por mucha distancia de camino, que crecido y lleno cargó con todos los fragmentos de las maderas que constituían los edificios, quedando en pie muy pocos, como llevo referido antes de ahora; quedando aquel aspecto material desmantelado y lastimosamente funestado con aquella tormentosa inundación. Y cuando estos tan claros y evidentes motivos no produjeran el efecto, díganme, les ruego, estos contemplativos estoicos y severos calumniadores de aquellas acciones y ejecuciones gloriosas, ¿de cuáles aguas se había de proveer y alimentar la ciudad puesta en el estéril y árido ''Valle de las Vacas'', que sólo goza con limitación sedienta de su pobre y hondo arroyo, de pequeño y descaecido curso, sin que el arte ni el poder pudieran darle la altura y nivelación conveniente para igualarle al suelo de tan eminente llanura? cuando en este ''Valle de Panchoy'', que es el que ocupa con su aspecto material Goathemala, goza de ocho<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP|42|{{may|biblioteca de los americanistas.}}}}</noinclude>{{np}}
Bien acaso con ocasión de cultivar y arar la tierra del capitán D. Gabriel Esteban de Salazar, alguacil mayor que fué de esta Audiencia, el Gobernador de las armas D. Juan de Galvez y D. Cristóbal Salazar, caballeros deudos míos, en compañía de Melchor de Pineda, vecino de ''Mixco'', discurrieron que por servir de estorbo a las abezanas de los bueyes sería bien echar un ídolo bien crecido, que estaba en aquel campo, á una de aquellas profundas y pendientes barrancas; y habiéndolo ejecutado los tres con sus criados sin ser vistos de otra persona, á la mañana siguiente hallaron el ídolo en el propio sitio y lugar que antes tenía. Admirados y confusos de este suceso, volvieron á despeñarle en otra quebrada muy honda y distinta de la primera, y á otro día siguiente á su despeño volvieron á hallarle fijo en el lugar de su primera mansión. Por tercera instancia persistieron en su propósito, y por tercera reincidencia le hallaron en el propio sitio, hasta que resolvieron, por último acuerdo, entregarlo á la violencia y voracidad del fuego; ejecutándolo con grande lamentable sentimiento y resistencia de los indios de servicio de la propia labor, viendo que el fuego, picos y barras reducían á piezas y fragmentos aquella maldita figura. Y es digno de advertencia y reparo que la piedra en que estaba tallada y esculpida la ridícula figura del ídolo era de tamaño crecido, y las barrancas en que fué lanzado pendientes y sin salida, si no era á grande vuelta y rodeo de camino: con que no pudiendo ser sacado y conducido á hombros de indios, ni menos trasportado á fuerza de lomo, sería con la industria del demonio, que le asistía, sublevado á la eminencia que antes obtenía.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|53}}</noinclude>dolorosa de nuestro mansísimo y amante redentor Jesucristo, admirándose en unas verguillas que señalan circunferentes las puntas de la corona los azotes ó ramales salpicados y tintos á compasadas distancias de cárdenas y rojas muestras de encendida sangre. Dentro de este seto de ensangrentados azotes, se muestra y levanta el tallo de donde se produce y forma la fruta, el cual se engríe y perfecciona en forma de una columna redonda con sus proporcionados gruesos y delgados, donde lo demanda la proporción del arte; viéndose en ella con admirable y milagrosa arquitectura el cuadro y altura del pedestal; señalándose en sus partes el bocel y la gola, y por circunferencia del pedestal se levanta y sobresale una sutilísima y cándida corona de espinas salpicada de rojo, y sobre la última bocelina la milagrosa y peregrina columna recibe por corona lo nudoso de una pequeña lustrosa caña que en la figura de una esponja termina, dividiendo esta esponjilla en tres talluelos en su cima, que se dividen y separan uno de otro en figura y situación triangular, siendo ellos en la demostración de su forma y arquitectura á la similitud de tres perfectos y ensangrentados clavos, con demostración de aguda punta á el pie en que se fijan y rematan con perfecta cabeza triangular, tan esmerada en su acierto como si fueran formados en la forja, teniendo en el verde pezón en que se funda el principio de la hermosura misteriosa de la esponja cinco verdes, aunque oscuras y funestas hojas, á la manera en su monstración y forma de cinco paletillas, de donde penden de sutilísimas vides otras cinco pálidas hojas en demostración de roturas y heridas como aquellas que se ven en el escudo de la religión seráfica de mi patrón San Francisco. Maravilla y portento que en ninguna otra agradable y fragrante flor de cuantas produce y crió la culta abundante Europa ni la dilatada feraz América se halla sino en ésta, que goza de tamaña y singular prerrogativa.
Mucha abundancia y copia de ''Higuerilla'' se produce sin limitación en este ''Valle de Mixco'', conocida con nombre de ''Higuerilla de Infierno'', con verdadera y conocida corrupte-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|75}}</noinclude>esclarecida gloria del poderoso católico y pío señor Rey de las Españas, que como señor natural y patrón universal dellos, los mantiene, y juntamente de aquellos que con el filo de la espada y el riego de su sangre abrieron camino al Evangelio para tan alto y excelente fruto.
Uno de los primitivos y ejemplares operarios desta sagrada familia de predicadores fué el venerable y religiosísimo fray Lope de Montoya, que entre los demás que entraron al beneficio y cultura desta silvestre viña, fué admirable y ejemplarísimo; sucediéndole, siendo provincial desta ilustre familia, caminar á pie por toda la molesta distancia y prolijas sendas de su provincia, derramada á varias situaciones, visitándola por sí mismo sin más tren ni compañía que unas alforjas, su breviario y un báculo, su compañero secretario, y un pobre humilde lego que le acompañaba de ida y vuelta de su visita; poniendo en ella exacto y religioso examen en la educación y examen de la doctrina cristiana, que los ministros vicarios daban á estos pobres indios: en cuyo ejercicio y empleo gustaba largo tiempo de su visita, padeciendo este venerable y ejemplar varón indecibles y crecidos trabajos y peligros en estas visitas de su provincia; porque como la tierra entonces estaba intratable é inculta, se le ofrecían á cada paso impedimentos y dificultades severas de osos, tigres, leones y otros animales que se le proponían, fuesen naturales ó en su figura y forma el demonio, porque á la verdad este estupendo y estático varón, corre hoy con opinión de milagros y espíritu profético, que a ser asunto propio hubiera mucho que ponderar de su admirable vida. En la Segunda parte espero decir mucho de lo que leí deste estupendo Padre en el libro de los milagros de la Santísima Virgen de ''Chiantla'', que se me comunicó original, siendo yo corregidor y capitán á guerra del partido de ''Totonicapa'' y ''Gueguetenango;'' pero cuando más fatigado y con más peligro se vió, fué en uno de los pueblos de las ''Chiapas'', donde estando una noche rezando los maitines de otro día, y la puerta abierta por lo caliente y abochornado del país, le acometió una sierpe, á cuya vista quedó el venerable va-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|95}}</noinclude>''Mame'', que pudo ser accidente, ó haber sido este pueblo ''Ucubil'' y el ídolo ''Camanelon'' de los indios ''Mames'' que dominasen en la persecución de la primitiva fundación de los señores ''Tultecas'' esta parte de ''Cachiqueles''; pues estos fueron oprimidos por aquel tiempo de las dos estirpes de los ''Mames'' y ''Pocoman'', como queda dicho en el capítulo segundo del libro primero: fuera de que entre un ''Sacattepeques'' y otro no pudo por entonces el manuscrito dar distincion: lo primero, porque la tierra estaba indivisa en sus términos y en una confusión atropada y maquinosa, sin división de partidos ni de conocidas jurisdicciones; lo segundo, porque tampoco los pueblos estaban señalados ni tenían la sagrada y estimable marca del título de su advocación; y debo estar á la opinión que tengo por segura, cierta y constante de haber sido esta guerra con los ''Sacattepeques del Valle'', lo uno por lo alejado de los embajadores de ''Sinacao'' y ''Sumpango:'' cuando al principio y asomar de la guerra en su conquista se rindieron y ofrecieron de paz á la obediencia de nuestro Señor el Rey; lo otro porque en los ''Sacattepeques del Valle'' eran cuatro crecidas y grandes poblazones de numeroso pueblo las que se señalaban y conocían con este propio título, que hoy sirve de pronombre á los cuatro ''San Lucas'', ''Santiago'', ''San Juan'' y ''San Pedro Sacattepeques'', de donde era factible juntarse no solo ocho ó diez mil guerreros (que hoy pudieran juntar más número de combatientes con ser que están tan disminuídos), mas diez y ocho y veinte mil; y esto no podía ser entonces de aquel ''Sacattepeques de Quetzaltenango'', que es solo un pueblo, y aunque numeroso y crecido no en tanta muchedumbre de habitadores que pudiera armar por sí arriba de mil indios de guerra. Y por estas razones, que no son de pequeña equivalencia, como por la de haberse introducido á pocos días y á breves jornadas en el país infestado nuestro ejército, se prueba ser ''Sacattepeques del Valle'' de quien se debe hacer el juicio; estando el de ''Quetzaltenango'' á larga y impedida distancia de leguas, cortadas y imposibles, ó dificiles con inaccesibles sierras por donde se hace lo penoso y molesto de su camino.<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|111}}</noinclude>el costo y autoridad de sus fábricas, bien que en ninguna dellas se manifiesta y descubre cosa singular ni antigüedad reparable que por serlo dé ocasión á particular descripción; y sólo manifiestan en su informe y desmantelado desorden haber sido ilustres domicilios y capaces congregaciones de numeroso pueblo, de que hoy no queda la fama y crédito de su memoria para la noticia de su conocimiento, ó porque lastimosa y funestamente se extinguieron, ó porque con pródigo y atento gobierno se trasplantaron y admovieron á más conveniente y segura calidad de sitios, como el de ''Mixco'', que estuvo aquí en estas llanos de Luis de la Roca: que como entre esta nación no hubo el uso provechoso de las letras, mas de aquellas ruedas de piedra que inclinan el término de un siglo de los suyos, que era de 52 años, que hablaban con demostración de figuras, y aunque prevalecen en el ''Quiche'', nosotras no las entendemos ni penetramos; y nuestros venerables progenitores anduvieron en continuado movimiento sobre su reducción á nuestras leyes, y los eclesiásticos en la predicación y enseñanza no cuidaron de apuntar, recomendando á la perpetuidad de la escrito las movimientos y máximas políticas de aquellos ancianos y primitivos tiempos, distantes de nosotros para la mayor noticia y retentiva de las noticias, costando no poco trabajo y gasto de tiempo las que después de tantos caducos años se adquieren.
Y aunque es verdad que aquel inagotable y casi como infinito número de indios, que ocupaban y floridamente llenaban de habitadores el dilatado espacioso campo deste maravilloso y dilatado Reino, en grande y considerable parte se ha disminuído y agotado, desde que un negro de Pánfilo de Narvaez sembró entre ellos el contagio y veneno de las virguelas (que en los desta pobre y miserable nación no se conocía); llevándose por entonces el contagio deste veneno y el del sarampión, que respecto del viento y de los que venían de Mexico á este reino introducido en estos miserables, se llevaba como el activo y cebado fuego de los campos secos, pueblos enteros de innumerables y crecidos<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|recordación florida.}}|127}}</noinclude>roso aliño de sus templos, así en el decente y costoso aspecto material de sus ilustres fábricas, como en lo que resalta la bizarría y riqueza de sus adornos sagrados; emulando en lo abundante de la plata y bordados de frontales y casullas á las iglesias más ricas desta ciudad. Atribúyese esta providencia grande á la vigilancia y celo de los ministros y á lo numeroso de los pueblos y opulencia de los indios; pues ha habido algunos entre ellos que ha hecho el costo á tres frontales, casulla y dalmáticas, capa de coro y paños de atril y púlpito, de materia tan rica y costosa como el terciopelo carmesí, con bordaduras de realce de plata y oro fino; y con otros iguales y ricos ornamentos resplandece y campea la gloria de Dios y deseos fervorosos de sus fieles.
Son estos pueblos sobrados y abastecidos de mantenimientos, para el sustento ordinario y propio y para distribuir crecida copia de ellos por venta cotidiana á esta ciudad de Goathemala y otros pueblos menos abastecidos, de maíz, frísoles, garbanzos, jamones, manteca, pollos, gallinas, capones, codornices, conejos y otras cosas; siendo todos en su temperamento siempre variados y refrescados de lo puro y saludable del Norte, por lo descubierto y libre de su horizonte, con perpetua sanidad de sus habitadores, así por la pureza de los vientos como por lo enjuto de su terreno. Es abundante país de ligeras y delgadas aguas que redundan descaecidas á el valle en que hoy está fundada esta ciudad de algunos de sus ríos, bien que se halla cercado de barrancas, cuyas quiebras y profundidades hacen menos hermoso y deleitable lo espacioso de su llanura.
Los indios destos pueblos son, como decíamos, muy devotos, muy dados á el culto de la Iglesia y veneración de los santos, en que esmerados resplandece y resalta en ellos la eficacia y cariño con que abrazaron y admitieron la fe de Jesucristo; pues sólo en plumas varias de regocijo, con que adornan las andas ricas de sus ''Guachibales'', pareciendo cada una una copiosa y matizada selva, tienen tanto costo de empleo que llega su cálculo á muchos millares de pesos; no habiendo día del año que quede hueco sin ''Guachibal''<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Echani" />{{CP|454|ANTOLOGÍA DE LA POESÍA FEMENINA ARGENTINA}}</noinclude>
{{c|LANGUIDEZ}}
{{bloque centro|<poem>
:Está naciendo octubre
con sus mañanas claras.
He dejado mi alcoba
envuelta en telas claras,
anudado el cabello
al descuido; mis plantas
libres, desnudas, juegan.
:Me he tendido en la hamaca,
muy cerca de la puerta,
un poco amodorrada.
El sol, que esté subiendo,
ha encontrado mis plantas
y las tiñe de oro...
:Perezosa, mi alma
ha sentido que, lento,
el sol, subiendo estaba
por mis pies y tobillos
así, como buscándola.
:Yo sonrío: este bueno
del sol no ha de encontrarla,
pues yo, que soy su dueña,
no sé por dónde anda:
cazadora, ella parte,
y trae, azul, la caza...
:Un niño viene ahora,
la cabeza dorada...
</poem>}}<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" /></noinclude>{{c|
{{xx-grande|NIEVE...}}}}
Cuando las gentes comienzan a leer con avidez a un escritor glorioso, y a buscar en sus obras la misteriosa razón de esa aureola que ven brillar sobre su frente, todo lo que se relaciona con su vida y con sus primeros escritos va cobrando, también, una significación inusitada. Con frecuencia, estos primeros escritos, hechos durante la lejana juventud desconocida, aparecen como una revelación y son origen de emociones inefables. Se diría contemplar a un autor nuevo; y hasta sucede, a veces, que los críticos atribuyen de pronto, a esas simples tentativas, un valor semejante al de las obras que atrajeron sobre el autor la admiración universal. Pero esto último es un error y proviene de algo parecido a ciertas ilusiones ópticas: ha ocurrido, en realidad, que las obras ya plenamente esclarecidas, las que se imprimieron en la sensibilidad de las gentes, proyectan algunos rayos de su luz sobre<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" />{{c|— 8 —}}</noinclude>aquellos iniciales ensayos, les envían una parte de su virtud artística; y entonces surge suavemente la intención pura que no pudo explicarse, se descubre la poesía de la hermosa alma, que pugnaba dificultosamente por subir hasta las formas soñadas y tomar existencia visible en las imágenes radiantes.
Yo he tenido la fortuna de advertir en los versos de Margarita Abella Caprile — esta singular criatura de diez y ocho años — el esplendor naciente de una obra poética que un dia impresionará sin duda extraordinariamente en todos los países del idioma español. Es verdad que no hago una profecía difícil, porque algunas de las composiciones de «Nieve...» alcanzan, íntegra, la realidad de una belleza en que ya sonríe el misterioso motivo.
Ya son sus versos como el rostro de un alma o como el milagro de una flor que viene perfumando antes de tiempo.
Diez y ocho años, y sin embargo saber enfrenar, con mano delicada, imágenes impetuosas y fuertes como esta de las grandes olas que ella describe en una inmensa vision del mar:
<poem>:::::Mil bridones bebiéndose los vientos
:::::Que asustados, piafantes, galoparan,
:::::Que acortando su marcha por momentos,
:::::Deteniéndose al fin se revolcaran.</poem>
Y todavía la fecha de la composición en que este pasaje figura, nos revela que la escribió dos años hace.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" />{{c|— 12 —}}</noinclude>{{poema|
Este fuego que brilla y que se exalta,
Parece un fuego-niño; su fulgor
Canta, juega, retoza, ríe y salta
Y un pedazo de cielo alegre esmalta
Con sus mágicos cambios de color.
}}
Este poema sugiere una semejanza extraña con las composiciones de algunos grandes músicos del siglo pasado. Los elementos emotivos que asociados de una manera més que sutil han hecho el prestigio de las sonatas de Beethoven, parecen traducirse aquí en ideas y palabras de música también inefable. Ternura infinita, exaltación mística, momentos de gran esperanza, que sube alto, cada vez más alto, y luego cae, como un pájaro herido, en la tristeza o en la duda. La idea de un Dios radiante como el sol, alterna en el Fuego luz con la sospecha, dulcemente azorada, de una eterna tiniebla sin calor. Versos de júbilo ansioso se juntan, en la misma melodía, a una repentina inquietud y van muriendo con el ritmo de una serena y humilde resignación.
Sí, todo el poema me produce la impresión de una delicada sonata. Pero no sería fácil definir la fina gracia que trae cada una de las ideas encerradas en las admirables quintillas del poema... Involuntariamente he salido ya del análisis frío, he levantado los ojos. Pero es necesario: porque en las composiciones a que ahora debo referirme, hay detalles anunciadores de esa imaginación que supera los límites de los sentidos y el mecanismo del razonamiento. Así en «Estoy sola» y<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" />{{c|— 33 —}}</noinclude>{{t3|UNA MAÑANA...}}
{{poema|fin=estrofa|
Una mañana ardiente y calurosa
Envuelta en el sopor del mes de Enero,
El mar yo contemplaba;
Que en calma y ceniciento parecía
Sentir el peso del caldeado ambiente.
A largos intervalos, una ola
Subiendo, se agrandaba, hasta que inmensa
Rompía con estruendo;
Que a mí se me antojaba
El enorme sollozo contenido
De un pecho varonil, que al fin se ensancha.
Al mar, así tranquilo, así sereno,
Le temo más que cuando está agitado;
Las corrientes internas son las peores,
Las que se ven se esquivan{{...}}
}}<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" />{{c|— 75 —}}</noinclude>{{t3|EL MAR}}
{{poema|fin=estrofa|
Esas olas rugientes y agitadas
Que ruedan sobre el mar, donde estremecen
Los profundos abismos, cual cascadas
De fuerza poderosa, ¿no parecen
Mil bridones bebiéndose los vientos
Que asustados, piafantes, galoparan;
Que acortando su marcha por momentos
Deteniéndose al fin, se revolcaran?{{...|4}}
Y es a veces su faz grande, serena
Cuando gime la ola como un rezo,
Cuando deja estampada, por la arena
La glacial impresién de un frío beso{{...}}
}}<noinclude></noinclude>
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Página:Abella Caprile Nieve.djvu/87
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{c|— 87 —}}</noinclude>{{t3|FANTASIA}}
{{poema|fin=seguir|
Eran unas manos pequeñas y finas,
Manos primorosas, manos marfilinas,
::::Manos sin igual;
Manos de princesa de ancestral leyenda
Que a su caballero marcaba la senda
::::De luz contra el mal.
Y estas manos blancas, con su amable encanto,
Al poeta inspiran altísimo canto
::::De paz y de amor;
Porque cuando posan sobre el desgraciado
Vuelven a la calma su ánimo exaltado
::::Por el cruel dolor.
Y eran blancas, puras, dulces azucenas
Que no conocían del mal y las penas
::::La pesada cruz;
}}<noinclude></noinclude>
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Página:Castro Cambon Cajita de musica.djvu/132
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="Scann" /></noinclude><poem>
Señor, es que al comienzo de mi viaje,
mi cántaro vertiendo, con el agua
que debía beber regué los cardos
y en mi sed bebí lágrimas;
Señor, es que mi pan desmigajando
hice que hambrientas aves se saciaran,
y tuve que probar silvestres frutas
que amargas me supieron, muy amargas;
Señor, y anduve errante y fui mendiga,
y mis sienes tuvieron por almohada
sólo piedras, que en pago me pidieron
la sangre de cien llagas;
y anduve largo trecho del camino...
y hoy, Señor, ya no lejos de tu casa,
me miro en el espejo de la fuente
y mi imagen apéname mirarla...
</poem><noinclude></noinclude>
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Página:Castro Cambon Cajita de musica.djvu/134
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(V) fi
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="Scann" /></noinclude><poem>
Me reconocerás, y la clemencia
y el amor brillarán en tu mirada
cuando diga a tus pies confiadamente:
Señor, ¡he aquí tu esclava!
Y tus plantas besar será mi gloria,
y por la gloria de besar tus plantas.
Señor, bendito seas en las piedras
que sangre me quitaron por cien llagas!
</poem><noinclude></noinclude>
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Página:Mjar-Amor matrimonio y divorcio.djvu/15
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(V) fi. Veo una ref. huérfana ¿?
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="**Romina**" />{{CP||LUZ MJAR|11}}
{{línea}}</noinclude>I aún más: considerada incapaz, inmoral, mero instrumento de placer, a falta de esposo, se la sometió a la autoridad del hijo mayor.
Aunque según el derecho romano, era requisito del matrimonio el consentimiento libre de los contrayentes, era el jefe de familia quien elegía el esposo, sin preocuparse de consultar a la mujer, la que encontrábase de un momento a otro, con un amo a quien rendir ciega obediencia, i un marido quien complacer incondicionalmente.
La que digna i altiva se resistía a entregarse sin amor, sufría horribles represiones, desde los golpes crueles, la privación de alimento i el corte del cabello, hasta la reclusión perpetua en el convento, habiendo imperado tal sistema hasta mediados del siglo pasado. "El amor se cría" replicaban los viejos a las objeciones de sus hijas, i eran conducidas al altar como víctimas al sacrificio.
I no sólo los padres, también los reyes disponían de la mano de las jóvenes, i cuando una mujer heredaba un feudo, la vendía al que diese más.
Se violaba así la más noble lei de la naturaleza: la del amor electivo, que es el único que debe regir la unión de los seres racionales.
En tales condiciones el matrimonio no era sino una forma jurídica que sancionaba las relaciones sexuales de los cónyuges haciendo del marido un amo, i de la mujer un instrumento de sensualidad, una reproductora de la especie, una bestia de carga... La necesidad del amor electivo quedaba latente, i surgía en la primera oportunidad ocasionando sufrimientos íntimos, sacrificios, luchas, rebeldías infidelidades i adulterios, q’ eran castigados en la mujer con la pena de muerte, como hasta el día lo autorizan muchos códigos, inclusive el nuestro, que absuelve al marido que mata a la mujer sorprendida infraganti. (1)
Dando una ojeada a la evolución histórica jurídica del matrimonio en la civilización cristiana, vemos que en los primeros siglos la intervención del<noinclude></noinclude>
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Página:Calzadilla Beldades de mi tiempo.djvu/12
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="AlvaroMolina" />{{CP|12|LAS BELDADES DE MI TIEMPO|}}</noinclude>quina Izquierdo, donde don Juan Cruz Varela, Luca, Rojas y fray Cayetano, leían sus tragedias y poesías en presencia de doña Flora Azcuénaga, Isabel Casamayor, Remedies Escalada, Carmen Quintanilla, Antonia Palacios, etc. En cambio abundaban las comilonas político-pantagruélicas, aderezadas con la lava del Chimborazo que ardía en el meollo de Lacasa, con los rayos de las tempestades de Mármol, y con la elegía de Aniceto el Gallo. Verdad es que ''Oscar y Amanda,'' los ''Amantes de Teruel, Matilde y'' la trilogía de ''Los Mosqueteros'' hacían estragos, más o menos ruidosos, en el romanticismo militante; que las gentes cambiaban su nombre de pila por el de un héroe o heroína de novela, lo cual era más trascendental que decir “los dos fósforos” por “i due Foscari”, o llamar al doctor Vélez Sársfield “el señor Federis Arca”. A la Pretti, la Biscacianti y Vacani, habian reemplazado la Nina, la Medea y Lelmi, como a la Alvara Garcia, Culebras y Rosquellas reemplazaron la Duclós, Fragoso y Enamorado. ''La Reina de Chipre'' era la delicia de la grave aristocracia en el teatro de la Victoria. Lo más selecto acudía al teatro Argentino a llorar convenientemente en ''Espinas de una flor'', arrojando pañuelos húmedos y conciencias blandas a los pies de Matilde Larrosa. En las noches de baño, en la playa junto al muelle, las ondas sonoras llevaban las endechas de Lola y de don Diego, que acompasadamente los aficionados repetían entre bocados de un asado de cordero y de una empanada saboreada con los dos dedos con que se toma la narigada...
{{c|{{x-grande|'''III'''}}}}
Al introducir al lector en esa escena, tiene usted la originalidad de dividir las beldades que la lle-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{CP|32|LAS BELDADES DE MI TIEMPO|}}</noinclude>''de una bella''), con las cuales las señoras más caracterizadas rompían los bailes con esa gracia de aquellos tiempos en que las amigas se saludaban con efusión sincera, diciéndose: ¿cómo te vá che, de amores?, pero sin morderse, dándose y recibiendo esos besos ridículos de ahora hasta con las señoras viejas, sin acordarse de que Chateaubriand, recomienda mucho que se respeten las ''ruinas''.
Esos besos, decía, tan desprovistos de verdad por lo mentidos, de que se hace un abuso intolerable, y peligroso por el contagio de las enfermedades... etc., etc. Ni tampoco andábamos de mano dada, con todo ser cristiano que se encontraba, en el salón, pues esto, en las señoras, era, un favor acordado a la intimidad de las amistades y no concedido a granel como ahora, en que las manotean que es un gusto, ¡y con qué manos... sin guantes! y ésperas como papel de lija...
Tampoco se caminaba a la francesa; ni había Mme. Carrau, ni otras hierbas caras por el estilo, sino que se caminaba a la criolla con la gracia natural de aquellas esbeltas mujeres que dieron al traste con cuanto inglés vino al país a comerciar y salieron boleados, pues les hicieron rendir la cerviz a sus naturales encantos.
Si mi memoria no me es infiel, fueron éstos: los Robertson, los Parish, los Gowland, los Miller, los Billinghurst, los Makinlay (Eduardo y Daniel), los Washington, etc., etc. ¿Y por qué no inscribirlos a todos, como en las efemérides, si todos ellos cayeron en el garlito? <ref> Véase la nota núm. I al final.</ref>
¡Mr. Britainh, a quien debemos la introducción de la pera de agua, que se reprodujo muy bien en su quinta de los bajos de la residencia!
Los Atkinson y Plowes que tuvieron su casa de<noinclude></noinclude>
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Página:Fernández Saldaña - Diccionario Uruguayo de Biografías (1810-1940).djvu/9
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="Pepe piton" /></noinclude>'''ABELLA, EUGENIO Manuel'''
Militar, Jefe del Batallón “Orden” en la victoria de Caseros. Montevideo, había nacido el 15 de noviembre de 1821, hijo de Jaime Abella, de Colonia del Sacramento.
Principió a servir el año 1843 como soldado en el Batallón 1° de Guardias Nacionales, de donde pasó en clase de subteniente al Batallón 1° de Cazadores. En julio de ese mismo año, en su categoría, Abella pasó agregado al Estado Mayor y ascendió a teniente 1° el 24 de marzo de 1845, yendo más tarde a revistar en el Cuerpo de Oficiales.
El 25 de junio de 1846 tuvo destino en el Batallón 1° de Guardias Nacionales donde se le promovió a capitán el 22 de octubre del mismo año, dándosele el mando de la 1ª compañía. En julio de 1849 se le encuentra en el Detall de Vanguardia, el 19 de agosto, comandando la 3ª compañía del batallón “Voltígeros" y el 12 de setiembre de 1851 vióse ascendido a sargento mayor.
Recién creado el batallón “Orden" o más bien dicho rebautizado así el que se denominaba Restauradores Orientales de las fuerzas del Cerrito, que iba en camino de quedar sin gente por la deserción provocada por su propio jefe el coronel Guillermo Muñoz y sus oficiales, se encargó de dicha unidad a título de comandante interino al sargento mayor Eugenio Abella, el 23 de noviembre de 1851.
La designación quedó firme, pues al frente del "Orden" marchó a la campaña contra Rosas y participó en la jornada victoriosa de Caseros el 3 de febrero de 1852, que cambió el panorama político del Río de la Plata.
Refundidos en dos los cuatro batallones de infantería de línea existentes entonces en el país, de acuerdo con la resolución de 4 de agosto de 1852, Abella pasó a ocupar la segunda<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Simon Burchell" />{{CP||{{may|adiciones y aclaraciones.}}|173}}</noinclude>elevado al trono en el mismo campo de batalla, quien ganoso de vengar la muerte de su predecesor, atacó al contrario, con tanto brío que le derrotó frente del castillo de ''Xelahuh'' y le hizo retirar á su capital de Atitlán, donde murió ''Zutugil-Ebpop'' de melancolía, después de nombrar heredero á
3.º ''Rumal-Ahaus''. Joven de diez y nueve años y de natural guerrero, quiso dar á conocer sus dotes desde el momento en que obtuvo el cetro. Reunió inmediatamente grandes ejércitos para oponerlos á los victoriosos del vencedor de ''Zutugil-Ebpop''; envió mensajeros al anciano ''Maucotah'', invitándole á decidir las contiendas con un lance personal que evitase la efusión de sangre, y aceptado el reto verificóse en presencia de los dos campos; siendo herido el ardoroso é inexperto ''Rumal'' por el decrépito Rey ''quiché'', que además con su ejército derrotó al contrario. Durante la obligada tregua que el Rey ''zutugil'' tuvo necesidad de usar para reponerse de la herida y del descalabro, murió ''Maucotah'', al que sucedió ''Iqui-Balam''; con quien siguió luego la lucha de conquista de territorios que acabó con la vida de ambos antes de concluirse.
4.º ''Chichiahtulu'', teniente general de ''Rumal-Ahaus'' y su heredero en el trono ''zutugil'' continuó la tradicional guerra con los ''quiches'' en el reinado de ''Kicab I''; y vencido en la mayor parte de las funciones de guerra, enfermó después de una acelerada marcha para preparar la defensa de los puntos más comprometidos, y murió en la campaña. Encargóse del mando el general ''Mani-Lahuh'', que fué luego derrotado y muerto en batalla por los ''quiches''; y desde entonces nada más añade el bachiller Juarros sobre la dinastía de los ''zutugiles'', que tras tantos desastres la absorbieron {{Corr|los los|los}} reinos coligados en su contra.
{{np}}<noinclude></noinclude>
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Página:BNCL - Modo de ganar el Jubileo Santo (1776).pdf/5
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(V) fi=> fi (como el resto de la transcripción)
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="4" user="Carlos yo" /></noinclude>❡{{brecha}}Aora ſe reza la Eſtacion maior ; y deſpues la ſiguiente
{{c|ORACION}}
DVLciſsimo Jeſus ,y Benignìſsimo Dios : de quien ſon hùmilde Trono los Serafines . Yò el mas abatido Pecador de quantos ìmploran tus Miſericordias en eſte Templo , con la mas Profunda humildad te ſuplico , que aſsì como concediſte remiſsion de todos ſùs pecados al buen Ladron , è Yndulgencia del miſmo modo ā la Magdalena , no atendiendo ā la pobreza de mi
{{np}}<noinclude></noinclude>
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Discusión:Diego Hurtado de Mendoza
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#REDIRECCIÓN [[Autor discusión:Diego Hurtado de Mendoza]]
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<noinclude><pagequality level="3" user="GinnevraDubois" /></noinclude>entregóse por completo á Terpnus y púsose bajo la exclusiva direccion de éste á estudiar con un ahinco, un entusiasmo y una docilidad extraordinarios, los dos artes entónces inseparables de los romanos: la declamacion y la música.
El cuidado excesivo y hasta exagerado que Neron ponia en todo cuanto á sus facultades vocales hacia referencia, dará una idea exacta de su ferviente entusiasmo artístico.
Todas las noches al acostarse encajaba su estómago en un semicorsé, especie de peto formado por una tenue hoja de plomo, á fin de regularizar los movimientos respiratorios. Despertábase por la mañana, y su primera tarea ántes de entregarse á los ejercicios cuotidianos era sorber refrescos de todas clases y lubrificarse la laringe con ligeros vomitivos.
Odiaba la ensalada, las nueces y todo género de alimentos picantes; y si en verano, bajo los rayos abrasadores del sol de Italia, algun servidor de Neron hubiera presentado á su dueño y señor una de esas deliciosas bebidas frescas tan aceptadas y útiles en aquel país, el lago de las murenas ó el tormento de la crucifixion hubieran sido la recompensa del oficioso esclavo.
Estos penosos trabajos, voluntariamente impuestos y soportados con la mayor valentía y abnegacion, perfeccionaron al fin la voz del artista, hasta el extremo de darle alientos para presentarse en público. Pero el emperador de Roma no se atrevió á debutar ante su córte; el cantante no tenía bastante confianza en sí mismo y temblaba ante la idea de un fracaso; el artista creíase pequeño: tenía conciencia, tenía dignidad, tenía, en una palabra, miedo.
¡Oh, Neron, Neron, y tres veces Neron!
De entónces acá cuánto han cambiado los tiempos!
{{c|IV.|}}
Estamos en Nápoles. Era una hermosa tarde de primavera; un sol resplandeciente alumbraba con sus tibios rayos los edificios de la hermosa ciudad; un gentio inmenso discurria alegre y animado por la anchurosa plaza donde los habitantes de Alejandría, atraidos allí por el comercio de víveres, herian el aire con sus ardientes coloquios cotizan do á alto precio los comestibles de que se surtia el pueblo napolitano, el país de los lazzaroni.
De tiempo en tiempo oíase allá en lontananza una sorda detonacion, y la ciudad toda, cual si un gigante oculto hubiérase complacido en moverla á su antojo, experimen. taba una brusca y violenta sacudida.
El pueblo de Nápoles, suspenso un momento por aquel fenómeno de la naturaleza, dirigia presuroso sus miradas al Vesubio; pero callábase el monstruo; las apagadas cimas del volcan seguian iluminadas por los resplandores opacos del astro del dia; renacia la confianza en aquella muchedumbre turbada un instante en sus faenas cuotidianas, y continuaba el mercado en medio de la mayor animacion y con una extraordinaria concurrencia.
De pronto, y á la hora segunda de la tarde, una multitud abirarrada, compuesta de todas las clases y categorías, in vadió apresuradamente el teatro.
El César de todos los romanos, el potente Emperador, sucesor de Claudio, hacía á Nápoles los honores de su debut. Neron iba á cantar!
Iba á cantar dos arias (?) El Parto de Canacé y Oréstes parricida <ref> La historia no dice si esta pieza siguió figurando en el repertorio de Neron despues del asesinato de Agripina.</ref>. No es mucho, pues, que el pueblo de Nápoles acudiese en tropelá saborear ávidamente las primicias del talento artístico de Neron.
Poco despues de las dos, y ante un lleno completo, apareció el artista, pálido, demudado, nervioso, sosteniendo á duras penas una preciosa lira que llevaba en la mano derecha. Dirigióse lentamente al Púlpitum, subió las gradas que á él conducian y derramó una mirada escrutadora sobre aquella inmensa muchedumbre que se hallaba pendiente de los labios del imperial tenor.
Satisfecho sin duda del exámen, Neron empuñó ya decididamente la lira, ejecutó con pausa el preludio y comenzó á cantar. Las primeras notas se abrieron paso trabajosamnente entre las cuerdas vocales del artista, oprimidas seguramente por el orgasmo; pero un ligero murmullo de aprobacion del auditorio alentó al cantante, y poco á poco la melopea fué destacándose limpia y clara con no poca admiracion de los espectadores y gran regocijo del augusto ejecutante.
De repente, una detonacion espantosa viene á interrumpir la atencion del público; el edificio experimenta una fuerte sacudida; un horrible movimiento de trepidacion se deja sentir en el teatro; las columnas vacilan sobre su base; la magnífica gradería de mármol se desgaja, y aterrorizado, convulso, jadeante, el público todo, impulsado por el instinto de conservacion, se levanta en masa.
Neron, impávido sobre el ''Pulpitum'' con la lira en la mano, majestuoso, extático, trasfigurado, perdida la mirada en las azuladas profundidades de la atmósfera y elevada el alma á las etéreas regiones de lo infinito, sostenia en aquel momento un sí bemol, jugando con él como un niño, manejando á su arbitrio la fuerza sonora, filando, en fin, la nota con incomparable maestría.
El escándalo del auditorio llamó su atencion: apagó el sí bemol, dejó caer la diestra mano que tañía la lira, alzóse sobre los piés y miró al público. Sublime mirada en la que iba envuelta la más acerba de las censuras contra los que fijan su atencion en las cosas terrenales con detrimento del arte! ¡Mirada de artista ofendido, reto admirable que la música, el arte, lo divino lanzaba á la naturaleza, al mundo, á lo humano!
El público recibió la mirada del cantante en medio del corazon, y sin vacilar ni un segundo volvió á sentarse tímido y silencioso, miéntras Neron lanzaba al viento sís bemoles y fermatas, grupetti y apoyaturas, ora gorjeando
sentimental como un ruiseñor, ora ejecutando escalas, trinos y fioriture como Tiberini en Mathilde di Shabran. Un grito de admiracion, un huracan de entusiasmo acogió la
cadencia final del vencedor del terremoto, y el ultra volcánico cantante pudo, al fin, saborear el triunfo completo que su debut le habia deparado.
Enardecido con este éxito colosal, aquel artista infatigable se pasó la semana cantando todos los dias durante cuatro y seis horas. Desde el teatro se dirigia al baño; bañábase apresuradamente y volvia en seguida al lugar de su triunfo. Allí, sentado en el patio, comia frugalmente en presencia de un pueblo numerosísimo, y en seguida, cítara en mano, dejaba oir su voz, que cada dia era más aplaudida.
En esta ocasion fué cuando Neron cometió una torpeza artística que más tarde pudo ponerse en parangon con el cúmulo de criminales torpezas cometidas por aquella fiera humana.
Nos referimos á la creacion del cuerpo de los Augustami que Neron organizó áraiz de su debut en Nápoles, cuerpo augusto cuyos individuos tenian por oficio aplaudir con entusiasmo siempre que cantaba el Emperador, y que han venido á ser en los tiempos actuales ni más ni ménos que los ''claqueurs'' en Francia y los ''alabarderos'' en España.
Para la corporacion Augustana Neron eligió los jóvenes mejor formados y más robustos, en número de cinco mil, y nombró jefes que reglamentáran ese ejército y lo instruyesen convenientemente. Estos jefes, á cuya cabeza se hallaba Burrho, preceptor de Neron, percibian un sueldo anual de cuarenta mil sextercios, próximamente veintisiete mil reales, y en cuanto á los soldados de fila, Suetonio dice que se les conocia por su espesa cabellera, su buena presencia y un anillo que llevaban en la mano izquierda.
¡Cuán léjos estaba Neron de medir la trascendencia que su malhadada invencion habia de tener en los tiempos presentes! Y si al ménos los alabarderos de hoy fueran tan diestros y prudentes como aquéllos! Si tuvieran como los ''Augustani'' un Burrho que los dirigiera!
Pero hagamos punto aquí, ya que el artículo se ha hecho de sobra pesado, y dejemos para el siguiente la interesantísima relacion de las proezas artísticas de nuestro cantante, á quien el éxito de su debut en Nápoles lanzó ya de lleno en la carrera lírico-dramática.
{{c|ANTONIO PEÑA Y GOÑI.|}}
{{c|(Se concluirá.)|}}
{{c|CARTAS NEW-YORKINAS.|}}
{{c|New York, Junio de 1875|}}
Á diferencia de los pueblos de nuestra raza, en donde
la conmemoracion de los santos y la conmemoracion de
los acontecimientos patrióticos se llevan una buena parte del año, sin dejarnos nada en recompensa del trabajo que se suprime y del tiempo que se desperdicia, este
pueblo norte-americano es parco en dias de fiestas legales. Aquí no se suspenden los negocios ni se cierran
las oficinas publicas sino el 1.º de Enero; el 22 de Febrero, aniversario del nacimiento de Washington el 4
de Julio, aniversario de la Independencia; el 25 de Diciembre, y el dia consagrado á dar gracias por la paz y
la prosperidad de la nacion al Dios invisible, verdadero
dispensador de todos los bienes. Este dia, realmente
grande, es siempre un juéves del mes de Noviembre, y
lo fija el Presidente de la República por medio de una
proclama.
La costumbre, que en las sociedades en que circula la sangre inglesa es tan poderosa como la ley, ha añadido á este breve catálogo de festividades el 30 de Mayo, destinándolo al laudable, nobilísimo cuidado de ornar de flores y coronas las tumbas de los servidores y héroes muertos de la patria.
Bien merecen ser elogiados los que, en cualquier punto de la tierra, sepan honrar y enaltecer la memoria de los que pasaron por el mundo dejando ejemplos dignos de imitacion. Acaso no haya medio más eficaz para estimular á los que viven y para mantener levantado el prestigio de las virtudes públicas.
La ceremonia se ha llevado á cabo en este año con gran solemnidad. La calle de Broadway suspendió su agitacion y su estridente ruido, para dar paso á la extensa é imponente procesion militar, en cuya comitiva iban intercalados los restos vivientes de algunos de los cuerpos del ejército que sirvieron en la guerra de Méjico y en la guerra civil confederada, las viudas y huérfanos de los que perecieron en una y otra campaña. algunas reliquias históricas, y numerosos carros y coches cargados de flores y adornados con las listas y las estrellas del pabellon nacional. En medio del silencio, interrumpido sólo por el acompasado vibrar de las campanas de las iglesias y por los sones marciales de las diferentes bandas de música, resonaban los aplausos con que los espectadores de la larga carrera, apiñados en las aceras, saludaban los mutilados cuerpos de inválidos y las destrozadas banderas que las tropas del Norte usaron en la gigantesca lucha con el Sur.
La invocacion á Dios y los discursos, forma y principal esencia de todo acto publico en los Estados-Unidos, han precedido en todas partes á la colocacion de las flores. El orador que tomó la palabra en el momento en que veinte mil personas se congregaban á la entrada del parque de Brooklyn para adornar la estatua de Abraham Lincoln, es un oficial de la Union, que perdió ambas piernas en la guerra. En un cementerio de Louisville tocó pronunciar el discurso á Mr. Bristow, Ministro de Hacienda.
Pero la faz más interesante de este dia nacional en el espiritu de tolerancia, de fraternidad que reina en él. Federales y confederados honran en conjunto á sus héroes; y si los periódicos y los oradores hacen reminiscencia de la pasada discordia, no es sino para llamar e á un abrazo comun. Desde el Ministro Bristow hasta el orador de la más pobre necrópolis, todos han concedido encomios al valor y á la perseverancia con que los del Sur defendieron su causa. La floreciente ciudad de San Luis tuvo el consolador espectáculo de ver ocupando la tribuna, alternativamente, á un general federal y á un coronel confederado. Presidia la reunion el general Sherman, actual jefe del ejército,—el audaz capitan de quien la Confederacion recibió el golpe mortal, en aquella prodigiosa marcha que condujo las bayonetas del Norte hasta el corazon enemigo. En el sagrado sitio donde la tierra confunde ya la parte mortal de los que sucumbieron en adversarias lineas, los combatientes que sobreviven se daban seguridad solemne de la ingenuidad con
que han estrechado el lazo de conciudadanos.
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Miéntras que en esta especie de apoteósis era Abraham Lincoln el primero de los glorificados, en una d las Córtes judiciales de Chicago acababa de tener lugar una escena triste, relacionada intimamente con el nombre del ilustre Presidente.
El concurso de espectadores que se hallaba en la sala del Tribunal era mucho mayor que el de costumbre, y dominaba los ánimos una profunda impresion, á causa del asunto anunciado, cuando entraron la señora Lincoln, viuda del célebre Magistrado, su hijo y sus amigos más intimos.
La venerable matrona, que cuenta ya cincuenta y seis años de edad, venia modestamente vestida, y en apariencia estaba tranquila. Notóse que, al verla, un sentimiento de piedad sobrecogia á todos los presentes.
¡Cómo ha debido pesar en ese instante sobre aquellos corazones el recuerdo de los merecimientos del hombre que compartió su vida con la infeliz demente que acababa de presentarse!
El juicio versaba sobre la insania de la Sra. Lincoln. Su hijo Roberto refirió sentidamente al Jurado los actos de disturbio mental en que su madre incurre hace algunos años, y pidió que se le considerára legalmente incapaz de administrar sus bienes. En seguida hicieron su exposicion los médicos y los testigos, y retirados los miembros del Jurado al salon de consulta, volvieron á los diez minutos, llevando por veredicto la declaratoria de demencia de María Lincoln.
Silenciosa y reposada, la señora oyó todo el procedimiento sin manifestar desagrado. Ni siquiera emociones revelaba su fisonomía, aunque ella parecia tener conciencia de lo que se efectuaba. Pero cuando despues de pronunciado el veredicto se le acercó su hijo, tomándole la mano y hablándole tiernamente, ella mostró una expresion triste, dolorosa, y con un acento de reconvencion exclamó: «¡Oh, Roberto Pensar que esto lo hace mi hijo .....» Roberto Lincoln se llevó las manos á los ojos, y volvióse á un lado para ocultar su afliccion.
Á poco la enferma entraba en un coche, acompaña-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ninovolador" />{{CP||EL GRISÚ|43}}</noinclude>dos! Eres un torpe que te dejas sorprender por los apuntaladores que colocan madera blanca en sitios como este tan saturados de humedad. Vas a ocuparte en el acto de remediar este desperfecto antes que te haga pagar caro tu neglijencia.
El azorado capataz retrocedió presuroso i desapareció en la oscuridad.
Mister Davis apoyó la punta de la vara en el desnudo torso del muchacho que tenia delante i el carro se movió, pero con lentitud, pues la pendiente hacia mui penoso el arrastre en aquel suelo blando i escurridizo. El de atras ayudaba a su compañero con todas sus fuerzas, mas de pronto las ruedas dejaron de jirar i la vagoneta se detuvo: de bruces en el lodo, asido con ambas manos a los rieles en actitud de arrastrar aún, yacia el mas jóven de {{Corr|los los|los}} conductores. A pesar de su valor la fatiga lo habia vencido.
La voz del jefe a quien la perspectiva<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{c|— 7 —}}</noinclude>con sus bosques i sus hondonadas, los valles cubiertos de flores i los arroyos serpenteando en los claros i espesores, hacian de aquel paisaje un conjunto de una belleza incomparable. Mas, el monarca nada vió: ningun matiz, ninguna linea, ningun detalle atrajo la atencion de sus ojos de milano clavados como dos ardientes llamas en el glorioso disco del sol. De súbito un águila surjió del valle i flotó en los aires, banándose en la luz. El rei miró el ave i, en seguida, su mirada descendió a la campiña, donde un grupo de esclavos recibían inmóviles como ídolos, el beso del fúljido luminar. Apartó los ojos, i por todas partes vió esparcirse en torrentes inagotables aquel resplandor. En el espacio, en la tierra i en las aguas miriadas de seres vivientes saludaban la esplendorosa antorcha en su marcha por el azul.
Durante un momento el rei permaneció inmóvil contemplando al astro i, vislumbrando por la primera vez, ante tal magnificencia, la mezquindad de su gloria i lo efímero de su poder. Mas, aquella sensacion fué ahogada bien pronto por una ola de infinito orgullo. ¡Él, el rei de los reyes, el conquistador de cien naciones puesto en parangon i en el mismo nivel que el pájaro, el siervo i el gusano!
Una sonrisa sarcástica se dibujó en su boca de esfinje, i sus ejércitos i flotas cubriendo la tierra, sus incontables tesoros, las ciudades magníficas desafiando las nubes con sus almenados muros i soberbias torres, sus palacios i alcázares, donde desde sus cimientos hasta la flecha de sus cúpulas no hai otros mate-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{c|— 8 —}}</noinclude>riales que oro, marfil i piedras preciosas, acuden en tropel á su memoria con un brillo tal de poderío i grandeza que cierra los ojos deslumbrado. La vision de lo que le rodea se empequeñece, el sol le parece una antorcha vil, digna apénas de ocupar un sitio en un rincon de su rejia alcoba. El delirio del orgullo lo posee. El vértigo se apodera de él, su pecho se hincha, sus sienes laten, i de sus ojos brotan rayos tan intensos como los del astro hácia el que alarga la diestra, queriendo asirle i detenerle en su carrera triunfal. Por un momento permanece así, transfigurado, en un paroxismo de infinita soberbia, oyendo resonar aquella voz que le hablara en sueños:
— Apoderaos de esa antorcha i todo lo que existe parecerá.
¿Qué son ante tal empresa sus hechos i los de sus
antecesores en la noche pavorosa de los tiempos? Ménos que el olvido i que la nada. I sin apartar sus miradas del disco centelleante, invocó a Raa, el jenio dominador de los espacios i de los astros.
Obediente al conjuro, acudió el jenio envuelto en una tempestuosa nube preñada de rayos i de relámpagos, i dijo al rei con una voz semejante al redoble del trueno:
— ¿Qué me quieres, oh, tú, a quién he ensalzado i puesto sobre todos los tronos de la tierra?
I el monarca contestó:
— Quiero ser dueño del sol i que él sea mi esclavo.
Calló Raa, i el rei dijo:
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<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{c|— 9 —}}</noinclude>— ¿Pido, talvez, algo que está fuera del alcance de tu poder?
— Nó; pero para complacerte necesito el corazón del hombre mas egoista, el del mas fanático, el del mas ignorante i vil i el que guarde en sus fibras mas odio i mas hiel.
— Hoi mismo los tendrás, dijo el rei, i el denso nubarron que cubria el alcázar, se desvaneció como nubecilla de verano.
Despues de una breve entrevista con el capitán de su guardia, el rei se dirijió a la sala del trono, donde ya lo aguardaban de rodillas i con las frentes inclinadas todos los magnates i grandes de su imperio. Colocado el monarca bajo la púrpura del dosel, proclamó un heraldo que, bajo pena de la vida, los allí presentes debían designar al rei al hombre mas ignorante, al mas fanático, al mas egoista i vil i al que albergan mas odio en su corazon.
Los favoritos, los dignatarios i los mas nobles señores se miraron los unos a los otros con recelosa desconfianza. ¡Qué magnifica oportunidad para deshacerse de un rival! Mas, a pesar de que el heraldo repitió por tres veces su intimacion, todos guardaron un temeroso silencio.
El enano del rei, una horrible i monstruosa criatura, echado como un perro a los piés de su amo, lanzó al ver la consternacion pintada en los semblantes una estridente carcajada, lo que le valió un puntapié del monarca que lo echó a rodar por las gradas del trono hasta el sitio donde estaba el príncipe heredero,<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="4" user="LadyInGrey" />{{c|— 23 —}}</noinclude>léjos, a muchos cables por la popa. Entónces soltó el remo i se sentó en uno de los bancos. Su actitud era meditabunda. En su rostro tostado que la rizada i oscura barba encuadraba en un marco de ébano, brillaban los ojos de un color verde pálido con espresion inquieta i obsesionadora. Todo su traje consistia en una vieja gorra marinera, un pantalon de pana i una rayada camiseta que modelaba su airoso busto lleno de vigor i juventud.
El bote, entregado a la corriente, derivaba a lo largo de la costa erizada de arrecifes donde el suave oleaje se quebraba blandamente. Sebastian, recojido en si mismo, fijaba en aquellos parajes, para él tan familiares, una mirada de intensa melancolía. I de pronto la vieja historia de sus amores surjió en su espíritu vívida i palpitante, como si datara sólo de ayer. Ella empezó cuando Magdalena era una chicuela débil, de aspecto enfermizo. El, por el contrario, era ya crecido, i su cuerpo sano i membrudo tenia la fortaleza i flexibilidad de un mástil. El contacto diario de las comunes tareas, habia ido transformando aquel afecto fraternal en un amor apasionado i ardiente. Como hijos ámbos de pobres pescadores, su mútuo cariño no encontró en la diferencia de fortunas obstáculos ni entorpecimientos. Fué, pues, sin oposicion, novio oficial de Magdalena, quien era toda una mujer. Ni sombra quedaba en ella de la jovencilla esmirriada, a quien tenia que protejer a cada paso de las bromas de sus compañeros. La trasformacion habia sido completa. Alta, de formas armoniosa, con su bello<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="MarquezEmilio22" />{{c|153}}</noinclude>ciben ''certum quid'' <ref>Una contribucion.</ref> de cada cosa que entra. Esto no sé si lo lleva el señor ó si es proprio para la ciudad; porque hasta ahora no lo he alcanzado; pero creo que para el señor, porque en otros mercados de otras provincias se ha visto coger aquel derecho para el señor dellas. Hay en todos los mercados y lugares públicos de la dicha ciudad, todos los días, muchas personas trabajadores y maestros de todos oficios, esperando quién los alquile por sus jornales. La gente desta ciudad es de más manera y primor en su vestido y servicio que no la otra destas provincias y ciudades, porque como allí estaba siempre este señor Muteczuma y todos los señores sus vasallos ocurrían siempre á la ciudad, habia en ella más manera y policía en todas las cosas. Y por no ser más prolijo en la relacion de las cosas desía gran ciudad (aunque no acabaria tan aína) no quiero decir más sino quo en su servicio y trato de la gente della hay la manera <ref>Es muy notable esta expresion, para no hacer tan rudos á los indios como algunos pintaron.</ref> casi do vivir que en España, y con tanto concierto y órden como aliá, y que considerando esta gente ser bárbara y tan apartada del conocimiento de Dios y de la comunicacion de otras naciones de razon, es cosa admirable ver la que tienen en todas las cosas.
En lo del servicio de Muteczuma y de las cosas<noinclude></noinclude>
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Usuario discusión:Emma vq
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Litlok
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Litlok trasladó la página [[Usuario discusión:Eavq]] a [[Usuario discusión:Emma vq]]: Página trasladada automáticamente al cambiar el nombre del usuario «[[Special:CentralAuth/Eavq|Eavq]]» a «[[Special:CentralAuth/Emma vq|Emma vq]]»
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:Hola [[Usuario:Ninovolador|Ninovolador]] Vale, gracias :) --[[Usuaria:Eavq|Eavq]] 14:23 6 oct 2019 (UTC)
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<noinclude><pagequality level="3" user="DanielaGálvez03" />{{c|252}}</noinclude>curaron de seguir su camino, y cuanto más iban, más cerrados de pinos y de rama le hallaban. E como por todo el puerto iba muy espeso de árboles y matas grandes, y el camino hallaban con aquel estorbo, pasaban adelante con mucha dificultad <ref> A doce leguas de México, poco más, están los dos volcanes, el más alto es de fuego, el otro es de agua, y le llaman la Sierra; y en alguna ocasion ha arrojado gran copia de aguas, que han asustado á México; el de Orizaba es más alto, y el de Toluca es muy frio: estos tres principales volcanes de México, Orizaba y Toluca se están viendo desde lo alto.</ref>; é viendo que el camino estaba de aquella manera, hobieron muy gran temor, y creían que tras cada árbol estaban los enemigos. E como á causa de las grandes arboledas no se podian aprovechar de {{Corr|los los|los}} caballos, cuanto más adelante iban, más el temor se les aumentaba. E ya que desta manera habian andado gran rato, uno de los cuatro de caballo dijo á los otros: Hermanos, no pasemos más adelante si os parece, que será bien, y volvamos á decir al capitan el estorbo que hallamos, y el peligro grande en que todos venimos por no nos poder aprovechar de los caballos; y si no, vamos adelante; que ofrecida tengo mi vida á la muerte tan bien como todos, hasta dar fin á esta jornada. E los otros respondieron que bueno era su consejo, pero que no les parecia bien volver á mí hasta, ver alguna gente de los enemigos, ó saber qué tanto du-<noinclude></noinclude>
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Página:The Poem of the Cid WDL7339.pdf/4
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<noinclude><pagequality level="1" user="Marcelo9987" /></noinclude><poem>
Delos {{s}}os oios tan fuerte mientre lorando.
Tornaua la cabeça ┐ estaua los catando
Vio puertas abiertas ┐ vços {{s}}in cañados
Alcandaras uazias, {{s}}in pielles ┐ {{s}}in mantos
E {{s}}in falcones ┐ {{s}}in adtores mudados
So{{s}}piro myo çid ca mucho auie grãdes cuydados
Fablo myo cid bien tan me{{s}}urado
Grado ati {{s}}eñor padre q̃ e{{s}}tas en alto
E{{s}}to me an buelto myos enemigos malos
Alli pien{{s}}{{s}}an de aguiiar alli {{s}}ueltã las riendas
alla Exida de biuar ouierõ corneia die{{s}}tra
E entrãdo a burgos ouierõ la {{s}}inie{{s}}tra.
Meçio myo çid los ombros e en grameo la tie{{s}}ta
Albricia albarffanez ca echados {{s}}omos de tierra
Myo çid Ruy diaz por burgos en tua
En {{s}}u cõpaña L x pendones leuaua exiẽ lo uer mugierē ┐ uaronē
Burge{{s}}es ┐ burge{{s}}as por las finie{{s}}tras {{s}}on
Plorãdo de los oios tãto auyen el dolor
Delas {{s}}us bocas todos diziã una razõ
Dios q̃ buẽ Va{{s}}{{s}}alo {{s}}i ouie{{s}}{{s}}e bũe Señor
Conbidar leyen de grado mas nĩguno nõ o{{s}}aua
El Rey don alfon{{s}}{{s}}o tãto auie la grãd {{s}}aña
Antes dela noche en burgos de entro {{s}}u carta
Con grãd Recabdo fuerte mietre {{s}}ellada
Ꝙ myo çid Ruy diaz q̃ nadi nol die{{s}}{{s}}en po{{s}}ada
</poem><noinclude></noinclude>
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Tornaua la cabeça ┐ estaua los catando
Vio puertas abiertas ┐ vços {{s}}in cañados
Alcandaras uazias, {{s}}in pielles ┐ {{s}}in mantos
E {{s}}in falcones ┐ {{s}}in adtores mudados
So{{s}}piro myo çid ca mucho auie grãdes cuydados
Fablo myo cid bien tan me{{s}}urado
Grado ati {{s}}eñor padre q̃ e{{s}}tas en alto
E{{s}}to me an buelto myos enemigos malos
Alli pien{{s}}{{s}}an de aguiiar alli {{s}}ueltã las riendas
alla Exida de biuar ouierõ corneia die{{s}}tra
E entrãdo a burgos ouierõ la {{s}}inie{{s}}tra.
Meçio myo çid los ombros e en grameo la tie{{s}}ta
Albricia albarFanez ca echados {{s}}omos de tierra
Myo çid Ruy diaz por burgos en tua
En {{s}}u cõpaña L x pendones leuaua exiẽ lo uer mugierē ┐ uaronē
Burge{{s}}es ┐ burge{{s}}as por las finie{{s}}tras {{s}}on
Plorãdo de los oios tãto auyen el dolor
Delas {{s}}us bocas todos diziã una razõ
Dios q̃ buẽ Va{{s}}{{s}}alo {{s}}i ouie{{s}}{{s}}e bũe Señor
Conbidar leyen de grado mas nĩguno nõ o{{s}}aua
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E {{s}}in falcones ┐ {{s}}in adtores mudados
So{{s}}piro myo çid ca mucho auie grãdes cuydados
Fablo myo çid biẽ tan me{{s}}urado
Grado ati {{s}}eñor padre q̃ e{{s}}tas en alto
E{{s}}to me an buelto myos enemigos malos
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E entrãdo a burgos ouierõ la {{s}}inie{{s}}tra.
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text/x-wiki
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Vio puertas abiertas ┐ vços {{s}}in cañados
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Fablo myo çid biẽ tan me{{s}}urado
Grado ati {{s}}eñor padre q̃ e{{s}}tas en alto
E{{s}}to me an buelto myos enemigos malos
Alli pien{{s}}{{s}}an de aguiiar alli {{s}}ueltã las riendas
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E entrãdo a burgos ouierõ la {{s}}inie{{s}}tra.
Meçio myo çid los ombros e en grameo la tie{{s}}ta
Albricia albarFanez ca echados {{s}}omos de tierra
Myo çid Ruy diaz por burgos en tua
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Burge{{s}}es ┐ burge{{s}}as por las finie{{s}}tras {{s}}on
Plorãdo de los oios tãto auyen el dolor
Delas {{s}}us bocas todos diziã una razõ
Dios q̃ buẽ Va{{s}}{{s}}alo {{s}}i ouie{{s}}{{s}}e bũe Señor
Conbidar leyen de grado mas nĩguno nõ o{{s}}aua
El Rey don alfon{{s}}{{s}}o tãto auie la grãd {{s}}aña
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="JLVwiki" />{{CP|62|Acta Apostolicae Sedis - Comentario Oficial}}</noinclude>hayan elevado piadosas oraciones a Dios por la armonía de los gobernantes cristianos, por la erradicación de las herejías, por la conversión de los pecadores y por la exaltación de la Santa Madre Iglesia, otorgamos y prodigamos misericordiosamente en el Señor la indulgencia plenaria de todos sus pecados.
También concedemos la posibilidad de obtener la indulgencia plenaria antes mencionada a quienes, habiendo confesado debidamente sus pecados y recibido la Sagrada Comunión, hayan realizado esta visita en el día de la fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma. Además, a los fieles que con corazón contrito, en cualquiera de los ocho días mencionados, hayan rezado las mismas oraciones, concedemos doscientos días de indulgencia en la forma habitual de la Iglesia. Concedemos que todas estas indulgencias, remisiones de pecados y atenuación de penitencias pueden aplicarse, por vía del sufragio, también a las almas de los fieles del Purgatorio. Las presentes concesiones también serán válidas en el futuro, sinque obste cualquier cosa en contra. Las oraciones que deben recitarse, en los ocho días antes señalados por la unidad de la Iglesia, son las siguientes, y para que no se modifiquen las mismas, hemos ordenado que se guarde una copia de las mismas en el Archivo de los Apóstoles Breves.
<br><br>
{{Brecha|2em}}«Antífona ([[w:Evangelio de Juan|Juan]], XVII, 21) Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.<br>{{Brecha|2em}}V/ Yo te digo que eres Pedro.<br>{{Brecha|2em}}R/ Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.»
<br><br>
{{Centrar|{{Menor|ORACIÓN}}}}
<br>
«Señor Jesucristo, dijiste a tus Apóstoles: te dejo la paz, te doy mi paz, no mires mis pecados, sino la fe de tu Iglesia; Dígnate pacificarlo y reunirlo según tu voluntad, tú que vives y reinas, Dios, por los siglos de los siglos. <br>{{Brecha|3em}}Amén.»
<br><br>
Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el dia 25 de febrero de 1916, segundo año de nuestro pontificado.
{{Derecha|{{Menor|P. CARD. GASPARRI,}} ''Secretario de Estado.''}}<noinclude></noinclude>
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Página:Crónicas documentadas para la historia de Cuenca. La emancipación.pdf/179
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(C) los los
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Aequatoria civis" />{{c|—169—}}</noinclude>
{{Lista simple|
* Antonio Moreno, Depdo de Sig Sig
* Manuel Ullauri y Quebedo, Deputado de Nabon
* Juan Jaramillo, ——————————————
* Manuel Guerrero, Depdo. del Valle
* Franco. Yllescas, Depdo. del Pucará
* Santiago Arias. Deputado de Cañaba.
* Juanchi sostomo Zhunio, deputado de Xima.
* Felipe Antonio Tello de la Chica, deputado pr. los gremios.
* Jose Veintemilla, .Deputado de Molleturo.
* Leon de la Piedra, Secretario.
}}
{{c|•••}}
Esta copia, que se distribuye en recuerdo del Nonagésimo Quinto Aniversario de la Independencia de las Provincias Azuayas, es fiel traslado del original que reposa en el Archivo del Concejo Municipal de Cuenca; siendo los azuayos deudores de la posesión de dicho original a La laboriosidad y cortesía del Señor Don Celiano Monje, a quien este Concejo condecorará con una medalla especial, que será entregada solemnemente a tan eximio Literato y Erudito el dia 10 de Agosto de 1916, en la ciudad de Quito.
{{Derecha|Cuenca, Noviembre 3 de 1915.}}
El Presidente del Concejo de Cuenca,
{{menor|OCTAVIO CORDERO PALACIOS}}
{{Derecha|El Secretario,}}
{{Derecha|{{menor|AGUSTIN CUEVA MUÑOZ}}}}
{{c|•••}}
NOTA.—{{menor|LA MEDALLA}} decretada por el Consejo de Cuenca, en muestra de su recono<noinclude></noinclude>
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Página:Visión de paz (1915).pdf/2
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="2800:AC:21:2CA7:95E9:6203:5D3:8412" /></noinclude><poem>
Ea q̃l q̃ gela die{{s}}{{s}}e {{s}}opie{{s}}{{s}}e ũa palabra
Q~ ꝑderie los aũes ┐ mas los oios de la cara
E aun demas los cuerpos ┐ las almas
Grande duelo auiẽ las yentes ẋ̛anas
A{{s}}conden {{s}}e de myo çid ca nol o{{s}}an dezir nada
El campeador adelino a{{s}}u po{{s}}ada
A{{s}}i com̃o lego a la puerta falola bĩe çerrada
Por miedo del rey alfon{{s}}{{s}}o q̃ a{{s}}{{s}}i lo auiẽ parado
Q~ {{s}}i non la q̃brãta{{s}} por fuerca q̃ ño gela abrie{{s}}e nadi
Los de myo çid a altas uoçes laman
Los de dentro non les querien tornar palabra
Aguiio myo çid ala puerta {{s}}e legaua
Saco el pie del e{{s}}tribera una feridal daua
Non {{s}}e abre la puerta, ca bĩe era çerrada
Vna nĩna de nuef años a oio {{s}}e paraua
Ya Campeador en bũe ᵒʳᵃçinxie{{s}}tes e{{s}}pada
El Rey lo ha uedado anoch del et̊r {{s}}u carta
Con grant recabdo ┐ fuerte mientre {{s}}ellada
Nõ uos o{{s}}ariemos abrir nĩ coger por nada
Si nõ ꝑderiemos los aũres ┐ las ca{{s}}as
E demas los oios delas caras.
Çid enel nr̃o mal uos nõ ganades nada
Mas el cⁱador uos uala cõ todas {{s}}us uertudes {{s}}cãs
E{{s}}to la nĩna dixo ┐ tornos pora {{s}}u ca{{s}}a.
</poem><noinclude></noinclude>
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Página:Los israelitas españoles y el idioma castellano.pdf/288
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="0" user="JaimeDes" /></noinclude><noinclude></noinclude>
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Página:Viaje al Desierto de Atacama.pdf/245
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Aleator" /></noinclude><noinclude>{{Hay imagen}}</noinclude>
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: I
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/I]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: II
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/II]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: III
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: IV
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: IX
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/IX]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: V
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/V]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: VI
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/VI]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: VII
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/VII]]
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El origen de la familia, la propiedad privada y el estado: VIII
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Robot: corrección de redirección rota hacia la página de destino trasladada «[[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/VIII]]»
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#REDIRECCIÓN [[El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (Ed. Progreso)/VIII]]
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/532
102
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Helen Escobedo
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Helen Escobedo" />{{crv|466|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>TITULO VI
DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA
'''1.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia. .
'''2.''' PAULO; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
'''LIBRO SEXTO'''
TITULO I
DE LA REIVINDICACION
{[Véase Cod, III, 32}
'''1.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindiear. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que
(6) quae de universitato proposuit praetor, Vulg
(7) XXXVI, Vulg.
(8) vel, omitela Hai.
(9) variarum, inseria la Vulg.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Helen Escobedo
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>TITULO VI
DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia. .
'''2.''' <span style="font-variant:small-caps;">PAULO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
'''LIBRO SEXTO'''
TITULO I
DE LA REIVINDICACION
{[Véase Cod, III, 32}
'''1.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindiear. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que
(6) quae de universitato proposuit praetor, Vulg
(7) XXXVI, Vulg.
(8) vel, omitela Hai.
(9) variarum, inseria la Vulg.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Helen Escobedo
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{t3|TITULO VI}}
{{c|DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia.
'''2.''' <span style="font-variant:small-caps;">PAULO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
{{t3|LIBRO SEXTO}}
{{t3|TITULO I}}
{{c|DE LA REIVINDICACION}}
{{c|[Véase Cod, III, 32]}}
'''1.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindicar. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que
(6) quae de universitato proposuit praetor, Vulg
(7) XXXVI, Vulg.
(8) vel, omitela Hai.
(9) variarum, inseria la Vulg.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{t3|TITULO VI}}
{{c|DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia.
'''2.'''<span style="font-variant:small-caps;">PAULO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.'''<span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
{{t3|LIBRO SEXTO}}
{{t3|TITULO I}}
{{c|DE LA REIVINDICACION}}
{{c|[Véase Cod, III, 32]}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindicar. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que
(6) quae de universitato proposuit praetor, Vulg
(7) XXXVI, Vulg.
(8) vel, omitela Hai.
(9) variarum, inseria la Vulg.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{t3|TITULO VI}}
{{c|DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia.
'''2.'''<span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
{{t3|LIBRO SEXTO}}
{{t3|TITULO I}}
{{c|DE LA REIVINDICACION}}
{{c|[Véase Cod, III, 32]}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindicar. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que
(6) quae de universitato proposuit praetor, Vulg
(7) XXXVI, Vulg.
(8) vel, omitela Hai.
(9) variarum, inseria la Vulg.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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<noinclude><pagequality level="1" user="Helen Escobedo" />{{crv|466|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{t3|TITULO VI}}
{{c|DE LA PETICIÓN FIDEICOMISARIA DE LA HERENCIA}}
'''1.'''<span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
—Sigue en orden la acción que se da a aquellos
a quienes ha sido restituida la herencia, Porque
cualquiera que recibió herencia restituida en
virtud del Senadoconsulto, por el que pasan á él
las acciones, podrá usar de la petición fideicomi-
saria de la herencia.
'''2.''' <span style="font-variant:small-caps;">PAULO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XX''.—
Cuya acción consigue lo mismo que la petición
civil de la herencia.
'''3.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI''.
-Y no importa que a alguien se hubiere rogado
que me restituya a mi, ó a aquel se quien quedé
heredero. Pero también si yo fuera poseedor de
los bienes de aquel & quien se dejé la herencia
fideicomisaria, & otro sucesor, podré reclamar por
esta acción.
§ 1.—Ha de saberse, que esta acción no compe-
te contra aquel que restituyó la herencia.
§ 2.—Pero á mi me dan las mismas acciones
que competen al heredero, y contra el heredero.
{{t3|LIBRO SEXTO}}
{{t3|TITULO I}}
{{c|DE LA REIVINDICACION}}
{{c|[Véase Cod, III, 32]}}
'''1.''' <span style="font-variant:small-caps;">ULPIANO</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Después de las acciones que fueron estableci-
das respecto de una universalidad, siguese la ac-
ción de petición de cosas particulares.
§ 1.—Cuya especial acción real tiene lugar res-
pecto & todas las cosas muebles, asi las animales,
como las que carecen de alma, y a las que se con-
tienen en el suelo.
§ 2.—Mas por esta acción no son reclamadas las
personas libres, que son de nuestro derecho, por
ejemplo, los hijos que están en nuestra potestad.
Pues son reclamadas o por acciones prejudiciales,
ó por interdictos, ó con conocimiento del Pretor
y asi lo dice Pomponio en el libro trigésimo sépti-
mo, a no ser acaso que alguno las vindique con
expresión de causa, Si alguno pide su hijo de esta
suerte, ó dice que esta en su potestad por dere-
cho Romano, me parece que también opina Pom-
ponio qué reclamé debidamente; porque dice, que
expresada una causa, en virtud del derecho de
los Quirites puede vindicar. -
§ 3.—Mas por esta acción no sólo se vindicarán
las cosas individuales, sino que escribe Pomponio
en el libro vigésimo quinto de sus Lecciones que<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/489
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~2026-21968-70
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="WilliamDAV" />{{crv|423|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>dolo malo del heredero hubiere sido trasladado;
porque entonces debe darse allí donde se pide.
Además, lo que se contiene en peso, ó número, ó
medida, debe darse allí donde se pide, á no ser
que se hubiere añadido: «Cien modios de aquel
granero», ó «ánforas de vino de aquella tinaja».
Mas si se pidiere el legado por acción real, tam-
bién debe pedirse alli donde está la cosa. Ý si la
cosa fuera mueble, se podrá intentar contra el
heredero la acción de exhibición para que exhiba
la cosa; porque así podrá ser vindicada por el
legatario.
'''39.''' PAPINIANO; ''Cuestiones, libro III.-'' Cuando
se nombra un juez que está loco, no dejará de ha-
ber juicio precisamente porque en el día no pue-
de juzgar, puesto que la sentencia que hubiere
pronunciado vuelto á su juicio es válida; porque
ni al nombrarlo es necesario que esté presente ó
que lo sepa el juez.
§ 1. El que vino a Roma con motivo de una
legación puede ser fiador por cualquier causa, por-
que no puede usar de su privilegio habiéndose
hecho el contrato en Italia.
'''40.''' EL MISMO, ''Cuestiones, libro IV.-'' No todo
lo que se permite á la potestad del juez está su-
jeto á la necesidad del derecho.
§ 1.- El juez, si al juzgar hubiere omitido con
dolo malo alguna cosa contra el precepto de la
ley, ofende á la ley.
'''41.''' EL MISMO; ''Cuestiones, libro XI.-'' En todos
los juicios de buena fe, cuando aun no ha llegado
el día del pago de una cantidad, si alguno de-
mandara que se preste caución, se hace la conde-
na en virtud de justa causa.
'''42.''' EL MISMO; Cuestiones, libro XXIV.-Si la
mujer se hubiere divorciado del que como Legado
estaba en Roma, se respondió, que respecto à la
dote el marido ha de defenderse en Roma.
'''43.''' EL MISMO; ''Cuestiones, libro XXVII.-'' El
que estipuló que dentro de cierto tiempo se le hi-
ciera una casa en Cápua, es sabido que, transcu-
rrido aquél, puede demandar en cualquier lugar
por aquello que le interesa.
'''44.''' EL MISMO; ''Respuestas, libro II.-'' No se im-
pide el ministerio del juez precisamente porque
algunos de los tutores, después de incoado el liti-
gio contra todos, han comenzado á estar ausen-
tes por causa de la República, como quiera que
pueda separarse y estimarse la administración de
los presentes y de aquellos que no se defienden.
§ 1.-Cuando después ha aparecido que es es-
clavo aquel en cuyo nombre se había demandado
por medio de procurador, debe absolverse al deu-
dor. Lo cual no le obstará à su señor al promover
cuando quiera el pleito en nombre propio.
'''45.''' EL MISMO; ''Respuestas, libro III.-'' Al ban-
quero debe demandársele donde se hizo el con-
trato, y en esto no se ha de dar dilación, sino
por justa causa, para que de una provincia se trai-
gan los libros. Lo mismo se estableció respecto á
la acción de la tutela.
== Notas ==
<references/>
(4) XXIV., Hal.
(5) fieri, omitela Hal.
(6) IV., Hal.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/136
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|138|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>La Edad Media vuelve á tomar las cosas en el
mismo punto en que la Antigüedad inició sus
tendencias al amor sexual, en el adulterio. Ya
hemos pintado el amor caballeresco que inventó
los ''Tagelieder''. De este género de amor que tiende á destruir el matrimonio, hasta aquel que debe
fundarlo, hay aún mucho camino que la caballería no recorrió nunca por completo. Hasta si
de los frívolos provenzales pasamos á los virtuosos alemanes, encontramos en el poema de los
''Niebelungen'' á Kriemhilda no menos enamorada
(aunque en silencio) de Siegfried que éste lo está
de ella; mas no por eso responde Kriemhilda
menos sencillamente á Gunther, al anunciarla
que la ha prometido á un caballero, de quien
calla el nombre: «No tenéis necesidad de suplicarme; tal como me lo ordenéis, así quiero siempre ser; estoy dispuesta de buena voluntad, señor, á unirme con aquel que me deis por marido.»
No se le ocurre de ningún modo á Kriemhilda la
idea de que su amor pueda tenerse en cuenta
para nada. Gunther pide en matrimonio á Brünhilda y Etzel á Kriemhilda sin haberlas visto
nunca; de igual manera Sigebant de Irlanda
busca en Gutrun á la noruega Ute, Hetel de
Hegelingen á Hilda de Irlanda, y, en fin, Siegfried de Morlandia, Hartmut de Ormania y
Herwig de Seelandia piden los tres la mano de
Gutrun; y sólo aquí sucede que ésta se pronuncie libremente á favor del último. Regla gene-<noinclude></noinclude>
iq5ca22l2vq7pkul109fzo2ddtp8a86
Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/137
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Ignacio Rodríguez
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|139}}</noinclude>ral: la futura del joven príncipe es elegida por
los padres de éste, si aún viven, ó, en el caso
contrario, por él mismo y previo el consentimiento de los grandes feudatarios, quienes siempre tienen algo que decir en tales circunstancias.
Y no puede ser de otro modo, por supuesto. Para
el caballero ó el barón, como para el mismo principe, el matrimonio es un acto político, una cuestión de aumento de poder mediante nuevas alianzas; el interés de ''la casa'' es quien decide y no la
buena voluntad del individuo. ¿Cómo había de
tener entonces arte ni parte el amor en lo de
concertar el matrimonio?
La mismo sucede con la plebe de los gremios
en las ciudades de la Edad Media. Precisamente,
sus privilegios protectores, los reglamentos restrictivos de los gremios, las complicadas líneas
fronterizas que separaban legalmente al plebeyo,
acá de las otras corporaciones gremiales, acullá
de sus propios colegas en maestría ó de sus oficiales y aprendices, hacían harto estrecho ya el
círculo dentro del cual era posible que buscase
una esposa adecuada para él. Y en este complicado sistema, evidentemente no era su gusto
personal sino el interés de familia quien decidia
respecto á cuál de todas era la mujer que más
le convenía.
En la mayor parte de los casos, y hasta el
final de la Edad Media, siguió siendo el matrimonio de esta suerte lo que había sido desde su<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|140|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>origen: un negocio, para cerrar el cual no tenían que ver nada los más interesados en él. Al
principio, se venía ya casado al mundo, casado
con todo un grupo de seres del otro sexo. En la
forma ulterior del matrimonio por grupos, verosimilmente existían análogas condiciones, pero
con un estrechamiento progresivo del círculo.
En el matrimonio sindiásmico es de regla el que
las madres convengan entre sí acerca del matrimonio de sus hijos; también aquí, lo que decide es la consideración de los nuevos lazos de
parentesco que deben robustecer la posición de
la joven pareja en la ''gens'' y en la tribu. Y cuando la propiedad individual se sobrepuso á la propiedad colectiva, cuando los intereses de la
transmisión hereditaria hicieron nacer la preponderancia de la familia patriarcal y de la monogamia, entonces fué cuando el matrimonio
comenzó á depender de consideraciones económicas. Desaparece la ''forma'' del matrimonio por
compra; pero continúa practicándose cada vez
más y más; tanto que, no sólo la mujer tiene
su precio, sino hasta el hombre también; y no
según sus cualidades personales, sino con arreglo á la cuantía de sus bienes. En la práctica y
desde el principio, si había alguna cosa inconcebible para las clases directoras, era que la inclinación recíproca de los interesados pudiese ser
la razón por excelencia del matrimonio: esto
sólo pasaba en las novelas ó... en las clases opri-<noinclude></noinclude>
jp0lm6setizsl39a0ceblthapsme0kt
Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/139
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Ignacio Rodríguez
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|141}}</noinclude>midas, que no tocaban pito ni flauta en la sociedad.
Tal era la situación que encontró de frente la
producción capitalista cuando, á contar desde
la era de los descubrimientos geográficos, se
puso en el caso de conquistar el imperio del
mundo por medio del comercio universal y de
la industria manufacturera. Debiera creerse que
este modo de matrimonio le convendría excepcionalmente, y así era en verdad. Y, sin embargo (la ironía de la historia del mundo es insondable), ella fué quien hubo de abrir la brecha
decisiva en él. Al transformar todas las cosas
en mercaderías, desorganizó todas las situaciones transmitidas ó adquiridas antiguamente;
reemplazó las costumbres hereditarias y el derecho histórico por la compraventa, por el «libre
contrato»; y he ahí cómo el jurisconsulto inglés
H. S. Maine ha creído haber hecho un descubrimiento extraordinario al decir que todo nuestro progreso sobre las épocas anteriores consistía en que hemos pasado ''{{corr|brom|from}} status to contract'',
es decir, de una situación hereditariamente transmitida á un estado de cosas libremente consentido..., lo cual encontrábase ya en el manifiesto
comunista, en cuanto eso es verdad.
Pero para contratar se necesitan gentes que
puedan disponer libremente de su persona, de
sus acciones y de sus bienes, y que se encuentren unos en presencia de otros con iguales de-<noinclude></noinclude>
2a1gy0azw99pph0z29eojy01vmwjvy1
Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/140
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|142|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>rechos. Crear esas personas «libres» é «iguales»
fué precisamente una de las principales tareas
de la producción capitalista. Aun cuando al principio no se hizo esto sino de una manera medio
inconsciente, y por añadidura bajo el disfraz de
la religión, á contar desde la Reforma luterana
y calvinista, no por eso queda menos asentado
el principio de que el hombre no es completamente responsable de sus acciones sino cuando
las comete en pleno libre albedrío, y que es un
deber el resistir á todo lo que constriñe á un
acto inmoral. Pero, ¿cómo poner de acuerdo
este principio con las prácticas usuales hasta entonces para concertar el matrimonio? Según el
concepto plebeyo del matrimonio, era un contrato, una cuestión de derecho, y hasta la más
importante de todas, puesto que disponía del
cuerpo y del alma, de dos seres humanos, para
mientras durase su vida. Verdad es que, desde
esa época, el matrimonio era el concierto formal
de dos voluntades; sin el «sí» de los interesados
no había nada hecho. Pero harto bien se sabía
cómo se pronunciaba el «sí» y cuáles eran los
verdaderos autores del matrimonio. Sin embargo, puesto que para todos los demás contratos
se exigía la libertad real para decidirse, ¿por
qué no lo era en éste? Los dos jóvenes que debían ser unidos, ¿no tenían también el derecho
de disponer libremente de sí mismos, de su cuerpo y de sus órganos? ¿No se había puesto de<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|143}}</noinclude>moda, gracias á la caballería, el amor sexual?
En contra del amor adúltero de la caballería,
¿no era el amor conyugal su verdadera forma
plebeya? Pero si el deber de los esposos era
amarse recíprocamente, ¿no era tan deber de
los amantes no casarse sino entre sí y con ninguna otra persona? Este derecho de los amantes,
¿no era superior al derecho del padre y de la
madre, de los parientes y de los demás alcahuetes
y terceros tradicionales de bodas? Desde el momento en que el derecho al libre examen personal
penetraba en la Iglesia y en la religión, ¿podía
no afirmarse, ante la intolerable pretensión de
la generación vieja, de disponer del cuerpo, del
alma, de los bienes de fortuna, de la ventura y
de la desventura de una generación más joven?
Por fuerza debían de suscitarse estas cuestiones en un tiempo que relajaba todos los antiguos
vínculos sociales y removía todas las ideas corrientes. De pronto habíase hecho la tierra diez
veces más grande; en lugar de la cuarta parte
de un hemisferio, el globo terrestre entero se
extendía ante los ojos de los europeos occidentales, quienes apresurábanse á tomar posesión
de las otras tres cuartas partes. Y, al mismo
tiempo que las antiguas barreras del país natal,
caían las milenarias trabas puestas al pensamiento en la Edad Media. Un horizonte infinitamente más extenso se abría ante los ojos y el
espíritu del hombre. ¿Qué importaba la idea de<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|144|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>respetabilidad, qué importaba el respetable privilegio corporativo, transmitido de generaciones
en generaciones, al joven á quien atraían las riquezas de las Indias, las minas de oro y plata de
México y del Potosi? Aquella fué la época de la
caballería andante de la plebe; porque también
ésta tuvo su romanticismo y su delirio amoroso,
pero bajo un pie plebeyo y con plebeyas miras.
Así sucedió que la clase media naciente, sobre
todo la de los países protestantes, donde se conmovió de una manera más profunda el estado de
cosas existente, reconoció cada vez más y más
para el matrimonio también la libertad del contrato, y puso en práctica su teoría del modo que
hemos descrito. El matrimonio continuó siendo
matrimonio de clase, pero en el seno de la clase concedióse cierto grado de libertad en la elección á los interesados. Y en el papel, en la teoría moral como en las narraciones poéticas, nada
quedó tan inquebrantablemente asentado como
la inmoralidad de todo matrimonio que no se
funde en un amor sexual recíproco y en un contrato de los esposos efectivamente libre. En resumen: quedaba proclamado como derecho del
hombre el matrimonio por amor; y no sólo ''derecho del hombre'', sino que también y por excepción ''derecho de la mujer''.
Pero este derecho difería en un punto de todos los demás que se llaman «Derechos del Hombre». Al paso que éstos en la práctica se reser-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|145}}</noinclude>vaban á las clases directoras, y seguían siendo
directa ó indirectamente letra muerta para las
clases oprimidas, la ironía de la historia confirmase aquí una vez más respecto al proletariado.
La clase directora prosiguió dominada por las
influencias económicas conocidas, y sólo por excepción presenta casos de matrimonios concertados verdaderamente con toda libertad; mientras
que éstos, como ya hemos visto, son la regla en
las clases oprimidas.
Por tanto, el matrimonio no se concertará
con toda libertad sino cuando, suprimiéndose la
producción capitalista y las condiciones de propiedad creadas por ella, se aparten las consideraciones económicas accesorias que aún ejercen
tan poderosa influencia sobre la elección de los
esposos. Desde ese momento, el matrimonio ya
no tendrá más causa determinante que la inclinación recíproca.
Pero dado que, por naturaleza suya, el amor
sexual es exclusivista (aun cuando en nuestros días ese exclusivismo no se realiza nunca
sino en la mujer), el matrimonio fundado en el
amor sexual, por su naturaleza propia, es la monogamia. Hemos visto cuánta razón tenía Bachofen cuando consideraba el progreso del matrimonio por grupos al matrimonio por parejas
como obra debida sobre todo á la mujer; sólo el
paso del matrimonio sindiásmico á la monogamia puede atribuirse al hombre, y ha consistido<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|146|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>sobre todo históricamente, en rebajar la situación de las mujeres y facilitar la infidelidad de
los hombres. Que lleguen á desaparecer las
consideraciones económicas en virtud de las cuales han aceptado las mujeres esta infidelidad habitual de los hombres (el cuidado de su propia
existencia, y aún más el del porvenir de los hijos), y la igualdad que de ello resultará para la
mujer producirá el efecto, según toda nuestra
experiencia adquirida, de que los hombres se
volverán monógamos en una proporción infinitamente más grande que poliandras las mujeres.
Pero lo que seguramente desaparecerá de la
monogamia son todos los caracteres que la han
impreso las condiciones de la propiedad á las
cuales deben su origen; estos caracteres son, en
primer término, la preponderancia del hombre,
y luego la indisolubilidad. La preponderancia
del hombre en el matrimonio es consecuencia,
sencillamente, de su preponderancia económica,
y caerá por sí sola con ésta. La indisolubilidad
del matrimonio es consecuencia, en parte de la
situación económica de donde salió la monogamia, y en parte es una tradición de la época en
que, mal comprendido aún el enlace de esa situación económica con la monogamia, fué exagerado hasta el extremo por la religión. Actualmente está desportillada ya por mil lados. Si el
matrimonio fundado en el amor es el único moral, sólo podrá serlo donde el amor persista.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|147}}</noinclude>Pero la duración del acceso del amor sexual es
muy variable según los individuos, particularmente entre los hombres; y la desaparición del
afecto ante un amor apasionado nuevo hace de
la desaparición un beneficio, lo mismo para
ambas partes que para la sociedad. Sólo que debe
ahorrarse á las gentes patalear en el inútil fango de un pleito de divorcio.
Así, pues, lo que podemos augurar acerca de
la organización de las relaciones sexuales, después de la inminente barrida de la producción
capitalista, es más que nada de un orden negativo, y se limita principalmente á decir lo que
desaparecerá. Pero ¿qué vendrá después? Eso
se decidirá cuando haya crecido una nueva generación; una generación de hombres que en su
vida se hayan encontrado en el caso de comprar
á costa de dinero, ni con ayuda de ninguna otra
fuerza social, el abandono de una mujer; y una
generación de mujeres que nunca se hayan visto
en el caso de entregarse á un hombre en virtud
de otras consideraciones que las del amor real,
ni de rehusar entregarse á su amante por miedo
á las consecuencias económicas de este abandono. Y cuando hayan venido esas gentes, se burlarán de cuanto se hubiese pensado acerca de lo
que habrían de hacer; se dictarán á sí mismas
su propia conducta, y crearán una opinión pública basada en ella para juzgar la conducta de
cada uno.—¡Y todo quedará dicho!
{{np}}<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|148|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>Pero volvamos á Morgan, de quien muchísimo nos hemos alejado. El examen histórico
de las instituciones sociales que se han desarrollado durante el período de la civilización se sale
de los límites de su libro. Por eso se ocupa muy
poco de los destinos de la monogamia durante
este período. También él ve en el perfeccionamiento de la familia monogámica un progreso,
una aproximación á la plena igualdad de derechos entre ambos sexos, sin que tenga, no obstante, por conseguido este propósito aún. «Pero—dice—si se reconoce el hecho de que la familia ha atravesado sucesivamente por cuatro formas y se encuentra en la quinta actualmente,
plantéase la cuestión de saber si esta forma
puede ser duradera para lo futuro. Lo único que
puede responderse es que debe progresar como
progresa la sociedad, que debe modificarse conforme la sociedad se modifica; lo mismo que ha
sucedido antes. Es producto del sistema social,
y reflejará su estado de cultura. Habiéndose mejorado la familia monogámica desde los comienzos de la civilación, y de una manera muy notable en los tiempos modernos, lícito es por lo
menos creer que es capaz de perfeccionamiento
ulterior hasta que se consiga la igualdad entre
los dos sexos. Si en un porvenir lejano, la familia monogámica no llegase á satisfacer las exigencias de la sociedad, es imposible predecir de
qué naturaleza sería la que le sucediese.»
{{np}}<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|149}}</noinclude>{{t2|III|sub=La gens iroquesa.}}
Llegamos ahora á otro descubrimiento de
Morgan, de una importancia igual por lo menos
á la de la reconstitución de las formas primitivas de la familia por los sistemas de parentesco.
La prueba de que los grupos de consanguíneos.
designados por medio de nombres de animales
en el seno de una tribu de indios americanos son
esencialmente idénticos á las ''genca'' de los griegos, á las ''gentes'' de los romanos; que la forma
americana es la original, siendo la forma grecoromana un derivado ulterior de ella; que toda
la organización social de los griegos y romanos
de los tiempos primitivos en ''gens'', ''patria'' y ''tribu''
encuentra su paralelo fiel en la organización
indoamericana; que la ''gens'', hasta lo más lejos
que alcanzan hoy nuestras fuentes de conocimiento, es una institución común á todos los
bárbaros hasta su ingreso en la civilización: esta<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|150|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>prueba ha dilucidado de una vez las partes más
difíciles de la antigua historia griega y romana
y nos ha dado al mismo tiempo inesperadas aclaraciones acerca de los rasgos fundamentales
del régimen social de la época primitiva, antes
de aparecer el ''Estado''. Por muy sencilla que parezca la cosa una vez conocida, sin embargo,
Morgan no la descubrió sino en último lugar;
en su anterior obra, dada á luz en 1871, no había llegado aún á penetrar ese secreto, cuya divulgación desde entonces acá ha hecho estarse
quedos á los prehistoriadores ingleses, por costumbre tan llenos de seguridad en sí mismos.
La palabra latina ''gens'', que Morgan emplea
para este grupo de consanguíneos, procede, como
la palabra griega del mismo significado ''genos'',
de la raíz aria común ''gan'' (en alemán—donde,
según la regla, la ''k'' debe reemplazar á la ''g'' aria
—''kan''), que significa ''engendrar''. Las palabras
''gens'' en latín, ''genos'' en griego, ''djanas'' en sánscrito, ''kuni'' en gótico (según la regla anterior),
''kyn'' en antiguo noruego y anglosajón, ''kin'' en
inglés y ''künne'' en medio-altoalemán, significan
de igual modo ''parentesco'', ''descendencia''. Pero
''gens'' en latín ó ''genos'' en griego se emplean especialmente para designar ese grupo que se jacta
de una descendencia común (del padre común
de la tribu, en el presente caso), y que está unido
por ciertas instituciones sociales y religiosas,
formando una comunidad particular, cuyo ori-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|151}}</noinclude>gen y cuya naturaleza siguen siendo oscuros
hasta ahora, á pesar de todo, para nuestros historiadores.
Ya hemos visto más atrás, en la familia ''punalúa'', lo que es en su forma primitiva la reunión
de una ''gens''. Compónese de todas las personas
que, por el matrimonio ''punalúa'' y según las
ideas que en él dominan necesariamente, forman
la descendencia reconocida de una misma madre
de tribu determinada, fundadora de la ''gens''.
Siendo incierta la paternidad en esta forma de
familia, sólo se cuenta la filiación femenina.
Como los hermanos no se pueden casar con sus
hermanas, sino con mujeres de otro origen, los
hijos procreados con estas mujeres extrañas caen
fuera de la ''gens'', en virtud del derecho materno.
Así, pues, no quedan dentro del grupo sino los
descendientes de las ''hijas'' en cada generación;
los de los hijos pasan á las ''gentes'' de sus respectivas madres. ¿Qué sucede ahora con este grupo
consanguíneo, así que se constituye como grupo
aparte, frente á grupos del mismo género en el
seno de una tribu?
Como forma clásica de esa ''gens'' primitiva,
Morgan toma la de los iroqueses y especialmente
la de la tribu de los senekas. Hay en esta ocho
''gentes'', que llevan nombres de animales: 1.º, lobo;
2.º, oso; 3.º, tortuga, 4.º, castor; 5.º, ciervo;
6.º, becada; 7.º, garza, y 8.° halcón. En cada
''gens'' hay las costumbres siguientes:
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|152|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>1.º Elige el ''saquem'' (director en tiempo de
paz) y el jefe (comandante militar.) El ''saquem''
debe elegirse en la misma ''gens'', y sus funciones
son hereditarias en ella, en el sentido de que
deben ser ocupadas en seguida de nuevo en caso
de quedar vacantes. El jefe militar podía elegirse fuera de la ''gens'', y á veces hasta faltar por
completo. Nunca se elegía ''saquem'' al hijo del
anterior, por estar vigente entre los iroqueses
el derecho materno, y pertenecer, por tanto, el
hijo á otra ''gens''. Todo el mundo, hombres y mujeres, tomaba parte en la elección. Pero ésta
debía ratificarse por las otras siete ''gentes'', condición después de la cual el electo era solemnemente reconocido por el consejo común de toda
la federación iroquesa. Más adelante se verá la
importancia de este punto. El poder del ''saquem''
en el seno de la ''gens'' es paternal, de naturaleza
puramente moral, sin tener ningún medio coercitivo. Además, por sus funciones, era miembro
del consejo de tribu de los senekas, así como
del consejo federal del conjunto de los iroqueses. El jefe militar no tiene órdenes que dar sino
respecto á lo que se refiere á la guerra.
2.º Depone á su antojo al ''saquem'' y al jefe.
También en este caso toman parte en la votación hombres y mujeres juntos. Los dignatarios depuestos, pasan á ser en seguida simples
guerreros como los demás, personas privadas.
También el consejo de tribu puede deponer á<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|153}}</noinclude>los ''saquem'', hasta contra la voluntad de la ''gens''.
3.° Ningún miembro tiene derecho á casarse
en el seno de la ''gens''. Esta es la regla fundamental de la gens, el vínculo que la mantiene unida;
es la expresión negativa del muy positivo parentesco consanguíneo; sólo por ella son una
''gens'' los individuos comprendidos dentro de ella.
Con el descubrimiento de este sencillo hecho,
Morgan ha puesto en claro por primera vez la
naturaleza de la ''gens''. Cuán poco se había comprendido ésta hasta entonces, nos lo prueban los
relatos anteriores que se nos hacían respecto á
los salvajes y á los bárbaros, relatos donde los
diferentes cuerpos, cuya reunión forman el orden ''gentil'', se confunden hechos un revoltillo,
indiferentemente y sin comprenderse bien, con
los nombres de tribus, clanes, etc... y de los
cuales dicese de vez en cuando que el matrimonio está prohibido en el seno de semejantes corporaciones. Tal es el origen de la irreparable
confusión donde Mac-Lennan, hecho un Napoleón, ha podido poner orden con este decreto
soberano: «Todas las tribus se dividen en unas
donde está prohibido el matrimonio entre los
miembros de la tribu (''exógamas''), y otras donde se permite (''endógamas'').» Y después de haber logrado embrollarlo todo así, ha podido
dedicarse á las más hondas disquisiciones, para
saber cuál de esas dos absurdas clases creadas<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|154|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>por él era la más antigua, si la exogamia ó la
endogamia. Este absurdo ha concluido por sí
solo al descubrirse la ''gens'' basada en el parentesco consanguíneo, y la resultante imposibilidad del matrimonio entre sus miembros. Es evidente que en el estadio en que hallamos á los
iroqueses, la prohibición del matrimonio dentro
de la ''gens'' misma se mantiene inviolablemente.
4.° La propiedad de los difuntos pasaba á los
otros ''gentiles'', pues no debía salir de la ''gens''.
Dada la poca importancia de lo que un iroqués
podía dejar á su muerte, la herencia se dividía
entre los ''gentiles'' más próximos, es decir, entre
sus hermanos y hermanas, y el hermano de su
madre, si el difunto era varón, excluyendo á sus
hermanos si era hembra. Por el mismo motivo,
el marido y la mujer no podian ser herederos
uno de otro, ni los hijos serlo del padre.
5.° Los ''gentiles'' debíanse entre sí ayuda y
protección, y sobre todo auxilio mutuo para
vengar las injurias hechas por extraños. Cada
individuo confiaba su seguridad á la protección
de la ''gens'', y podía hacerlo; todo el que lo lesionase lesionaba á la ''gens'' entera. De ahí, de esso
lazos de la sangre en la gens, nació la obligación de la ''vendetta'', que fué reconocida en absoluto por los iroqueses. Si un extraño á la ''gens''
mataba á uno de sus miembros, la gens entera
de la víctima estaba obligada á vengarle. Primero se trataba de arreglar el asunto; la ''gens''<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|155}}</noinclude>del matador celebraba consejo, y hacía proposiciones de acomodo á la de la víctima, ofreciendo
casi siempre la expresión de su sentimiento por
lo acaecido, y regalos de importancia. Si se aceptaban éstos, asunto terminado. En el caso contrario, la ''gens'' ofendida designaba uno ó varios
vengadores, obligados á perseguir y matar al
matador. Si sucedía esto, la ''gens'' del individuo
ejecutado no tenía derecho ninguno á quejarse;
quedaban saldadas las cuentas.
6.° La ''gens'' tiene nombres determinados, ó
una serie de nombres que sólo ella tiene derecho á emplear en toda la tribu; de suerte que el
nombre de un individuo indica inmediatamente
á qué ''gens'' pertenece. Un nombre ''gentil'' trae
consigo por sí sólo derechos ''gentiles''.
7.° La ''gens'' puede adoptar á extraños en su
seno, y darles así acceso á la tribu entera. Los
prisioneros de guerra á quienes no se condenaba
á muerte, hacíanse de este modo, por su adopción en una ''gens'', miembros de la tribu de los
senekas, y por ese mismo hecho entraban en
posesión de los plenos derechos de la ''gens'' y de
la tribu. La adopción se hacía á propuesta individual de ''gentiles'', de hombres que aceptaban al
extranjero como hermano ó como hermana, de
mujeres que le aceptaban como hijo; la recepción solemne en la ''gens'' era necesaria en concepto de ratificación. A menudo, ''gentes'' aisladas
y muy reducidas en número se reforzaban de<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|156|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>nuevo así, adoptando en masa á miembros de
otra ''gens'', con el consentimiento de ésta. Entre
los iroqueses, la recepción solemne en la ''gens'' verificábase en sesión pública del consejo de tribu,
lo cual hacía de ella en la práctica una ceremonia religiosa.
8.° Es difícil probar en las ''gentes'' indias la
existencia de solemnidades religiosas especiales;
pero las ceremonias religiosas de los indios se
enlazan más ó menos con las ''gentes''. En las seis
fiestas anuales de los iroqueses, los ''saquem'' y
los jefes, en atención á sus cargos, contábanse
entre los «defensores de la fe», y tenían funciones sacerdotales.
9.° La ''gens'' tiene un cementerio común. Este
ha desaparecido ya entre los iroqueses del Estado de New-York, que hoy están prietos en
medio de los blancos, pero ha existido en otros
tiempos. Aún subsiste, entre otros indios, por
ejemplo, entre los tuscaroras, próximos parientes de los iroqueses, aun cuando son cristianos,
tienen en el cementerio una determinada fila de
sepulturas para cada ''gens'', de tal suerte, que la
madre está enterrada allí en la misma hilera
que los hijos, pero no el padre. Y entre los iroqueses también la ''gens'' entera asiste al entierro
de un muerto, se ocupa de la tumba, pronuncia
los discursos fúnebres, etc....
10. La ''gens'' tiene un consejo, compuesto
de la asamblea democrática de todos los ''genti''-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|157}}</noinclude>''les'' adultos, hombres y mujeres, todos ellos con
el mismo derecho de votar. Este consejo elige
á los ''saquem'' y á los jefes, y los depone; igualmente á los demás «defensores de la fe»; decide
respecto al precio de la sangre (''wergeld'') ó á la
''vendetta'' por el homicidio de un ''gentilis''; adopta
á los extranjeros en la ''gens''. En resúmen, es el
poder soberano en la ''gens''.
Tales son las atribuciones de una ''gens'' india
tipica. Todos sus miembros son individuos libres,
obligados á proteger cada uno la libertad de los
otros; son iguales en derechos personales; ni los
''saquem'', ni los jefes, pretenden tener ninguna.
especie de preeminencia; forman una colectividad fraternal, unida por los vínculos de la sangre. Libertad, igualdad y fraternidad: aun cuando nunca se han proclamado como fórmula, éstos son los principios fundamentales de la ''gens'';
y á su vez, esta última es la unidad de todo un
sistema social, la base de la sociedad india organizada. Eso explica la indomable independencia
y la dignidad que todo el mundo nota en los indios.
En la época del descubrimiento, los indios de
toda la América del Norte estaban organizados
en ''gentes'', con arreglo al derecho materno. Sólo
en algunas tribus habían desaparecido las ''gentes'', como en la de los dacotas; y en otras, como
en los ojibwas y los omahas, estaban organizadas con arreglo al derecho paterno.
{{np}}<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|158|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>En numerosísimas tribus indias que comprenden más de cinco ó seis ''gentes'', encontramos
tres, cuatro ó más de éstas reunidas en un grupo particular, que Morgan, traduciendo fielmente el nombre indio, llama ''fratria'', como su correspondiente griego. Así, los senekas tienen
dos ''fratrias'': la primera comprende las ''gentes''
1-4, y la segunda las ''gentes'' 5-8. Fijándose más
en ello, se advierte que estas ''fratrias'' representan casi siempre las ''gentes'' primitivas en las
cuales se escindió al principio la tribu; porque,
dada la prohibición del matrimonio en el seno
de la ''gens'', cada tribu debía necesariamente
comprender por lo menos dos ''gentes'' para tener
una existencia independiente. A medida que la
tribu aumentaba en número, cada ''gens'' volvía á
á escindirse en dos ó más, que desde entonces
aparecían cada una de ellas como una ''gens'' particular; al paso que la ''gens'' primitiva, que comprende todas las ''gentes'' hijas de ella, continúa
existiendo como una ''fratria''. Entre los senekas y
la mayor parte de los indios, las ''gentes'' de una de
las ''fratrias'' son gentes hermanas entre sí, al paso
que las de la otra son ''gentes'' primas suyas—nombres que, como vemos, en el sistema de parentesco americano tienen un significado muy
real y muy expresivo. En su origen, tampoco
se podía casar ningún seneka en el seno de la
''fratria''; sin embargo, esta usanza se perdió muy
pronto, quedando limitada á la ''gens''. Era tradi-<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|159}}</noinclude>ción entre los senekas que el oso y el ciervo fueron las dos ''gentes'' primitivas, de las cuales fueron desprendiéndose las demás. Implantada esa
primera organización, se modificaba con arreglo á las necesidades; si decrecían las ''gentes'' de
una ''fratria'', hacíase pasar á veces á ellas ''gentes''
enteras de otras ''fratrias''. Por eso encontramos
en tribus diferentes las ''gentes'' del mismo nombre diversamente agrupadas en las ''fratrias''.
Las funciones de la ''fratria'' entre los iroqueses son en parte sociales, en parte religiosas:
1.° Las ''fratrias'' juegan á la pelota una contra otra; cada una designa á sus mejores jugadores; los demás miran jugar, formada aparte
cada ''fratria'', y apuestan entre ellas por la victoria de los suyos.
2.° En el consejo de tribu se sientan juntos
los ''saquem'' y los jefes de cada ''fratria'', colocándose frente á frente los dos grupos; cada orador
habla á los representantes de cada ''fratria'' como
á un cuerpo particular.
3.° Si en la tribu se cometía un homicidio,
sin pertenecer á la misma ''fratria'' el matador y
la víctima, la ''gens'' ofendida apelaba á menudo
á sus gentes hermanas; las cuales celebraban un
consejo de ''fratria'' y se dirigían á la otra ''fratria'' tomada en conjunto, con el fin de que ésta
convocase igualmente un consejo para buscar
acomodo al asunto. En este caso, la ''fratria''<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|160|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>aparece de nuevo como ''gens'' primitiva, y con
muchas más probabilidades de buen éxito que la
''gens'' aislada, más débil, hija suya.
4.° En caso de defunción de personajes importantes, la ''fratria'' opuesta se encargaba de
organizar y dirigir las ceremonias de los funerales, mientras la ''fratria'' de los difuntos conducía el duelo. Si llegaba á morir un ''saquem'',
la ''fratria'' opuesta anunciaba la vacante de su
cargo en el consejo federal de los iroqueses.
5.° Cuando la elección de un ''saquem'', intervenía igualmente el consejo de ''fratria''. Solía
considerarse como bastante la ratificación por
las ''gentes'' hermanas; pero las ''gentes'' de la otra
''fratria'' podían oponerse á ella. En ese caso,
reuníase el consejo de esta ''fratria''; y si mantenía la oposición, la elección era nula.
6.° Al principio, tenían los iroqueses misterios religiosos particulares, llamados por los
blancos ''medicine lodges''. Celebrábanse entre los
senekas por dos asociaciones religiosas, con derecho regular de iniciación de nuevos miembros;
una de esas asociaciones pertenecía á cada una
de las ''fratrias''.
7.° Si, como es casi seguro, los cuatro ''linajes'' (razas) que habitaban por el tiempo de la
conquista en los cuatro cuarteles de Tlascala
eran cuatro ''fatrias'', esto prueba que las ''fatrias''
se contaban también como unidades militares,
lo mismo que entre los griegos y en otras colec-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|161}}</noinclude>tividades consanguíneas análogas entre los germanos; cada uno de esos cuatro ''linajes'' iba á la
guerra como ejército independiente, con su uniforme y su bandera particulares, y al mando de
su propio jefe.
Así como varias ''gentes'' forman una ''fratria'', de
igual modo, en la forma clásica, varias ''fratrias''
constituyen una tribu; en muchos casos, en las
tribus muy débiles falta el miembro intermedio,
la ''fratria''.
¿Qué es, pues, lo que caracteriza á una tribu india en América?
1.° Un territorio propio y un nombre particular. Fuera del sitio donde estaba asentada
verdaderamente cada tribu, poseía además un
importante territorio para caza y pesca. Detrás
de éste se extendía una ancha zona neutral que
llegaba hasta el territorio de la tribu más próxima, zona que era más estrecha entre las tribus
de la misma lengua, y más ancha entre las que
no tenían el mismo idioma. Esto venía á ser el
«bosque limítrofe, de los germanos, el desierto
que los suevos de César creaban alrededor de su
territorio, el ''îsarnholt'' (en dinamarqués ''jaruved'', ''limes Danicus'') entre daneses y alemanes,
el ''sachsenwald'' y el ''branibor'' (eslavo: «bosque
protector»), que dió su nombre al Brandeburgo, entre alemanes y eslavos. El territorio comprendido dentro de las fronteras inciertas era el
país común de la tribu, reconocido como tal por<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|162|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>las tribus vecinas, y el que ella misma tenía que
defender contra los invasores. La incertidumbre
de las fronteras no fué casi nunca nociva en la
práctica, sino cuando se aumentó considerablemente la población. Los nombres de las tribus
parecen debidos á la casualidad con mucha más
frecuencia que á una elección razonada; con el
tiempo, sucedió á menudo que una tribu se conocía entre sus vecinas con otro nombre del que
ella misma empleaba: así es como los alemanes
recibieron de los celtas su primer nombre colectivo de germanos.
2. Un ''dialecto'' particular propio de esta sola
tribu. De hecho, la tribu y el dialecto no forman más que una misma cosa; la formación
nueva de tribus y de dialectos, á consecuencia
de una escisión, acontecía recientemente aún en
América, y todavía no debe de haber cesado por
completo. Allí donde dos tribus debilitadas se
funden en una sola, ocurre excepcionalmente
que en la misma tribu se hablan dos dialectos,
próximos parientes el uno del otro. La fuerza
numérica media de las tribus americanas es de
unas dos mil almas; sin embargo, los tscheroqueses son veintiséis mil, el mayor número de
indios de los Estados Unidos que hablan el mismo dialecto.
3.° El derecho de dar solemne posesión á
los ''saquem'' y á los jefes elegidos por las
''gentes'', etc.
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|163}}</noinclude>4.° El derecho de exonerarlos, hasta contra la voluntad de su respectiva ''gens''. Siendo
miembros del consejo de tribu los ''saquem'' y los
jefes, explícanse por sí mismos estos derechos
de la tribu en lo que á ellos concierne. Allí
donde se ha formado una federación de tribus y
donde el conjunto de éstas se halla representado
por un consejo federal, esos derechos pasan á
este último.
5.° La posesión de ideas religiosas (mitología) y de ceremonias del culto comunes. «Los
indios eran, á su manera bárbara, un pueblo
religioso.» Su mitología no ha sido aún objeto
de investigaciones críticas. Representábanse ya
la encarnación de sus ideas religiosas (espíritus
de todas clases), bajo una forma humana; pero
el estadio inferior de la barbarie en el cual estaban no conoce aún, representaciones simbólicas; lo que se llaman ídolos. Hay entre ellos un
culto natural, elemental, que tiende al politeísmo. Las diferentes tribus tenían sus fiestas regulares, con formas de culto determinadas,
principalmente el baile y los juegos; la danza,
sobre todo, era una parte esencial de todas las
solemnidades religiosas; cada tribu celebraba
las suyas en particular.
6.° Un consejo de tribu para los asuntos comunes. Componíase de todos los ''saquem'' y jefes
de todas las ''gentes'', sus representantes reales,
puesto que eran siempre revocables; deliberaba<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|164|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>públicamente en medio de los demás miembros
de la tribu, quienes tenían derecho á tomar la
palabra y hacer oir su opinión; el consejo decidía. Por regla general, todo asistente al acto era
oído á petición suya; también las mujeres podían expresar su parecer por medio de un orador elegido por ellas. Entre los iroqueses, la
resolución final se tomaba por unanimidad; esto
mismo se necesitaba para muchas decisiones de
las comunidades de aldeas alemanas. El consejo
de tribu estaba encargado principalmente de
regular las relaciones con las tribus extrañas;
recibía y mandaba las embajadas, declaraba la
guerra y ajustaba la paz. Si llegaba á estallar la
guerra, solía hacerse casi siempre por medio de
voluntarios. En principio, considerábase cada
tribu en estado de guerra con toda otra tribu
con quien expresamente no hubiese convenido
un tratado de paz. Las expediciones contra esta
clase de enemigos se organizaban la mayor
parte por ilustres guerreros. Estos daban un
baile de guerra: todo el que danzaba en él, declaraba de ese modo su deseo de tomar parte en
la campaña. Formábase en seguida la columna,
y se ponía en movimiento. De igual manera, solían encargarse de la defensa del territorio de la
tribu atacada levas voluntarias. La ida y el regreso de esta clase de columnas, daban siempre
lugar á regocijos públicos. Para esas expediciones no era necesaria la aprobación del consejo<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|165}}</noinclude>de tribu, y ni se pedía ni se daba. Estas son enteramente las expediciones particulares de las
compañías germanas tal como nos las describe
Tácito, con la diferencia de que entre los
germanos tienen ya un carácter más fijo las compañías, y forman en tiempo de paz un núcleo
sólido, alrededor del cual vienen á fijarse el
resto de los voluntarios en caso de guerra. Las
columnas de esta especie rara vez eran numerosas; las más importantes expediciones de los
indios, aun á grandes distancias, realizábanse
con fuerzas insignificantes. Cuando se juntaban
varias de esas compañías para acometer una
gran empresa, cada una de ellas no obedecía
sino á su propio jefe; la unidad del plan de
campaña asegurábase bien ó mal por medio de
un consejo de estos jefes. Esta es la manera
cómo hacían la guerra los «alemanes» en el alto
Rhin en el siglo {{asc|IV}}, según la vemos descrita
por Amiano Marcelino.
7.° En algunas tribus encontramos un ''saquem'' en jefe, cuyas atribuciones son siempre
muy escasas. Este es uno de los ''saquem'', que, en
los casos necesitados de una acción rápida, debe
tomar medidas hasta el momento en que pueda
reunirse el consejo y tomar las resoluciones finales. Es un débil germen de un funcionario con
poder ejecutivo, germen que casi siempre queda
estéril en el transcurso de la evolución ulterior;
ese funcionario, como veremos, ha salido en la<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|166|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>mayor parte de los casos, si no en todos, del jefe
militar supremo.
La gran mayoría de los indios americanos no
fué mucho más lejos de la reunión en tribu. Las
tribus poco numerosas, separadas unas de otras
por vastas zonas fronterizas y debilitadas por
continuas guerras, con pocos habitantes ocupaban un inmenso territorio. Acá y acullá formábanse alianzas entre tribus consanguíneas, por
efecto de momentáneas necesidades, con las cuales tenían término. Pero en ciertas otras comarcas, tribus parientes en su origen y separadas
después se habían reunido de nuevo en federaciones permanentes, dando así el primer paso
hacia la formación de nacionalidades. En los
Estados Unidos encontramos la forma más desarrollada de una federación de esa especie entre
los iroqueses. Abandonando sus residencias del
Oeste del Mississipí, donde probablemente habían formado una rama de la gran familia de los
dacotas, después de largas peregrinaciones se
fijaron en el actual Estado de New York, divididos en cinco tribus: los senekas, los cayugas,
los onondagas, los oneidas y los mohawks. Vivían de la pesca, de la caza, de hortalizas groseras, y habitaban en aldeas, fortificadas casi
todas con recintos de estacas. No excediendo
nunca del número de 20.000, había muchas ''gentes'' comunes en las cinco tribus, hablaban dialectos parecidísimos de la misma lengua y ocu-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|167}}</noinclude>paban á la sazón un territorio compacto repartido entre las cinco tribus. Siendo de conquista
reciente ese territorio, caíase de su propio peso
la necesidad de la cohesión habitual de estas tribus enfrente de las hordas rechazadas; y, á más
tardar, en los primeros años del siglo {{asc|XV}}, se convirtió en una «liga eterna», en una confederación que, comprendiendo su nueva fuerza, no
tardó en tomar un carácter ofensivo; y al llegar
á su apogeo, hacia 1675, había conquistado en
torno suyo vastos territorios, á cuyos habitantes
había en parte expulsado, en parte hecho tributarios. La confederación iroquesa presenta la
organización social más desarrollada á que llegaron los indios antes de pasar del estadio inferior de la barbarie, excluyendo, por consiguiente, á los mexicanos, á los neo-mexicanos y á los
peruanos. Las condiciones fundamentales de la
federación eran las siguientes:
1.ª Liga eterna, teniendo por base la plena
igualdad y la independencia de las cinco tribus
consanguíneas en todos sus asuntos interiores.
Esta consanguinidad formaba el verdadero fundamento de la liga. De las cinco tribus, tres llevaban el nombre de tribus madres y eran hermanas entre sí, como lo eran igualmente las
otras dos, que se llamaban tribus hijas. Tres
''gentes'' (las más antiguas) estaban representadas
de una manera aún vivaz en todas las cinco tribus, otras tres ''gentes'' lo estaban en tres tribus;<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|168|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>los miembros de cada una de estas ''gentes'' eran
hermanos entre sí á través de todas las cinco
tribus. La lengua común, sin más diferencias de
dialecto, era la expresión y la prueba de la comunidad de origen.
2.ª El órgano de la liga era un consejo federal de cincuenta ''saquem'', todos iguales en categoría y consideración; este consejo decidía en última instancia acerca de todos los asuntos de
la liga.
3.ª Estos cincuenta ''saquem'', cuando se fundó la liga, se distribuyeron entre las tribus y las
''gentes'', en calidad de representantes de nuevas
funciones expresamente instituidas para las necesidades de la federación. A cada vacante eran
elegidos de nuevo por las ''gentes'' interesadas y
podían ser depuestos por ellas en todo tiempo,
pero el derecho de darles posesión de su cargo
correspondía al consejo federal.
4.ª Estos ''saquem'' federales lo eran también
en sus tribus respectivas, y tenían asiento y voz
en el consejo de tribu.
5.ª Todos los acuerdos del consejo federal
debían tomarse por unanimidad.
6.ª El voto se daba por tribu, de tal suerte
que todas las tribus y en cada una de ellas todos
los miembros del consejo debían emitir un voto
favorable para que se pudiese tomar un acuerdo
válido.
7.ª Cada uno de los cinco consejeros de tribu<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|169}}</noinclude>podía convocar al consejo federal, pero éste no
podía convocarse á sí mismo.
8.ª Las sesiones se celebraban delante del
pueblo reunido; cada iroqués podía tomar la
palabra; sólo el consejo decidía.
9.ª La confederación no tenía ninguna cabeza visible personal, ningún jefe del poder
ejecutivo.
10.ª Por el contrario, tenía dos jefes de guerra superiores, con iguales atribuciones y poderes (los dos «reyes» de Esparta, los dos cónsules de Roma).
Tal es toda la constitución pública bajo la
cual han vivido y viven aún los iroqueses desde
hace más de cuatrocientos años. La he descrito
con detalles, según Morgan, porque tenemos
aquí ocasión de estudiar la organización de una
sociedad que no conocía aún el ''Estado''. El Estado supone un poder público particulares, parado del conjunto de los respectivos ciudadanos
que lo componen. Y Maurer, que reconoce con
un instinto seguro la constitución de la Marca
alemana como esencialmente diferente del Estado (aun cuando más tarde le sirvió en gran
parte de base), y como una institución puramente social en sí; Maurer, digo, investiga en
todos sus escritos la formación sucesiva del poder público en el seno de y junto á las constituciones primitivas de las marcas, de las aldeas,
de los señoríos y de las ciudades. Entre los in-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|170|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>dios de la América del Norte, vemos cómo una
raza de hombres, primitivamente «una», se difunde poco á poco por un continente inmenso;
cómo, escindiéndose, las tribus se convierten
en pueblos, en grupos enteros de tribus; cómo
se modifican las lenguas, no sólo hasta llegar á
ser incomprensibles entre ellas, sino hasta el
punto de desaparecer todo vestigio de la prístina unidad; cómo en el seno de las tribus se
escinden en varias las ''gentes'' particulares, y las
''gentes'' madres se mantienen bajo la forma de
''fratrias''; y cómo los nombres de estas ''gentes''
más antiguas se perpetúan en las tribus más
distintas y separadas más largo tiempo (el lobo
y el oso son aún nombres de ''gentes'' en la mayoría de las tribus indias). Y á todas estas tribus se aplica en general la constitución antes
descrita, con la única diferencia de que muchas
de ellas no han sido parientes, hasta la liga entre
tribu.
Pero dada la ''gens'' como unidad social, vemos
también con qué necesidad casi ineludible, por
ser natural, se deduce de esa unidad toda la
constitución de las ''gentes'', de la ''fratria'' y de la
tribu. Todas tres son grupos de diferentes gradaciones de consanguinidad, encerrado cada uno
en sí mismo y ordenando sus propios asuntos,
pero completando también á los otros. Y el
círculo de los asuntos que les competen abarca
el conjunto de los negocios públicos de los bár-<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp||POR FEDERICO ENGELS|171}}</noinclude>baros del estadio inferior. Así, pues, siempre
que en un pueblo hallemos la ''gens'' como unidad
social, debemos también poder buscar una organización de la tribu semejante á la que hemos
descrito; y allí donde, como entre los griegos y
los romanos, no faltan las fuentes de conocimiento, no sólo la encontraremos, sino que además nos convenceremos de que en todas partes
donde esas fuentes son deficientes para nosotros,
la comparación de la constitución social americana nos ayuda á despejar las dudas y á adivinar los más difíciles enigmas.
¡Admirable constitución esta de la ''gens'', en
toda su juventud y con toda su sencillez! Sin
soldados, cuadrilleros ni corchetes, sin nobleza,
sin reyes, gobernadores, prefectos ó jueces, sin
prisiones ni procesos, todo marcha con regularidad. Todas las querellas y todos los conflictos
los zanja la colectividad á quien conciernen, la
''gens'' ó la tribu, ó las diversas ''gentes'' entre ellas;
sólo como último recurso, rara vez empleado, interviene la ''vendetta'', de la cual no es más que la
forma civilizada, nuestra pena de muerte, con
todas las ventajas y todos los inconvenientes de
la civilización. No hace falta nuestro estorbo de
aparato administrativo, tan vasto y complicado,
aun cuando hay entonces muchos más asuntos
comunes que arreglar que en nuestros días; la
economía doméstica es común para una serie de
familias y es comunista; el suelo es propiedad<noinclude></noinclude>
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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/170
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Ignacio Rodríguez
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<noinclude><pagequality level="3" user="Ignacio Rodríguez" />{{cp|172|ORIGEN DE LA FAMILIA|}}</noinclude>de la tribu, y sólo tienen al principio las casas
pequeños huertos. Los interesados son quienes
resuelven, y en la mayoría de los casos lo regula
casi todo una usanza secular. No puede haber
pobres ni necesitados: la familia comunista y la
''gens'' conocían sus obligaciones para con los ancianos, los enfermos y los heridos en la guerra.
Todos son iguales y libres: las mujeres también.
No hay sitio aún para los esclavos, y, por regla
general, tampoco para la servidumbre de las tribus extrañas. Cuando los iroqueses hubieron
vencido en 1651 á los erios y á la ''nación neutral'',
propusiéronles entrar en la confederación con
iguales derechos; sólo al rechazar los vencidos
esta proposición eran desalojados de su territorio. Qué hombres y qué mujeres ha producido
semejante sociedad nos lo prueban todos los
blancos que han tratado con indios no degenerados, por su admiración hacia la dignidad personal, la rectitud, la energía de carácter y la
intrepidez de estos bárbaros.
Recientemente hemos visto en Africa ejemplos de ese arrojo. Los cafres de Zululandia hace
algunos años, y los nubios hace pocos meses
(dos tribus en las cuales no se han extinguido
aún las ''gentes'') han hecho lo que no sabrían hacer ningunas tropas extranjeras. Armados nada
más que con lanzas y venablos, sin armas de
fuego, bajo la lluvia de balas de los fusiles de
tiro rápido de la infantería inglesa (reconocida<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/673
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude><small>da á los que han regresado facultad para hacer{{-}}
la defensa, si fueran dueños, ó si tuvieran algún{{-}}
derecho en aquella cosa, cuales son el acreedor y{{-}}
el usufructuario.{{-}}
31. PAULO; ''Comentarios à Plaucio, libro VII.''--{{-}}
Lo que dice el Pretor, que cuando la familia co-{{-}}
meta un hurto, él darà acción de modo que el ac-{{-}}
tor consiga tanto cuanto conseguiría si lo hubiese{{-}}
cometido un hombre libre, preguntase si se refe-{{-}}
rirá al pago de la cantidad, o si también à la da-{{-}}
ción por el daño, por ejemplo, si porque se perci-{{-}}
ba el duplo con los precios de los entregados por{{-}}
el daño, se impedirán las siguientes acciones. Sa-{{-}}
bino y Cassio opinan, que debe computarse tam-{{-}}
bién el precio de los entregados por el daño; lo{{-}}
cual aprueba Pomponio, y es verdad; porque tam-{{-}}
bién si uno se hubiera llevado el esclavo indefen-{{-}}
so, se ha de computar su estimación. Opina Ju-{{-}}
liano, que, à la verdad, no tan sólo se ha de tener{{-}}
cuenta de la duplicación, sino también de la con-{{-}}
dicción; y que se ha de atender al tiempo en que{{-}}
se cometió el hurto à si los esclavos son de la mis-{{-}}
ma familia, porque si los que fueren de muchos{{-}}
dueños hubieren comenzado después à ser de uno{{-}}
solo, no habrá lugar al Edicto.{{-}}
32. CALISTRATO; ''Del Edicto monitorio, libro''{{-}}
''II''.--El que està en ajena potestad, si se dijera{{-}}
que cometió un daño, es adjudicado, si no fuera{{-}}
defendido; y si està presente su dueño, debe en-{{-}}
tregarlo, y prometer por el dolo malo.{{-}}
33. POMPONIO; ''Comentarios d Sabino, libro{{-}}
XIV"".--Nadie es obligado contra su voluntad &{{-}}
defender a otro en juicio noxal, pero debe quedar{{-}}
privado de aquel a quien no defiende, si es escla-{{-}}
vo; mas si es un hombre libre, que esté bajo po-{{-}}
testad, indistintamente se le ha de conceder à él{{-}}
mismo su defensa;{{-}}
34. JULIANO; ''Comentarios á Urseyo Ferox, li-{{-}}
bro IV''.--porque siempre que nadie defiende por{{-}}
causa de delito à un hijo de familia, se da acción{{-}}
contra él.{{-}}
35. ULPIANO; ''Comentarios á Sabino, libro XLI''.{{-}}
--Y si el hijo hubiere sido condenado, debe hacer{{-}}
lo juzgado; porque le obliga la condena. Pero ha{{-}}
de decirse además esto, que después de la conde-{{-}}
na del hijo puede ser demandado también el pa-{{-}}
dre tan sólo respecto al peculio.{{-}}
36. EL MISMO; ''Comentarios al Edicto, libro{{-}}
XXXVII''.--Si alguno hubiere comprado à un deu-{{-}}
dor un esclavo dado en prenda, y hurtado después{{-}}
por el deudor, se obligará por razón de un hurto{{-}}
de él, habiendo adquirido el dominio del esclavo,{{-}}
y no obstará que por la acción Serviana pueda re-{{-}}
clamársele el esclavo. Y lo mismo también si cual-{{-}}
quiera lo hubiere comprado à un menor de vein-{{-}}
ticinco años, ó & sabiendas en fraude de acreedo-{{-}}
res; porque éstos, aunque se los pueda quitar el{{-}}
domínio, mientras tanto, han de ser, no obstan-{{-}}
te, demandados.{{-}}
37. TRIFONINO; ''Disputas, libro XV.''--Si me hu-{{-}}
biere hecho un hurto el esclavo ajeno, que después{{-}}
______________{{-}}
(4) Ferocem, omítela Hal.{{-}}
(5) V., Hal{{-}}
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la defensa, si fueran dueños, ó si tuvieran algún{{-}}
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31. PAULO; ''Comentarios à Plaucio, libro VII.''--{{-}}
Lo que dice el Pretor, que cuando la familia co-{{-}}
meta un hurto, él darà acción de modo que el ac-{{-}}
tor consiga tanto cuanto conseguiría si lo hubiese{{-}}
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rirá al pago de la cantidad, o si también à la da-{{-}}
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bino y Cassio opinan, que debe computarse tam-{{-}}
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cual aprueba Pomponio, y es verdad; porque tam-{{-}}
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liano, que, à la verdad, no tan sólo se ha de tener{{-}}
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ma familia, porque si los que fueren de muchos{{-}}
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32. CALISTRATO; ''Del Edicto monitorio, libro''{{-}}
''II''.--El que està en ajena potestad, si se dijera{{-}}
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defendido; y si està presente su dueño, debe en-{{-}}
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XIV"".--Nadie es obligado contra su voluntad &{{-}}
defender a otro en juicio noxal, pero debe quedar{{-}}
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mismo su defensa;{{-}}
34. JULIANO; ''Comentarios á Urseyo Ferox, li-{{-}}
bro IV''.--porque siempre que nadie defiende por{{-}}
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35. ULPIANO; ''Comentarios á Sabino, libro XLI''.{{-}}
--Y si el hijo hubiere sido condenado, debe hacer{{-}}
lo juzgado; porque le obliga la condena. Pero ha{{-}}
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na del hijo puede ser demandado también el pa-{{-}}
dre tan sólo respecto al peculio.{{-}}
36. EL MISMO; ''Comentarios al Edicto, libro{{-}}
XXXVII''.--Si alguno hubiere comprado à un deu-{{-}}
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por el deudor, se obligará por razón de un hurto{{-}}
de él, habiendo adquirido el dominio del esclavo,{{-}}
y no obstará que por la acción Serviana pueda re-{{-}}
clamársele el esclavo. Y lo mismo también si cual-{{-}}
quiera lo hubiere comprado à un menor de vein-{{-}}
ticinco años, ó & sabiendas en fraude de acreedo-{{-}}
res; porque éstos, aunque se los pueda quitar el{{-}}
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biere hecho un hurto el esclavo ajeno, que después{{-}}
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Lo que dice el Pretor, que cuando la familia co-{{-}}
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bino y Cassio opinan, que debe computarse tam-{{-}}
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cual aprueba Pomponio, y es verdad; porque tam-{{-}}
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liano, que, à la verdad, no tan sólo se ha de tener{{-}}
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se cometió el hurto à si los esclavos son de la mis-{{-}}
ma familia, porque si los que fueren de muchos{{-}}
dueños hubieren comenzado después à ser de uno{{-}}
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32. CALISTRATO; ''Del Edicto monitorio, libro''{{-}}
''II''.--El que està en ajena potestad, si se dijera{{-}}
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33. POMPONIO; ''Comentarios d Sabino, libro{{-}}
XIV"".--Nadie es obligado contra su voluntad &{{-}}
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<noinclude><pagequality level="1" user="Jean Paul A M A" />{{crv|181|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>guezas, y maestro de la secretaria de súplicas y
de la sacra jurisdicción, que siempre se nos recomendó por su buena opinión y por su fama; por
Teófilo, varón ilustre y maestro jurisperito, que
loablemente difunde en esta explendidísima ciudad el más recto sentido de las leyes; por Doroteo, varón ilustre y elocuentisimo excuestor, á quien hallándose explicando el derecho a sus discipulos en la esplendidisima ciudad de los Beritienses llamamos a nosotros por su excelentísima fama y por su gloria, y le hicimos participe en esta obra; por Anatolio, varón ilustre,maestro, que dedicado también á la interpretación del derecho entre los de Berito fué elegido para esta empresa, varón procedente de una antigua estirpe dejurisconsultos, pues su padre Leoncio y su abuelo Eudoxio dejaron en laprofesión de legistas la mejor memoria de sí después de Patricio, excuestor y profesor de derecho de inclita recordación, y de Leoncio, varón gloriosisimo, que fué prefecto y cónsul, y de Patricio, hijo de éste; y por Cratino, varón ilustre y conde de las sacras larguezas, y reputado como muy excelente maestro de leves de esta feliz ciudad. Todos los que fueron elegidos para la predicha obra juntamente con Esteban, Menna, Prosdocio, Eutolmio, Timoteo, Leonidas, Leoncio, Platón, Jacobo, Constantino y Juan, varones sapientisimos,defensores de causas ante el supremo tribunal de la prefectura, que ejerce jurisdicción sobre los pretorios Orientales, quienes también fueron designados por nosotros para la realización de tamaña empresa , después de recoger en todas partes toda clase de testimonios de su virtud. Y habiéndose concertado todos, bajo la dirección de Triboniano, varón excelso, para poder ejecutar, siendo nosotros los autores, tan grande obra, con el favor de Dios se acabó esta encerrándola en los mencionados cincuenta libros.
§ 10.- Mas tanta reverencia se ha tenido por
nosotros á la antigüedad, que en manera ninguna hemos consentido pasar en silencio los nom-
bres de los jurisconsultos, sino que todo el que
fué autor de alguna ley, ha sido inscrito en nuestro Digesto; habiendo hecho nosotros tan solo que si algo pareció en sus leyes ó superfluo, ó imperfecto, ó poco adecuado, fuera ampliado, ó simplificado convenientemente, y expresado en las más correctas fórmulas. Yenlos casos que había muchos pasajes semejantes ó contradictorios, se ha puesto como regla para todos los demás lo que parecia tener más recto sentido, dando a todo la
misma autoridad, a fin de que todo lo alli escrito aparezca como nuestro, y como compuesto por nuestra propia voluntad; sin que se atreva
nadie a comparar lo que tenia la antigüedad
y lo que nuestra autoridad introdujo, pues mu-<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>guezas, y maestro de la secretaria de súplicas y
de la sacra jurisdicción, que siempre se nos recomendó por su buena opinión y por su fama; por
Teófilo, varón ilustre y maestro jurisperito, que
loablemente difunde en esta explendidísima ciudad el más recto sentido de las leyes; por Doroteo, varón ilustre y elocuentisimo excuestor, á quien hallándose explicando el derecho a sus discipulos en la esplendidisima ciudad de los Beritienses llamamos a nosotros por su excelentísima fama y por su gloria, y le hicimos participe en esta obra; por Anatolio, varón ilustre,maestro, que dedicado también á la interpretación del derecho entre los de Berito fué elegido para esta empresa, varón procedente de una antigua estirpe dejurisconsultos, pues su padre Leoncio y su abuelo Eudoxio dejaron en laprofesión de legistas la mejor memoria de sí después de Patricio, excuestor y profesor de derecho de inclita recordación, y de Leoncio, varón gloriosisimo, que fué prefecto y cónsul, y de Patricio, hijo de éste; y por Cratino, varón ilustre y conde de las sacras larguezas, y reputado como muy excelente maestro de leves de esta feliz ciudad. Todos los que fueron elegidos para la predicha obra juntamente con Esteban, Menna, Prosdocio, Eutolmio, Timoteo, Leonidas, Leoncio, Platón, Jacobo, Constantino y Juan, varones sapientisimos,defensores de causas ante el supremo tribunal de la prefectura, que ejerce jurisdicción sobre los pretorios Orientales, quienes también fueron designados por nosotros para la realización de tamaña empresa , después de recoger en todas partes toda clase de testimonios de su virtud. Y habiéndose concertado todos, bajo la dirección de Triboniano, varón excelso, para poder ejecutar, siendo nosotros los autores, tan grande obra, con el favor de Dios se acabó esta encerrándola en los mencionados cincuenta libros.
§ 10- Mas tanta reverencia se ha tenido por
nosotros á la antigüedad, que en manera ninguna hemos consentido pasar en silencio los nom-
bres de los jurisconsultos, sino que todo el que
fué autor de alguna ley, ha sido inscrito en nuestro Digesto; habiendo hecho nosotros tan solo que si algo pareció en sus leyes ó superfluo, ó imperfecto, ó poco adecuado, fuera ampliado, ó simplificado convenientemente, y expresado en las más correctas fórmulas. Yenlos casos que había muchos pasajes semejantes ó contradictorios, se ha puesto como regla para todos los demás lo que parecia tener más recto sentido, dando a todo la
misma autoridad, a fin de que todo lo alli escrito aparezca como nuestro, y como compuesto por nuestra propia voluntad; sin que se atreva
nadie a comparar lo que tenia la antigüedad
y lo que nuestra autoridad introdujo, pues mu-<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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de la sacra jurisdicción, que siempre se nos reco-
mendó por su buena opinión y por su fama; por
Teófilo, varón ilustre y maestro jurisperito, que
loablemente difunde en esta explendidisima ciu-
dad el más recto sentido de las leyes; por Doro-
teo, varón ilustre y elocuentisimo excuestor, &
quien hallándose explicando el derecho a sus
discipulos en la esplendidisima ciudad de los
Beritienses llamamos à nosotros por su excelen-
tisina fama y por su gloria, y le hicimos parti-
cipe en esta obra; por Anatolio, varón ilustre,
maestro, que dedicado también à la interpreta-
ción del derecho entre los de Berito fué elegido
para esta empresa, varón procedente de una anti-
gua estirpede jurisconsultos, pues su padre Leon-
cio y su abuelo Eudoxio dejaron en la profesión
de legistas la mejor memoria de si después de
Patricio, excuestor y profesor de derecho de ineli-
ta recordación, y de Leoncio, varón gloriosisimno,
que fué prefecto y cónsul, y de l'atricio, hijo de
éste; y por Cratino, varón ilustre y conde de las
sacras larguezas, y reputado como muy execlen-
te maestro de leyes de esta feliz ciudad. Todos
los que fueron elegidos para la predicha obra
juntamente con Esteban, Menna, Prosdocio, Eu-
tolio, Timoteo, Leónidas, Leoncio, Platón, Ja-
cobo, Constantino y Juan, varones sapientisimos,
defensores de causas ante el supremo tribunal
de la prefectura, que ejerce jurisdicción sobre
los pretorios Orientales, quienes también fueron
designados por nosotros para la realización de
tamaña empresa, después de recoger en todas
partes toda clase de testimonios de su virtud. Y
habiéndose concertado todos, bajo la dirección
de Triboniano, varón excelso, para poder ejecu-
tar, siendo nosotros los autores, tan grande obra,
con el favor de Dios se acabó esta encerrando-
la en los mencionados cincuenta libros.
§ 10. Mas tanta reverencia se ha tenido por
nosotros à la antigüedad, que en manera ningu-
na hemos consentido pasar en silencio los nom-
bres de los jurisconsultos, sino que todo el que
fué autor de alguna ley, ha sido inscrito en nues-
tro Digesto; habiendo hecho nosotros tan solo que
si algo pareció en sus leyes ó superfluo, ó imper-
fecto, o poco adecuado, fuera ampliado, ó simpli-
ficado convenientemente, y expresado en las más
correctas fórmulas. Y en los casos que habia muchos
pasajes semejantes ó contradictorios, se ha pues-
to como regla para todos los demás lo que pare-
cía tener más recto sentido, dando à todo la
misma autoridad, & fin de que todo lo allt escrito
aparezcя como nuestro, y como compuesto por
nuestra propia voluntad; sin que se atreva
nadie à comparar lo que tenta la antigüedad
y lo que nuestra autoridad introdujo, pues mu-<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Helen Escobedo
95840
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Helen Escobedo" />{{crv|467|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>puede vindicarse también un rebañoo. Lo mismo
se ha do decir también respecto al ganado ma-
yor, á las yeguadas, y á los demás animales que
se tienen én piaras. Porque bastará que el mismo
rebaño sea nuestro, aunque una por una sus ca-
bezas no sean nuestras; porque se vindicaré el
rebaño, no cada uno de los animales.
'''2''', PAULO; ''Comentarios al Edicto'', ''libro XXL—''
Pero si igual número perteneciere a dos, ninguno
vindienrá todo el rebaño, y ni aun la mitad de to~
do él. Mas si uno tuviera mayor número, de suer-
te que, deducido el ajeno, haya, no obstante, de
vindicar el rebaño, no se comprenden en la resti-
tución las cabezas de ganado ajenas.
'''3.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Escribe Marcelo en el libro cuarto del Digesto:
uno que tenia un rebaño de trescientas cabezas,
habiendo perdido ciento, compré otras tantas ca-
bezas ajenas á aquel que tenia el dominio de ellas,
ó las ajenas á quien de buena fe las poseía; y dice,
que éstas ciertamente se comprenderan en la vin-
dicación del rebaño. Pero que aunque quedaran
sdlo aquellas cabezas que fueron compradas, aun
puede él vindicar el rebaño.
§ 1.—Los aparejos de una nave se han de vin-
dicar cada uno de por si, y también se vindicará
por separado el esquife.
§ 2.—Escribe Pomponio, que si alguna cosa,
que es de la misma naturaleza, esta de tal modo
confundida y mezclada con otra que no puedan
desunirse y separarse, no se ha de vindicar la to-
talidad, sino en la parte; por ejemplo, si mi plata
y la tuya fueron reducidas á una masa, será co-
mún pava nosotros, y cada uno la vindicaremos á
prorata del peso que en la masa tenemos, aunque
sea incierto cuánto peso tiene cada uno en la masa;
'''4'''. PAULO; ''Comentarios al Edicto, libro XXT.''
en cuyo caso, ciertamente, se podrá ejercitar tam-
bién la acción de división de cosa común. Pero
será obligado también por la acción de hurto y
por la de exhibición el que con dolo malo procuró
que se confundiese la plata, de suerte que en la
acción exhibitoria se deba tener cuenta del pre-
cio, y en la vindicación, ó en la acción de división
de cosa común, satistará ademas aquello en que
la plata de uno habla sido de mas valor.
'''5.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—El mismo Pomponio escribe: si se hubiera con-
fundido el trigo de dos, no por voluntad de ellos,
compete á cada uno acción real por tanto cuanto
aparece en aquel montón que es propio de cada
cual. Pero si se hubieren mezclado por voluntad de
ellos, entonces se entenderá que se hicieron comu-
nes, y habré la acción de división de cosa común,
§ i-—Escribe el mismo, que si de mi miel y de
tu vino se hubiera hecho mulso, opinaron algunos
que también esto se hace comun; pero tengo por
más verdadero, como también él mismo indica,
que es más bien del que lo hizo, porque no contie-
ne su propia primitiva especie. Mas si se hubiera
mezclado plomo con plata, como quiera que pue-
da desunirse, ni se hará cosa común, ni se recla-
(5) Idem Pomponius scribit, omitentas otros en Hal,
(6) in, omítela Hal.
(7) FL, según Br.; deduci, Tour.
(8) quia sepurari potest, omitetas Hal.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Helen Escobedo
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<noinclude><pagequality level="1" user="Helen Escobedo" />{{crv|467|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>puede vindicarse también un rebañoo. Lo mismo
se ha do decir también respecto al ganado ma-
yor, á las yeguadas, y á los demás animales que
se tienen én piaras. Porque bastará que el mismo
rebaño sea nuestro, aunque una por una sus ca-
bezas no sean nuestras; porque se vindicaré el
rebaño, no cada uno de los animales.
'''2''', PAULO; ''Comentarios al Edicto'', ''libro XXL—''
Pero si igual número perteneciere a dos, ninguno
vindienrá todo el rebaño, y ni aun la mitad de to~
do él. Mas si uno tuviera mayor número, de suer-
te que, deducido el ajeno, haya, no obstante, de
vindicar el rebaño, no se comprenden en la resti-
tución las cabezas de ganado ajenas.
'''3.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Escribe Marcelo en el libro cuarto del Digesto:
uno que tenia un rebaño de trescientas cabezas,
habiendo perdido ciento, compré otras tantas ca-
bezas ajenas á aquel que tenia el dominio de ellas,
ó las ajenas á quien de buena fe las poseía; y dice,
que éstas ciertamente se comprenderan en la vin-
dicación del rebaño. Pero que aunque quedaran
sdlo aquellas cabezas que fueron compradas, aun
puede él vindicar el rebaño.
§ 1.—Los aparejos de una nave se han de vin-
dicar cada uno de por si, y también se vindicará
por separado el esquife.
§ 2.—Escribe Pomponio, que si alguna cosa,
que es de la misma naturaleza, esta de tal modo
confundida y mezclada con otra que no puedan
desunirse y separarse, no se ha de vindicar la to-
talidad, sino en la parte; por ejemplo, si mi plata
y la tuya fueron reducidas á una masa, será co-
mún pava nosotros, y cada uno la vindicaremos á
prorata del peso que en la masa tenemos, aunque
sea incierto cuánto peso tiene cada uno en la masa;
'''4'''. PAULO; ''Comentarios al Edicto, libro XXT.''
en cuyo caso, ciertamente, se podrá ejercitar tam-
bién la acción de división de cosa común. Pero
será obligado también por la acción de hurto y
por la de exhibición el que con dolo malo procuró
que se confundiese la plata, de suerte que en la
acción exhibitoria se deba tener cuenta del pre-
cio, y en la vindicación, ó en la acción de división
de cosa común, satistará ademas aquello en que
la plata de uno habla sido de mas valor.
'''5.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—El mismo Pomponio escribe: si se hubiera con-
fundido el trigo de dos, no por voluntad de ellos,
compete á cada uno acción real por tanto cuanto
aparece en aquel montón que es propio de cada
cual. Pero si se hubieren mezclado por voluntad de
ellos, entonces se entenderá que se hicieron comu-
nes, y habré la acción de división de cosa común,
§ i-—Escribe el mismo, que si de mi miel y de
tu vino se hubiera hecho mulso, opinaron algunos
que también esto se hace comun; pero tengo por
más verdadero, como también él mismo indica,
que es más bien del que lo hizo, porque no contie-
ne su propia primitiva especie. Mas si se hubiera
mezclado plomo con plata, como quiera que pue-
da desunirse, ni se hará cosa común, ni se recla-
(5) Idem Pomponius scribit, omitentas otros en Hal,
(6) in, omítela Hal.
(7) FL, según Br.; deduci, Tour.
(8) quia sepurari potest, omitetas Hal.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>puede vindicarse también un rebañoo. Lo mismo
se ha do decir también respecto al ganado ma-
yor, á las yeguadas, y á los demás animales que
se tienen én piaras. Porque bastará que el mismo
rebaño sea nuestro, aunque una por una sus ca-
bezas no sean nuestras; porque se vindicaré el
rebaño, no cada uno de los animales.
'''2''', PAULO; ''Comentarios al Edicto'', ''libro XXL—''
Pero si igual número perteneciere a dos, ninguno
vindienrá todo el rebaño, y ni aun la mitad de to~
do él. Mas si uno tuviera mayor número, de suer-
te que, deducido el ajeno, haya, no obstante, de
vindicar el rebaño, no se comprenden en la resti-
tución las cabezas de ganado ajenas.
'''3.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Escribe Marcelo en el libro cuarto del Digesto:
uno que tenia un rebaño de trescientas cabezas,
habiendo perdido ciento, compré otras tantas ca-
bezas ajenas á aquel que tenia el dominio de ellas,
ó las ajenas á quien de buena fe las poseía; y dice,
que éstas ciertamente se comprenderan en la vin-
dicación del rebaño. Pero que aunque quedaran
sdlo aquellas cabezas que fueron compradas, aun
puede él vindicar el rebaño.
§ 1.—Los aparejos de una nave se han de vin-
dicar cada uno de por si, y también se vindicará
por separado el esquife.
§ 2.—Escribe Pomponio, que si alguna cosa,
que es de la misma naturaleza, esta de tal modo
confundida y mezclada con otra que no puedan
desunirse y separarse, no se ha de vindicar la to-
talidad, sino en la parte; por ejemplo, si mi plata
y la tuya fueron reducidas á una masa, será co-
mún pava nosotros, y cada uno la vindicaremos á
prorata del peso que en la masa tenemos, aunque
sea incierto cuánto peso tiene cada uno en la masa;
'''4'''. PAULO; ''Comentarios al Edicto, libro XXT.''
en cuyo caso, ciertamente, se podrá ejercitar tam-
bién la acción de división de cosa común. Pero
será obligado también por la acción de hurto y
por la de exhibición el que con dolo malo procuró
que se confundiese la plata, de suerte que en la
acción exhibitoria se deba tener cuenta del pre-
cio, y en la vindicación, ó en la acción de división
de cosa común, satistará ademas aquello en que
la plata de uno habla sido de mas valor.
'''5.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—El mismo Pomponio escribe: si se hubiera con-
fundido el trigo de dos, no por voluntad de ellos,
compete á cada uno acción real por tanto cuanto
aparece en aquel montón que es propio de cada
cual. Pero si se hubieren mezclado por voluntad de
ellos, entonces se entenderá que se hicieron comu-
nes, y habré la acción de división de cosa común,
§ 1-—Escribe el mismo, que si de mi miel y de
tu vino se hubiera hecho mulso, opinaron algunos
que también esto se hace comun; pero tengo por
más verdadero, como también él mismo indica,
que es más bien del que lo hizo, porque no contie-
ne su propia primitiva especie. Mas si se hubiera
mezclado plomo con plata, como quiera que pue-
da desunirse, ni se hará cosa común, ni se recla-
(5) Idem Pomponius scribit, omitentas otros en Hal,
(6) in, omítela Hal.
(7) FL, según Br.; deduci, Tour.
(8) quia sepurari potest, omitetas Hal.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>puede vindicarse también un rebañoo. Lo mismo
se ha do decir también respecto al ganado ma-
yor, á las yeguadas, y á los demás animales que
se tienen én piaras. Porque bastará que el mismo
rebaño sea nuestro, aunque una por una sus ca-
bezas no sean nuestras; porque se vindicaré el
rebaño, no cada uno de los animales.
'''2''', PAULO; ''Comentarios al Edicto'', ''libro XXL—''
Pero si igual número perteneciere a dos, ninguno
vindienrá todo el rebaño, y ni aun la mitad de to~
do él. Mas si uno tuviera mayor número, de suer-
te que, deducido el ajeno, haya, no obstante, de
vindicar el rebaño, no se comprenden en la resti-
tución las cabezas de ganado ajenas.
'''3.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—Escribe Marcelo en el libro cuarto del Digesto:
uno que tenia un rebaño de trescientas cabezas,
habiendo perdido ciento, compré otras tantas ca-
bezas ajenas á aquel que tenia el dominio de ellas,
ó las ajenas á quien de buena fe las poseía; y dice,
que éstas ciertamente se comprenderan en la vin-
dicación del rebaño. Pero que aunque quedaran
sdlo aquellas cabezas que fueron compradas, aun
puede él vindicar el rebaño.
§ 1.—Los aparejos de una nave se han de vin-
dicar cada uno de por si, y también se vindicará
por separado el esquife.
§ 2.—Escribe Pomponio, que si alguna cosa,
que es de la misma naturaleza, esta de tal modo
confundida y mezclada con otra que no puedan
desunirse y separarse, no se ha de vindicar la to-
talidad, sino en la parte; por ejemplo, si mi plata
y la tuya fueron reducidas á una masa, será co-
mún pava nosotros, y cada uno la vindicaremos á
prorata del peso que en la masa tenemos, aunque
sea incierto cuánto peso tiene cada uno en la masa;
'''4'''. PAULO; ''Comentarios al Edicto, libro XXT.''
en cuyo caso, ciertamente, se podrá ejercitar tam-
bién la acción de división de cosa común. Pero
será obligado también por la acción de hurto y
por la de exhibición el que con dolo malo procuró
que se confundiese la plata, de suerte que en la
acción exhibitoria se deba tener cuenta del pre-
cio, y en la vindicación, ó en la acción de división
de cosa común, satistará ademas aquello en que
la plata de uno habla sido de mas valor.
'''5.''' ULPIANO; ''Comentarios al Edicto, libro XVI.''
—El mismo Pomponio escribe: si se hubiera con-
fundido el trigo de dos, no por voluntad de ellos,
compete á cada uno acción real por tanto cuanto
aparece en aquel montón que es propio de cada
cual. Pero si se hubieren mezclado por voluntad de
ellos, entonces se entenderá que se hicieron comu-
nes, y habré la acción de división de cosa común,
§ 1-—Escribe el mismo, que si de mi miel y de
tu vino se hubiera hecho mulso, opinaron algunos
que también esto se hace comun; pero tengo por
más verdadero, como también él mismo indica,
que es más bien del que lo hizo, porque no contie-
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da desunirse, ni se hará cosa común, ni se recla-<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/446
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Anyela Sofia" />{{crv|380|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{t3|DIGESTO — LIBRO IV}}
{{c|TÍTULO VI|clase=titulo}}
Pero las tutelas legítimas, conforme a las Doce Tablas, se pierden por la misma razón que las herencias legítimas, porque se defieren a los agnados, quienes dejan de serlo al cambiar de familia. Mas por las nuevas leyes, así las herencias como las tutelas se defieren la mayor parte de las veces de modo que se designen las personas atendiendo a la naturaleza; como sucede cuando los ''senatusconsulta'' defieren la herencia a la madre y al hijo.
{{sec}}1.—Las obligaciones por injurias y las acciones provenientes de delito siguen siempre a la persona.
{{sec}}2.—Si habiéndose quitado la libertad sobreviene disminución de cabeza, no hay lugar a restitución contra el esclavo, porque ni aun por la jurisdicción pretoria queda obligado de modo que pueda ejercitarse acción contra él. Pero debe darse acción útil contra el dueño, según escribe Juliano; y si no fuere defendido por entero, debe permitirse la posesión de los bienes que tuvo.
{{sec}}3.—Asimismo, cuando se pierde la ciudadanía, no hay equidad de restitución contra aquel que, perdidos los bienes y abandonada la ciudadanía, marcha al destierro despojado de todo.
{{sec}}4.—Gayo; ''Comentarios al Edicto provincial'', libro IV.—Es evidente que aquellas obligaciones que implican una prestación natural no se extinguen por la disminución de cabeza, porque la razón civil no puede destruir los derechos naturales. Así, la acción de dote subsiste aun después de la disminución de cabeza, por estar fundada en lo bueno y equitativo.
{{sec}}5.—Paulo; ''Comentarios al Edicto'', libro XI.
{{sec}}6.—Modestino; ''Diferencias'', libro VIII.—El legado dejado por años o meses, o el de habitación, se extingue por la muerte del legatario; pero subsiste en caso de disminución de cabeza, porque tal legado consiste más en un hecho que en un derecho.
{{sec}}7.—Paulo; ''Comentarios a Sabino'', libro II.—Hay tres clases de disminución de cabeza: máxima, media y mínima; pues tres son los estados que tenemos: libertad, ciudadanía y familia. Cuando se pierden todos, es máxima; cuando se pierde la ciudadanía conservando la libertad, es media; y cuando solo se cambia la familia, conservando libertad y ciudadanía, es mínima.
{{c|EX QUIBUS CAUSIS MAIORES VIGINTIQUINQUE ANNIS IN INTEGRUM RESTITUUNTUR|clase=titulo}}
{{c|POR QUÉ CAUSAS SON RESTITUIDOS POR EL TODO LOS MAYORES DE VEINTICINCO AÑOS|clase=titulo}}
{{sec}}1.—Ulpiano; ''Comentarios al Edicto'', libro XII.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/875
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<noinclude><pagequality level="1" user="Joseftg123" />{{crv|807|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>DIGESTO. LIBRO XV; TÍTULO 11
807
{{sec}} 6. Pero también se halla eu el mismo caso
si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
para él accesión, como en el peculio, con los frutos.
ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
y disminuir, como si hubiera muerto un animal, ó
de otro cualquier modo hubiere desaparecido.
11. Hal.
tiann. reciente corrección del codire Fl.. Br.
jussit et accedere peculio, veluti fructibus, Hal
ut pussit ei accedere, ut in peculi fructibus. Vulg.
i<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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807
{{sec}} 6. Pero también se halla eu el mismo caso
si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
para él accesión, como en el peculio, con los frutos.
ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
y disminuir, como si hubiera muerto un animal, ó
de otro cualquier modo hubiere desaparecido.
11. Hal.
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jussit et accedere peculio, veluti fructibus, Hal
ut pussit ei accedere, ut in peculi fructibus. Vulg.
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{{sec}} 6. Pero también se halla eu el mismo caso
si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
para él accesión, como en el peculio, con los frutos.
ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
y disminuir, como si hubiera muerto un animal, ó
de otro cualquier modo hubiere desaparecido.
11. Hal.
tiann. reciente corrección del codire Fl.. Br.
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si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
para él accesión, como en el peculio, con los frutos.
ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
y disminuir, como si hubiera muerto un animal, ó
de otro cualquier modo hubiere desaparecido.
11. Hal.
tiann. reciente corrección del codire Fl.. Br.
jussit et accedere peculio, veluti fructibus, Hal
ut pussit ei accedere, ut in peculi fructibus. Vulg.
i<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
lvw7yqdy5wgdp8bn7pec9tct3nin5t3
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>
{{sec}} 6. Pero también se halla eu el mismo caso
si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
para él accesión, como en el peculio, con los frutos.
ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
y disminuir, como si hubiera muerto un animal, ó
de otro cualquier modo hubiere desaparecido.
11. Hal.
tiann. reciente corrección del codire Fl.. Br.
jussit et accedere peculio, veluti fructibus, Hal
ut pussit ei accedere, ut in peculi fructibus. Vulg.
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{{sec}} 6. Pero también se halla eu el mismo caso
si donò el esclavo, o lo permutó, o lo dió en dote.
{{sec}} 7. Asimismo el heredero del que legó el es-
clavo no con el peculio; porque hubo cuestión, si
con el peculio ó lo legó, o mandó que fuese libre. Y
A mi me parece más verdadero, que no se ha de dar
la acción de peculio ni contra el manumitido, ni
contra aquel á quien se haya legado el peculio.
¿Quedarà, pues, obligado el heredero? Y dice Ceci-
lio, que queda obligado, porque esté el peculio en
poder de aquel que quedo libre entregándolo al le-
gatario. Pero dice Pegaso, que debe darse caución
al heredero por aquel à quien se haya legado el pe-
culio, porque à él recurren los acreedores; luego
si lo hubiere entregado sin caución, deberá ser de.
mandado.
{{sec}} 8. Si se hubiera rogado al heredero que, to-
mados previamente el esclavo y el peculio, restitu-
yera la herencia. si fuese demandado con la acción
de peculio, no usará de la excepción del Senado-
consulto Trebeliano, como tratando de esto admite
Marcelo. Mas aquel à quien se restituyó la heren-
eia no queda obligado, según dice Scévola, no te-
niendo peculio, ni habiendo hecho con dolo que
no lo tenga.
{{sec}} 9.-Escribió Pomponio en el libro sexagésimo
primero, que también extinguido el usufructo se ha
de dar dentro del año la acción contra el usufruc-
tuario.
{{sec}}10. [2] Preguntose por Labeon, que si, vi-
viendo el hijo, creyendo tú que había muerto hu-
bieres ejercitado la acción dentro del año, y, por
que el año había pasado, hubieras sido repelido
con la excepción, se te ha de permitir acaso, des-
cubierto el error, futentarla de nuevo? Y dice, que
debe permitirse solamente la de peculio, no también
la de lo que se convirtió en provecho de su cosa;
porque en el primer juicio se ejercitó bien la de lo
que se convirtió en provecho de su cosa, porque la
excepción de un año pertenece à la de peculio, no
à la de lo que se convirtió en provecho de otro.
{{sec}}2. [8.] PAULO; Comentarios al Edicto, libro
XXX. Como después de la muerte del hijo de fa-
milia es de un año la acción contra el padre, asi co-
mo seria perpétua contra él viviendo el hijo, por
esto, si la acción de peculio era por causa de red-
hibición, será de seis meses después de la muerte
del hijo. Y lo mismo se ha decir respecto a todas
las acciones temporales.
{{sec}} 1. Si el esclavo, à quien se hizo un préstamo,
estuviera en poder de los enemigos, la acción de
peculio contra el señor no se ha de extinguir den.
tro del año, mientras puede volver por derecho de
postliminio.
{{sec}}3. [4] POMPONIO; Comentarios à Quinto Mucio,
libro IV-A veces se ha de usar de la definición
del peculio, aunque el esclavo dejó de existir, y el
Pretor da la acción de peculio dentro del año; por-
que también entonces se han de admitir como del
peculio así el aumento, como la disminución, aun-
que por la muerte ó la manumisión del esclavo de-
jó va de haber peculio, de suerte que pueda haber
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ó los fetos de las reses y los partos de las esclavas.
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de otro cualquier modo hubiere desaparecido.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/251
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/* No corregido */ Página creada con «nas el poder imperial para que pudiese enmendar, componer, y someter & modos ¥ reglas competen- tes todas Jas cosas que de nuevo se producen. ¥ esto no se ha dicho primeramente por nosotros, sino que viene de antigua prosapia, pues el mismo Juliano, habilitado redactor de leyes y del edicto perpétuo, consigna en sus libros, que si algo imperfecto se encontrara, se completase por decision imperial; y no él solo, sino también el divino Adriano manifiesta con…
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<noinclude><pagequality level="1" user="~2026-21967-18" />{{crv|185|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>nas el poder imperial para que pudiese enmendar,
componer, y someter & modos ¥ reglas competen-
tes todas Jas cosas que de nuevo se producen. ¥ esto no se ha dicho primeramente por nosotros, sino
que viene de antigua prosapia, pues el mismo Juliano, habilitado redactor de leyes y del edicto
perpétuo, consigna en sus libros, que si algo imperfecto se encontrara, se completase por decision
imperial; y no él solo, sino también el divino
Adriano manifiesta con toda claridad en la composición del editor y en el sindicalismo que &
ella le sigue, que si algo no se encontrara con-
signado con e! edicto, pudiese resolverlo una nue-
va autoridad, según las regias, las conjeturas, y
las analogias de aquel.
§ 19.—Sabiendo, pues, todo esto, padres conscriptos ¥ hombres todos del orbe de la tierra, dad
cummplldititas gracias & la Divinidad supreme,
que ha reservado para vuestro tiempo obra tan
provechosa. Pues aquello de que Ja antigiie-
dad no fué cousiderada digna en el juicio divino,
se ha conevdido & vuestro tiempo. ¥ asi, venerad
y observad estas leyes, quedando derogadas todas
fas antiguas, y nadie de vosotros se atrevaédcom-
pararlas con las anteriores, 6 4investigar si algo
en disonancia hay entre unas y otras, porque todo
To que aqui esté puesto es 10 unica y solo que
maudamos se observe. Y ni en juicio, ni en otra
conticnda en que son necesarias las leyes, intente
nadie recitar 6 mostrar algo, como no sea de lag
mistnas Instituciones, de nuestro Digesto, y de
nuestras Constituciones, por nosotros compuestos
6 promulgades, si no quisiere sufrir, como infrac-
tor rea del crimen de falsedad, gravisimas penas,
junto con el juez que consintiore la audiencia de
aquellas citas.
§ 20.—Y para que no ignoréis do qué libros de
Jos antiguos ha sido formada esta compilacién,
tmaandanios que también esto se consigne en lod
comienzos de nuestro Digesto, para que apa-
rezca muy clatamente con qué legisladores,
con cuales de sus libros, y con cudntos millares de
ellos s¢ ha edificado este templo de la justicia ro-
mana. Mas elegimos & aquellos legisladores é co-
mentaristas que habian sido dignos de tan grande
obra, y lox que Jos muy pfos principes anteriores
no se desdefiaron de aceptar, dando 4 todos el
mistno grado de consideracion, y sin que ninguno
vindique para si antigua prerogativa, Pues ha-
biendo mandado que también estas leyes tuvieran
fuerza de coustituciones, como promulgadas por
nosotros, gqué se entenderé que hay de mas 6 de
menos en algunas, siendo una la legitimidad, y
una la autoridad concedida a todas?
§ 21.—Mas también nos parece oportuno deere-
tar al presente lo que ya se nos ocurrid on un
principio, cuando mandabamos que, mediante la<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/250
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/* No corregido */ Página creada con «venitur, si quis subtili animo diversitatis rationes excutiet, sed est aliquid novum inventum vel occulte positum, quod dissonantiae querelam dissolvit, et aliam naturam inducit discordiae fines ni se encuentra, si con cuidadosa atención se buscan las razones de la diversidad, sino que hay alguna cosa nueva, ú ocultamente establecida, que destruye toda acusación de disonancia, é in- effugientem. duce a otra explicación que evita las consecuencias de la d…
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<noinclude><pagequality level="1" user="~2026-21967-18" />{{crv|184|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>venitur, si quis subtili animo diversitatis rationes excutiet, sed est aliquid novum inventum vel
occulte positum, quod dissonantiae querelam dissolvit, et aliam naturam inducit discordiae fines
ni se encuentra, si con cuidadosa atención se
buscan las razones de la diversidad, sino que hay
alguna cosa nueva, ú ocultamente establecida,
que destruye toda acusación de disonancia, é in-
effugientem.
duce a otra explicación que evita las consecuencias de la discordia .
§ 16. Sed et si quid forsitan praetermissum
est, quod in tantis millibus quasi in profundo positum latitabat, et quum idoneum fuerat poni,
obscuritate involutum necessario derelictum est,
quis hoc apprehendere (1) recto animo possit?
§ 16. Pero si por acaso se ha omitido algo, que
en tantos miles de libros se ocultaba como relegado
en lo profundo y que, habiendo sido conveniente
ponerlo, hasido necesariamente abandonado como
primo quidem propter ingenii mortalis exiguitatem, deinde propter ipsius rei vitium, quod multis inutilibus permixtum, nullam sui ad eruen-
envuelto enla oscuridad, ¿quién podria censurarlo
con justicia? en primer lugar, porque por la exigüidad del mortal ingenio, y en segundo, porque
por vicio de la cosa misma, lo que se hallaba en-
dum (2) praebuit copiam (3), dein quod multo
utilius est, pauca idonea effugere (4), quam
guna facilidad para ser descubierto, aparte de
multis inutilibus homines praegravare .
tremezclado con muchas inútiles no ha dado nin-
que es mucho más útil omitir pocas cosas convenientes , que sobrecargar á los hombres con muchas inútiles .
§ 17. Mirabile autem aliquid ex his libris
emersit, quod multitudo antiqua praesente brevitate paucior invenitur. Homines etenim, qui
antea lites agebant, licet multae leges fuerant
positae, tamen ex paucis lites perferebant (5),
§ 17. Sin embargo, una cosa admirable resulta de estos libros, y es que la antigua muchedumbre de ellos aparece más pobre que el presente
compendio. En efecto, los que antes dirigian los
litigios, aunque fueran muchas las leyes estable-
vel propter inopiam librorum, quos comparare
eis impossibile erat, vel propter ipsam inscientiam
cidas , proseguian no obstante los pleitos valiéndose de pocas, ya por la carencia de libros, que
(6); et voluntate (7) iudicum magis, quam legi-
les era imposible comprar, ya por su propia igno-
tima auctoritate lites dirimebantur (8). In praesenti autem consummatione nostrorum Digesto-
por la autoridad de las leyes, se dirimian los liti-
rancia; y más bien por arbitrio de los jueces que
rum e tantis leges collectae sunt voluminibus,
gios. Mas en la presente compilación de nuestro
quorum et nomina antiquiores homines non
dicimus nesciebant, sed nec unquam audiebant.
Digesto se han recopilado leyes de tantos volú-
Quae omnia collecta sunt substantia amplissi-
noraban, sino que jamás los oian los antiguos.Todas cuyas leyes han sido recopiladas habiéndose
ma congregata, ut egena quidem antiqua mul-
menes , que sus nombres , no decimos que los ig-
titudo inveniatur, opulentissima autem brevitas
reunido una materia vastisima, detalsuerte quese
nostra efficiatur. Antiquae autem sapientiae
considere pobre la antigua multitud, y se estime
librorum copiam maxime Tribonianus, vir ex-
por el contrario opulentisimo nuestro compendio.
Y fué Triboniano, varón excelentísimo, quien
principalmente presentó gran copia de libros de
la antigua sabiduria, entre los cuales había muchos desconocidos hasta para las personas más
eruditas, y de los que, una vez revisados todos,
cellentissimus, praebuit, in quibus multi fuerant et ipsis eruditissimis hominibus ( 9 ) in-
cogniti, quibus omnibus perlectis, quidquid ex
his pulcherrimum erat, hoc semotum in optimam
nostram compositionem pervenit. Sed huius operis conditores non solum ea volumina perlege-
runt, ex quibus leges positae sunt, sed etiam alia
multa, quae (10), nihil vel utile vel novum in (11)
eis invenientes, quod exceptum (12) nostris Digestis applicarent, optimo animo respuerunt.
se sacó y se trajo a nuestra muy excelente recopilación todo lo más selecto que contenían. Mas
no solo examinaron los redactores de esta obra
aquellos volúmenes de que se han puesto leyes,
sino también otros muchos que desecharon con el
mejor acierto, como quiera que en ellos no encon-
trasen nada ni útil ni nuevo, que recogido aplica§ 18. Sed quia divinae quidem res perfectissimae sunt, humani vero iuris conditio semper in in-
finitum (13) decurrit (14), et nihil est in ea (15),
quod stare perpetuo possit (multas etenim formas
edere natura novas deproperat), non desperamus ,
quaedam postea emergi negotia, quae adhuc le-
ran á nuestro Digesto .
§ 18. Mas por cuanto las cosas divinas son en
verdad las perfectísimas, y la naturaleza del derecho humano se extiende siempre a lo infinito, sin
que en ella haya nada que pueda subsistir perpétuamente(pues la naturaleza se apresura áproducir muchas formas nuevas), no desesperamos de
gum laqueis non sunt innodata (16). Si quid igitur
tale contigerit, augustum imploretur remedium,
quia ideo imperialem fortunam rebus humanis
tánanudados con los lazos de las leyes. Si, pues, tal
Deus praeposuit, ut possit omnia, quae noviter
que precisamente puso Dios sobre las cosas huma-
(1
)
aconteciese , implórese el remedio al soberano, por-
mss. Flor. Pl. 1. 2., Cont. 62. al margen; reprehendere,
ms. Bg.
(2)
que después surjan ciertos negocios, que aún no es-
sibi ad eruendum, mss. Pl. 1.; sibi ad erudiendum,
mss. Pl. 2. Bg. Gt., ed. Nbg. Schf.
(3) curam, mss . Pl. 1. 2. Gt.
(
4
) idonec effundere, ms . Pl. 1. , ed. Nbg. Russ . Cont . 66 .
71. 76. Char. Pac.; idonea effundere, ms . Gt., ed. Schf.; idonee
(7)
(
8)
et voluntatem, ed. Nbg. Schf. Cont. 76.
detinebantur, Vac.
(9)
hominum , mss. Pl. 1. 2. Bg., ed. Schf. Hal.
mss . Flor. Pl. 1. 2., ed. Nbg.; qui, ms. Bg. , ed Schf.;
(
10)
quae isti, Hal, y otras.
(11)
in, falta en el ms . Flor.; in eis. faltan en el ms. Pl. 2.
excerptum, Hal. Russ. Cont. Char. Pac.
semper infinitum, ms . Flor., Cont. 62.
efficere, ms. Pl. 2.; idonea efficere, ms . Bg.; idonee effingere,
(12)
Hal.; idonee effugere, Cont. 62.
(5) proferebant, ms . Bg. , ed. Nbg.; perferebantur, Hal.
(
13)
(
14
)
decurret, ms . Flor.
(6) mss. Flor. Pl. 1. 2. Bg. Gt., ed. Schf. Hal. Russ. Cont.
62.; inscitiam, ed. Nbg. Cont. 66. y otras .
(
15
)
eo, ed. Nbg. Hal. Russ . Cont. Char. Рас.
enodata, ms . Pl. 1.; innovata, ms . Flor.
(16)<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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buscan las razones de la diversidad, sino que hay
alguna cosa nueva, u ocultamente establecida,
que destruye toda acusación de disonancia, é in-
duce a otra explicación que evita las consecuen-
cias de la discordia.
§ 16. Pero si por acaso se ha omitido algo, que
en tantos miles de libros se ocultaba como relegado
en io profundo y que, habiendo sido conveniente
ponerlo, ha sido necesariamente abandonado como
envuelto en la oscuridad, ¿quién podría censurarlo
con justicia? en primer lugar, porque por la exi-
güidad del mortal ingenio, y eu segundo, porque
por vicio de la cosa misma, lo que se hallaba en-
tremezclado con muchas inútiles no ha dado nin-
guna facilidad para ser descubierto, aparte de
que es mucho más útil omitir pocas cosas conve-
nientes, que sobrecargar á los hombres con mu-
chas inútiles.
§ 17. Sin embargo, una cosa admirable resul-
ta de estos libros, y es que la antigua muchedum-
bre de ellos aparece más pobre que el presente
compendio. En efecto, los que antes dirigian los
litigios, aunque fueran muchas las leyes estable-
eidas, prosegutan no obstante los pleitos valién-
dose de pocas, ya por la carencia de libros, que
les era imposible comprar, ya por su propia igno-
rancia; y más bien por arbitrio de los jueces que
por la autoridad de las leyes, se dirimían los liti-
gios. Mas en la presente compilación de nuestro
Digesto se han recopilado leyes de tantos volú
menes, que sus nombres, no decimos que los ig-
noraban, sino que jamás los oiau los antiguos. To-
das cuyas leyes han sido recopiladas habiéndose
reunido una inateria vastisima, de tal suerte quese
considere pobre la antigua multitud, y se estime
por el contrario opulentisimo nuestro compendio.
Y fué Triboniano, varón excelentísimo, quien
principalmente presentó gran copia de libros de
la antigua sabiduria, entre los cuales habia mu-
chos desconocidos hasta para las personas más
eruditas, y de los que, una vez revisados todos,
se sacó y se trajo à nuestra muy excelente reco-
pilación todo lo más selecto que contenian. Mas
no solo examinaron los redactores de esta obra
aquellos volúmenes de que se han puesto leyes,
sino también otros muchos que desecharon con el
mejor acierto, como quiera que en ellos no encon-
trasen nada ni útil ni nuevo, que recogido aplica-
ran à nuestro Digesto.
§18. Mas por cuanto las cosas divinas son en
verdad las perfectisimas, y la naturaleza del dere-
cho humano se extiende siempre à lo infinito, sin
que en ella haya nada que pueda subsistir perpé-
tuamente (pues la naturaleza se apresura & produ-
cir muchas formas nuevas), no desesperamos de
que después surjan ciertos negocios, que aún no es-
tán anudados con los lazos de las leyes. Si, pues, tal
aconteciese, implórese el reinedio al soberano, por-
que precisamente puso Dios sobre las cosas huma-<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/82
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «{{t3|CAPITULO VIII.}} {{t4|UN POCO PESADO; PERO SE RECOMIENDA SU LECTURA PORQUE ACLARA ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES QUE ES NECESARIO ESTUDIAR MUCHO, TANTO MAS QUE, SO PRETESTO DE REFERIR LO QUE LE SUCEDIÓ EN UNA VISITA Á UNAS SEÑORAS RABIANISTAS, EL AUTOR PINTA LA ACTITUD HOSTIL DE TODO UN PARTIDO CIENTIFICO Y SUS TENDENCIAS ABSORVENTES.}} {{Centrar|(1874)}} La gente razonable, la que era accesible à los argumentos fundados, sufrió extraordinariamente con e…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>{{t3|CAPITULO VIII.}}
{{t4|UN POCO PESADO; PERO SE RECOMIENDA SU LECTURA PORQUE ACLARA ALGUNOS PUNTOS IMPORTANTES QUE ES NECESARIO ESTUDIAR MUCHO, TANTO MAS QUE, SO PRETESTO DE REFERIR LO QUE LE SUCEDIÓ EN UNA VISITA Á UNAS SEÑORAS RABIANISTAS, EL AUTOR PINTA LA ACTITUD HOSTIL DE TODO UN PARTIDO CIENTIFICO Y SUS TENDENCIAS ABSORVENTES.}}
{{Centrar|(1874)}}
La gente razonable, la que era accesible à los argumentos fundados, sufrió extraordinariamente con el artículo que hemos transcripto en el capitulo anterior, y como en Buenos Aires, cuando no se trata de politica, todo el mundo es razonable, hé
aquí porque todos en Buenos Aires han sufrido con el mencionado articulo; pues à decir verdad, su autor ha reconcentrado en él, verdades que casi nos atrevemos á calificar de inconcusas, y es muy cierto que en esta clase de cuestiones á nadie gusta la verdad.
Descartemos aquello de ''partido propio'',-no queremos que se nos tache de parciales:-somos Darwinistas, es cierto, pero esto no impide que reconozcamos lo bueno y lo malo nuestro, lo malo y lo bueno de los otros.
Entre lo malo, si quereis colocarlo, ó entre lo bueno si quereis incluirlo, tenemos un defecto, defecto que mas de un corre-<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/83
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «ligionario nos ha tachado y es el de tener relacion con muchas personas del partido contrario, sobre todo con señoras. Veamos porqué puede ser bueno ó malo. En la noche del 21 de Junio de 1874, despues de leer el artículo que hemos mencionado, salimos á dar una vuelta y nos admiró sobremanera una observacion que hicimos, y fué que al examinar los tocados de las señoras y señoritas que recorrian las calles, todas llevaban la pamela ó la gorra de tres difer…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>ligionario nos ha tachado y es el de tener relacion con muchas
personas del partido contrario, sobre todo con señoras.
Veamos porqué puede ser bueno ó malo.
En la noche del 21 de Junio de 1874, despues de leer el artículo que hemos mencionado, salimos á dar una vuelta y nos admiró sobremanera una observacion que hicimos, y fué que al
examinar los tocados de las señoras y señoritas que recorrian
las calles, todas llevaban la pamela ó la gorra de tres diferentes maneras.
Alguna de aquellas tres maneras había de ser la de moda, y
¿cómo concebir que las porteñas no se adornaran á la última?
Resolví por fin ir á una casa de mi relacion, para satisfacer
la curiosidad, porque era casi seguro que aquello debía tener
cierto punto de contacto con los partidos científicos.
Al llegar á la casa, llamé á la puerta, se me recibió, y se me
hizo pasar á la sala, donde tuve el ''gusto'' de ver que había doce señoras y señoritas Rabianistas, un pseudo-señor del mismo
partido y un matrimonio que se inclinaba á las opiniones de Grifritz, apesar de ser tambien Rabianista.
Saludé adivinando ó presintiendo las personas en la semioscuridad de la sala y tomé asiento.
Me pareció que la circunstancia de ser yo Darwinista y de no
haber ningun representante de mi partido en aquella sala oscura, fué la causa de la interrupcion de lo que se hablaba, ya que no de lo que se decía.
-«¿Qué milagro Vd. por aqui?» me dijo una señora cuya voz oscurecia la sala, más de lo que lo estaba.
-«Es verdad,» le contesté, «mis ocupaciones me han impedido tener el gusto de venir á manifestarles mis buenos deseos.»
-«Si, ¡muy buenos deseos ha de tener un Darwinista!» me pareció oir, y digo que me pareció, porque la media voz de la persona ó cosa que la produjo, no permitia definir claramente la idea manifestada.<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/674
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Keirayim
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/* No corregido */ Página creada con «606 DIGESTO .- LIBRO IX : TÍTULO IV postea in meum dominium pervenerit, extinguitur furti actio, quae mihi competierat, nondum in iudicium deducta; nec si postea alienavero eum, quem ante litem contestatam emeram, fur- hubiere venido á mi dominio, se extingue la acción de hurto , que me habia competido, y que aun no había sido deducida en juicio; y si después hubiere yo enajenado al que habia comprado an- ti actio restaurabitur. Quodsi post litem contes…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Keirayim" />{{crv|606|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>606
DIGESTO .- LIBRO IX : TÍTULO IV
postea in meum dominium pervenerit, extinguitur furti actio, quae mihi competierat, nondum
in iudicium deducta; nec si postea alienavero
eum, quem ante litem contestatam emeram, fur-
hubiere venido á mi dominio, se extingue la acción de hurto , que me habia competido, y que aun
no había sido deducida en juicio; y si después
hubiere yo enajenado al que habia comprado an-
ti actio restaurabitur. Quodsi post litem contestatam eum redemero, condemnandus erit ven-
tes de la contestación de la demanda, tampoco se
ditor,
biere comprado después de contestada la demanda, habrá de ser condenado el vendedor,
38. ULPIANUS libro XXXVII. ad Edictum.-
quemadmodum si alii vendidisset ; parvi enim refert, cui vendiderit, adversario, an alii, suaque
culpa litis aestimationem sublaturum (1), qui
vendendo noxae deditionem sibi ademit .
§ 1.
Iulianus autem libro vicesimo secun-
do (2) Digestorum scribit, si servum pro derelicto habeam, qui tibi furtum fecerat, liberari
me, quia statim meus esse desinit, ne eius nomi-
mine, qui sine domino sit, furti sit actio (3).
§ 2. Si servus meus rem tuam subtraxerit et
vendiderit , tuque numos, quos ex pretio habebat, ei excusseris, locus erit furti actioni ultro
citroque, nam et tu adversus me furti ages noxali servi nomine, et ego adversus te numorum
nomine .
§ 3. Sed et si servo creditoris mei solverim
numos, ut is eos domino suo det, aeque locus erit
furti actioni, si is numos acceptos interceperit .
restablecerá la acción de hurto. Pero si yo lo hu-
38. ULPIANO ; Comentarios al Edicto, libro
XXXVII. - como si lo hubiese vendido á otro; porque poco importa a quien lo haya vendido, si al
adversario, ὁ á otro, y que por su culpa haya de
satisfacer la estimación del litigio, el que, vendiéndolo , se eximió de la dación por el daño.
§ 1. Mas escribe Juliano en el libro vigésimo
segundo del Digesto, que si yo tuviera como abandonado el esclavo, que te habia hecho un hurto,
quedo exento de responsabilidad, porque inmediatamente dejó de ser mio, de suerte que no haya
acción de hurto á nombre del que esté sin dueño.
§ 2. Si mi esclavo hubiere substraído y vendido una cosa tuya, y tú le hubieres hecho caer de
la mano el dinero que tenia del precio de ella,
habrá lugar por una y otra parte a la acción de
hurto, porque tú ejercitarás contra mi la acción
de hurto por la causa noxal del esclavo, y yo contra ti por razón del dinero .
§ 3.-Pero también si yo hubiere pagado una
cantidad al esclavo de mi acreedor, para que él
la entregase á su dueño, habrá igualmente lugar
á la acción de hurto, si aquél hubiere retenido la
cantidad recibida .
39. IULIANUS libro IX. Digestorum .-- Si plu-
39. JULIANO; Digesto, libro IX. Si el esclavo
rium servus furtum fecerit, et omnes dolo fece-
de muchos hubiere cometido un hurto, y todos
rint, quo minus eum in potestate haberent, subsequi debet Praetor iuris civilis actione (4), et
hubieren hecho con dolo de modo que no lo tuvieran en su potestad, el Pretor debe seguir
uir a laacción del derecho civil, y dar contra aquel, que el
actor hubiere elegido, la acción honoraria, que por
esta causa promete; porque no debe conceder al
actor más, sino que pueda, descartada la dación
por noxa, litigar contra aquel con quien habria
podido intentar la acción noxal, si el esclavo fuera
iudicium honorarium, quod ex hac causa pollicetur, in eum dare, quem actor elegerit; neque
enim amplius praestare actori (5) debet, quam
ut detracta noxae deditione agere possit cum eo,
cum quo (6) noxali iudicio experiri potuisset, si
servus exhiberetur.
presentado.
§ 1. Qui alienum servum suum esse fatetur,
quamvis noxali actione obligetur, nihilo minus
§ 1. El que confiesa que es suyo un esclavo
ajeno, aunque se obligue por la acción noxal, de-
causa cognita satisdare debet. Qui autem pro (7)
be no obstante dar caución con conocimiento de
servo convenitur , satisdatione onerandus non
est, non enim offert se defensioni alieni servi .
causa. Mas el que es demandado por razón del es-
§ 2. Si quis dicat (8), dominum dolo fecisse,
§ 2. Si alguno dijera, que el dueño hizo con
dolo que ya no estuviese en su potestad el esclavo,
y él dijese que aquel esclavo es defendido por otro
quo minus in potestate eius servus esset, ille autem contendat, eum servum ab alio defendi cum
satisdatione, doli mali exceptioni locus erit.
clavo, no ha de ser gravado con la fianza, porque
no se ofrece a la defensa de un esclavo ajeno.
mediante fianza, habrá lugar á la excepción de
§ 3. Pero también si después de aceptado el
dolo malo .
§ 3. Sed et si post iudicium acceptum cum
domino servus apparuerit, et, quia non defendebatur, ductus sit, exceptione doli mali posita dominus absolvetur.
juicio contra el dueño, hubiere aparecido el esclavo, y porque no era defendido se lo hubiera llevado el actor, el dueño será absuelto de la excepción de dolo malo interpuesta .
§ 4. Pero asimismo, muerto el esclavo antes
§ 4. Sed et mortuo servo antequam iudicium
accipiatur, omnino hac actione non tenebitur do-
que se acepte el juicio, el dueño no quedará en
minus .
modo alguno obligado por esta acción.
40. IDEM libro XXII. Digestorum .--Si servus
legatus ante aditam hereditatem rem heredis fu-
40. EL MISMO; Digesto, libro XXII. Si antes
de adida la herencia el esclavo legado hubiere
(1) subiturum, Hal.
(5) praestari actor, Hal.
(2) XXV ., Vulg.
(6) Fl. según reciente corrección, Br.; quo, omitela Taur.
(3) nec eius- furti esse actionem, otros en Hal.
(7)
(4) actiones, Hal.
(8) Hal. Vulg.; dicet, Fl.
suo, inserta Hal.<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/48
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>Ni aun reparan en que si los cuerpos estuvieran separados completamente del espacio en que se concretan, no habría en el mundo más que una sola masa y de esta nada se desprendería: lo contrario sucede con el fuego, del cual se derivan centellas y chispas bastantes para hacer patente que el fuego no es una masa compacta sino reunión de partes rodeadas de espacio.
{{Centrar|670. ''Quod si forte alia credunt ratione potesse...''}}
Si por acaso creyeran que las moléculas del fuego, al apretarse mutuamente, podían mudar la naturaleza de los cuerpos, este aserto equivaldría á la negación del fuego como principio elemental, porque sucedería que todo el fuego quedaba reducido á la nada y de la nada todas las cosas se crearían; y pues todo aquello que muda, se altera con el tiempo hasta que deja de existir, hay que renunciar al fuego originario, ó admitir que los cuerpos no se reducen á la nada ni de la nada las generaciones se suceden.
{{Centrar|680. ''Nunc igitur quoniam certissima corpora quaedam...''}}
Ahora, pues, si los elementos simples conservan siempre su propia naturaleza y forman diferentes cuerpos, no por su distinta esencia, sino por las combinaciones que constituyen, preciso es afirmar que tales<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/49
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>elementos de los cuerpos no son de fuego, ya se junten ó se retiren ó se disgreguen ó se muden sin faltar al orden; si la base primordial fuese fuego, nada más que fuego habría en el mundo. Lo que hay de cierto es, según pienso, que existen en la Naturaleza corpúsculos simplicísimos, los cuales por su forma, por sus atracciones, sus movimientos y el orden en que se colocan, producen el fuego y otras muchas cosas más ó menos si milares á éste, asi como otros cuerpos que no tienen semejanza alguna con aquél y aun algunos que pueden emitir emanaciones que afecten á nuestros sentidos ó que exclusiva mente nos son conocidas por relación de tac tilidad.
{{Centrar|695. ''Dicere porrõ ignem res omnis esse neque ullam...''}}
Decir, por tanto, que del fuego proceden todos los seres y que no existe cosa alguna independiente de ese origen, es caer en un delirio que nuestra inteligencia rechaza como contrario á las pruebas que nos da el testimonio do nuestros sentidos; y admitir como primordial materia el fuego porque se cree conocerlo perfectamente, y recusar al mismo tiempo la existencia de otros seres que con suficiente claridad se muestran ante nosotros, me parece inconsecuencia y error grave. Para<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>elementos de los cuerpos no son de fuego, ya se junten ó se retiren ó se disgreguen ó se muden sin faltar al orden; si la base primordial fuese fuego, nada más que fuego habría en el mundo. Lo que hay de cierto es, según pienso, que existen en la Naturaleza corpúsculos simplicísimos, los cuales por su forma, por sus atracciones, sus movimientos y el orden en que se colocan, producen el fuego y otras muchas cosas más ó menos si milares á éste, asi como otros cuerpos que no tienen semejanza alguna con aquél y aun algunos que pueden emitir emanaciones que afecten á nuestros sentidos ó que exclusiva mente nos son conocidas por relación de tactilidad.
{{Centrar|695. ''Dicere porrõ ignem res omnis esse neque ullam...''}}
Decir, por tanto, que del fuego proceden todos los seres y que no existe cosa alguna independiente de ese origen, es caer en un delirio que nuestra inteligencia rechaza como contrario á las pruebas que nos da el testimonio do nuestros sentidos; y admitir como primordial materia el fuego porque se cree conocerlo perfectamente, y recusar al mismo tiempo la existencia de otros seres que con suficiente claridad se muestran ante nosotros, me parece inconsecuencia y error grave. Para<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>conocer la verdad, ¿qué mejor guía que nuestra razón auxiliada por los sentidos, los cuales nos hacen distinguir lo falso de lo verdadero y nos dan principio de certeza? Además, ¿por qué hemos de negar la existencia de todas las cosas y admitir solamente la del fuego, ó negar que éste exista y dar como reales solamente los demás cuerpos? Parece que afirmar cualquiera de estos dos extremos es incurrir en igual demencia.
{{Centrar|712. ''Quapropter qui materiem rerum esse putarunt...''}}
Así, los que han afirmado que el conjunto del Universo tiene su fundamento en el fuego y los que han entendido que en el aire se encuentra el origen de todos los seres, lo mismo que aquellos otros que han sostenido que en el agua reside el principio creador, ó bien que la tierra puede germinar todas las cosas ó determinarse en las infinitas diferenciaciones corpóreas existentes, según mi parecer , todos han caído en grave error, no menos que aquellos otros que suponen com binaciones dualisticas formadas con los elementos de todas las cosas, y al fuego juntan el aire, y á la tierra el agua; y también, por último, los que entienden que de esos cuatro materiales, fuego, tierra, aire y agua se han podido producir todos los seres.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|723. ''Quorum Acragantinus cum primis Empedocles est.''}}
Entre aquellos pensadores cumple colocar primero á Empedocles, nacido en Agrigento, isla famosa en triángulo cortada, á la que cercan azuladas ondas del mar Jónico y adornan con sinuoso regazo rocas salpicadas de reluciente sal; separada por canal estrecho y tortuoso de los promontorios de la tierra de Italia, oye el rugir de la espantosa Caribdis y siente el tremer del ruidosó Etna que, irritado, amenaza acumular en sus entrañas materiales de fuego y de aluvión hirviente para lanzar después, con fiero arrojo, de sus hórridas fauces, encendidas lavas cuyos fulgores en espiral lleguen al cielo; región admirable llena de prodigios, fecunda en bellezas contempladas con ex tático embeleso por la humana especie, enriquecida con dones copiosos naturales, guardada por varones esforzados, nunca produjo nada más grande y excelente que este filósofo, cuyos versos patentizaron su divino genio y le acreditaron de investigador conspicuo que parecía imposible fuera hijo de mortales.
{{Centrar|741. ''Hic tamen et superd, quos diximus, inferiores...''}}
Este, sin embargo, y otros muchos ya citados que aunque egregios le son inferiores<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/52
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>y varios que menos renombre han obtenido, hicieron públicas útiles averiguaciones por su genio desentrañadas, más divinas, más santas y mucho más conformes con los dictados de la razón que los oráculos de la Pitonisa coronada con hojas de laurel y apoyada en el trípode apolócico; pero todos erraron al discurrir acerca de la naturaleza de las cosas, porque no supieron salvar un escollo que ha sido causa de varios naufragios.
{{Centrar|749. ''Primum quod motus, exemplo rebus Inani...''}}
Primeramente, porque reconocen el movimiento y no comprenden el vacío; creen que existen cuerpos suaves aislados entre sí, tales como el aire, el sol, el fuego, las tierras, los animales, los frutos, y no admiten intersticios ó vacíos en la masa de esos cuerpos.
{{Centrar|753. ''Deinde quod omnino finem non esse secandis...''}}
En segundo lugar, porque entienden que es indefinida la división de los cuerpos y aun de las partes de éstos y no se explican la existencia de un mínimo indivisible; pero como nuestros sentidos nos dan testimonio de un último grado en las cosas, el cual es un mínimo no susceptible de fraccionamiento, creo que has de considerar que cuanto<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>existe se compone de partes muy pequeñas pero indivisibles aunque escapen á la percepción de nuestros órganos terminales.
{{Centrar|760. ''Huc accedit item, quod jam primordia rerum...''}}
Añaden, además, que los elementos primordiales de las cosas son blandos; pero la cualidad de la blandura nos parece propia de lo que nace y muere, y si todo estuviera sujeto á esas alteraciones, la Naturaleza habría ya aniquilado muchas veces el mundo y aun éste habría vuelto á nacer de nada, aserciones que ya habrás visto cuán distantes de la verdad se hallan.
{{Centrar|766. ''Deinde inimica modis multis sunt, atque venena.''}}
Además, debe considerarse que aquellos supuestos principios de los seres son enemigos entre sí; como venenos los unos para los otros, se combaten de muchos modos, se aniquilan, se disipan, y por su acción mutua desaparecen como el rayo, el viento y la lluvia en deshecha tempestad.
{{Centrar|770. ''Denique quattuor ex rebus si cuncta creantur...''}}
Ultimamente: si todas las cosas fuesen formadas de aquellos cuatro cuerpos considerados como elementos y todas en ellos se resolviesen, ¿qué razón tendríamos para afirmar que son el principio de todos los<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>seres y no de ellos resultado, ya que alter nativamente se confunden, se disgregan y mudan su naturaleza? Si por lo contrario piensas que el aire, el agua, la tierra y el fuego no se confunden ni mudan de esencia , no podrás comprender que de su combinación resulte ningún vegetal ni animal, porque en esa conjunción se haría ostensible la propiedad inherente á cada substancia y se hallarían mezclados la tierra con los aires y las aguas con el fuego. Pero es lo cierto que todos los seres deberán tener determinadas propiedades no reveladas en los componentes, para evitar que prepondere ninguno, sino que, por lo contrario, cada cuerpo tenga un carácter propio.
{{Centrar|788. ''Quin etiam repetunt á Cælo atque ignibus ejus...''}}
Los partidarios de aquellas doctrinas derivan del cielo y de los cuerpos ígneos el fuego; éste, según ellos, se convierte en aire, el aire origina el agua, y ésta, por condensación, se modifica en tierra; después, en sentido inverso, hacen nacer de la tierra el agua y de ésta el fuego. Estas transformaciones no se alteran nunca ni se interrumpen, y consideran que siempre los elementos viajan de la tierra al cielo y del cielo á la tierra; pero tales metamórfosis son incompatibles con la probado esencia de los elementos<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>simples, los cuales por su condición han de ser inmutables para que todas las cosas no puedan quedar aniquiladas, porque ningún objeto podrá ultrapasar las condiciones de su esencia sin dejar de ser lo que antes era. Los principios, pues, de que ya hemos hablado, por su naturaleza están exentos de toda mudanza , y por este motivo no quedan total mente deshechos los seres que de ellos se forman. Es racional admitir que todos los cuerpos se componen de elementos, los cuales en virtud de energías, atracciones y repulsiones , unas veces constituyen el fuego y otras el aire, y siempre sirven para las transformaciones y la continuada sucesión de todos los seres.
{{Centrar|809. ''At manifesta palam res indicat, inquis, in auras...''}}
Pero es patente, dices, que de la tierra, bajo la influencia del aire, los cuerpos nacen y se alimentan; y si en tiempo favorable la copa de los árboles no fuera agitada por las lluvias y los arbustos no se inclinaran bajo su propio peso, el Sol por su parte no daría calor, y los árboles y los animales no podrían nacer y desarrollarse. Y ciertamente; si los alimentos sólidos con líquidos saludables no se ayudasen, pronto nuestros miembros se debilitarían y se extinguiría la ener<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>gía de nuestro ser y la vitalidad de nuestros órganos y de nuestros nervios. Añadiré que si el hombre y los animales necesitan propio adecuado alimento, y si los seres viven á expensas los unos de los otros, es porque está constituido cada uno por principios comunes á los demás, en relación con el total del Universo. Importa, pues, que investiguemos no solamente la naturaleza de esos principios elementales, sino también sus leyes, sus aproximaciones, sus movimientos recíprocos; pues es de toda evidencia que los principios que forman los ríos, el sol, el cielo, el mar, la tierra, son los mismos que contienen los árboles, los animales y los frutos de toda especie; todo se mueve según sus elementos constitutivos.
{{Centrar|829. ''Quim etiam passim nostris in versibus ipsis...''}}
Sin duda notarás que en muchos de estos versos míos hay varios elementos ó letras simples comunes á numerosas palabras, y, sin embargo, ni los versos ni las palabras tienen igual significado y sonido igual: varía el valor de las letras sólo al cambiar éstas de orden. Y como los elementos primordiales de las cosas en mayor número son que las letras, pueden producir mayor suma de seres diferentes.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|836. ''Nunc et Anaxagorae scrutemur homoeomerian...''}}
Examinemos ahora la homeomería<ref>Homonomería, semejanza de todas las partes.</ref> de Anaxágoras, como los Griegos llaman, con una palabra expresiva de que nuestra lengua carece, la doctrina de aquel filósofo; aunque es difícil de exponer la homeomería en cuanto apenas trata de dar acerca del origen de todas las existencias una explicación, según la cual cada hueso es formado por un cierto número de huesos pequeños, cada viscera de otras muy tenues; mínimas gotas de sangre componen la sangre; moléculas de oro constituyen el oro; la tierra de pequeñas porciones de tierra procede; el fuego del fuego; y en general todas las cósas se forman por igual procedimiento.
{{Centrar|849. ''Nec tamen esse ulla de parte idem in rebus Inane...''}}
Pero el mencionado autor en parte alguna admite el vacío ni concibe límites en la división de los cuerpos: entiendo que acerca de estos asuntos incurrió en error lo mismo que otros pensadores cuyas ideas ya dejo refutadas.
{{Centrar|854. ''Adde quod imbecilla nimis primordia singit...''}}
También aprecia como deleznables los<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>elementos primarios y de igual naturaleza que las concreciones constituidas; y considera , por tanto, que están expuestos á fene cer bajo la violencia de ataques exteriores; ¿cuál de aquellos cuerpos ofrecerá entonces resistencia á la acción destructora de la muerte? ¿el fuego ó el agua? ¿por acaso el oro? ¿cuál de estos? ¿la sangre ó los huesos? Ninguno, sin duda; porque todos esos cuerpos se descomponen como otros muchos que á nuestra vista perecen todos los días. Y ya queda antes probado que ni las cosas pueden nacer de nada ni completamente aniquilarse.
{{Centrar|867. ''Prœterea quoniam cibus auget corpus, alitque...''}}
Cierto es que todos los cuerpos se nutren y crecen por la virtud de substancias prima rias diluidas en los alimentos, y que nues tras venas, nuestra sangre, nuestros huesos y nervios de partes diferentes se componen; pero afirmar que los elementos de los cuerpos son la esencia de los huesos, de la sangre y dé los nervios en proporción adecuada, no es decir que los principios que integran los cuerpos sólidos y líquidos hayan de constar de partes heterogéneas proporcionadas á las venas, la sangre y los huesos; porque si los cuerpos que vemos nacer de la tierra es tuviesen dentro de ella en pequeña cantidad<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>tales como se nos muestran, constaría la tierra de todas las diversas porciones que de ella surgen; y si aplicamos esta idea general á todos los casos particulares, habríamos de creer que el fuego, el humo y la ceniza están en la leña, y que ésta contiene en si aquellos materiales en diversas porciones.
{{Centrar|882. ''Linquitur hic tenuis latitandi copia quœdam ...''}}
Apenas hay salida para escapar de esta conclusión; y sin embargo, de esa clase de argumentos usa Anaxágoras, el cual sostiene que todos los cuerpos llevan en si, como en germen, otros que de ellos se derivan , y de los cuales son visibles los que principalmente están en la superficie; pero estas ideas repugnan á la sana razón, y para admitirlas sería preciso ver que el trigo, en el polvo á que lo reduce la piedra del molino, mostraba señal de la sangre ó de otras partes de nuestro cuerpo que con él se nutren, ó bien que dejase correr la sangre al ser molido entre dos piedras; y que por igual razón la hierba destilase leche tan pura y tan grata como la que se extrae de las ubres de las ovejas; menester seria también que en los terrones se hallasen legumbres, árboles, plantas en partes imperceptibles, y que los quebrados troncos descubriesen humo, ceniza, fuego y llama, en ellos ocultos; pero<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>nada de esto sucede y es preciso confesar que en los cuerpos no se contienen otros iguales mínimos ya determinados, sino que en todos existen elementos simples que son comunes á otros muchos seres, los cuales son diferenciados por virtud de las variadas combinaciones en que aquellos elementos intervienen.
{{Centrar|904. ''At sœpe in magnis sit montibus, inquis, ut altis...''}}
Y sin duda has observado que en las ele vadas montañas las fustigadas copas de ár boles, mecidas por tempestuoso vendaval, arden con fuego que deja brillar largos torbellinos de movientes llamas; pero no por eso has de entender que en la madera existe el fuego, sino que en ella hay partes que por efecto del rozamiento se inflaman y comunican el incendio á todo un bosque; pues si tanta llama hubiera estado escondida en la selva no existirían árboles que pudieran preservarse del fuego durante mucho tiempo ni bosques habría que no se hubiesen convertido ya en ceniza.
{{Centrar|914. ''Jam ne vides igitur, paulo quod diximus ante...''}}
¿No comprendes, como poco antes ya te he dicho, la importancia que tienen las combinaciones de que son los elementos susceptibles, según la diferente posición y canti<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>dad en que intervengan, y los distintos movimientos que engendren ó que reciban? ¿No sucede con esos fenómenos lo mismo que con las palabras lignis ó ignis latinas, compuestas cuasi de las mismas letras aunque representan ideas muy diferentes?
{{Centrar|922. ''Denique jam quæcumque in rebus cernis apertis...''}}
En fin, si juzgas que no se puede explicar la causa de los fenómenos sin atribuir á los elementos que los producen iguales propiedades , necesario es conceder que se ríen como. nosotros y que se bañan de amargas lágrimas.
{{Centrar|928. ''Nunc age, quod superest, cognosce, et clarius audi.''}}
Ahora, escucha y oye verdades que voy á descubrirte, y que, si no me engaño, son de exposición difícil, pero que exploraré estimulado por el premio de la gloria é impulsado por suave amor que me inspiran las Musas; animado por este sentimiento, me elevaré á las cimas del Parnaso y recorreré campos, hasta ahora no hollados por ninguna planta; iré á beber grato licor de fuentes vírgenes y me apresuraré á coger desconocidas flores con las que tejeré para mi cabeza corona insigne mejor que todas las que hasta hoy las Musas han concedido: primeramente porque enseño altas verdades<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>é intento romper la dura esclavitud con que las religiones han abatido los ánimos, y además, porque suavizaré un estudio árido con las gracias de la poesía que convierte en agradable un asunto obscuro; así obraré conforme á razón. De igual modo que los médicos al propinar á los niños amarga medicina , untan de sabrosa miel los bordes de la copa en que la administran á fin de que inexpertos y atraídos por la dulzura que paladean sus labios, sin recelo beban el licor amargo y deban la vida á traición agradable, así yo ahora que he de explicar asuntos ásperos y desabridos para los que no están acostumbrados á ellos y fastidiosos para el vulgo, quiero exponerte mi doctrina en el ameno lenguaje de las Piéredes y con acentos de dulce harmonía, para que al buscar re creo en la lectura de mis versos , adquieras conocimiento de las leyes de la vida y del orden universal.
{{Centrar|958. ''Sed quoniam docui, solidissima materiai...''}}
Ya he dicho que los elementos de la materia son siempre sólidos y se mueven en toda eternidad sin que la destrucción los alcance ; pero ahora deberemos de inquirir si las concreciones corpóreas tendrán fin ó no lo tendrán, y si el espacio indefinido, en que incesantemente se mueven los principios<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>eternos, está encerrado en límites y es susceptible de medición en algún sentido.
{{Centrar|965. ''Omne guod est igitur nulla regione viarum...''}}
El Universo es infinito; de lo contrario tendría extremos; pero no pueden concebirse límites sino por quien está fuera de ellos mismos y puede llevar su consideración más allá de los puntos en que termina lo limitado. Creeríamos que el Universo tiene límites, cuando pudiéramos señalar sus extremos ; pero el mundo no puede tener esas fronteras, porque en cualquiera parte de él que ocupáramos habríamos de ver que teníamos por delante para contemplar espacios infinitos.
{{Centrar|975. ''Prœterea si jam finitum constituatur...''}}
Además, si consideramos limitado el espacio y suponemos que en sus extremos alguien se coloque y dispare una flecha con violento impulso, ¿piensas que el objeto así lanzado habría de recorrer el aire constantemente, ó supones que algún obstáculo se opondría á su vuelo? Hay que decidirse por uno de los términos de ese dilema; pero cualquier partido que sigas te ha de obligar á reconocer que no hay extremos finales en el Universo; porque ya supongas que la flecha sea detenida por un obstáculo ó ya ima<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>gines que incesantemente vuele, es lo cierto
que nunca podrás figurarte que llega á tocar el límite del mundo; y si por acaso creyeras que alguna vez terminaría su marcha, habré de preguntarte: ¿qué se haría entonces de la flecha? Forzosamente nunca podrá tocar el fin del espacio y siempre le quedará una ilimitada extensión que recorrer.
{{Centrar|991. ''Prœtarea spatium summai totius omne...''}}
Aún hay más; si el Universo estuviese incluido ó colocado en una determinada porción del espacio, tendría necesarios límites; las grandes masas por su propia gravedad ocuparían el fondo y allá en las mayores alturas no podría subsistir ningún ser ni habría aire ni Sol: toda la materia yacería confusa en caótica eternidad; pero no es esto lo que ocurre; los cuerpos, en el orden harmónico universal, no pueden permanecer en constante quietud porque no existe ese lugar profundo en que se hacinaran para el reposo: en movimiento incesante los seres se reproducen y se organizan en virtud de los subsidios que reciben de los elementos eternos activos universales que forman las concrecionas corpóreas.
{{Centrar|1003. ''Postremo ante oculos res rem finire videtur...''}}
En fin, es patente que la Naturaleza ha<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>determinado los limites de los cuerpos; las colinas están circunscriptas por el aire, el aire por los montes, las tierras altas por el mar y el mar está encerrado entre las tierras altas. No tiene, sin embargo, el Universo nada que lo termine; la Naturaleza y el espacio ocupado por los mundos, forman como un río que perpetuamente corre y que avanza sin encontrar límites: así el Universo no tiene término alguno; es infinito.
{{Centrar|1015. ''Ipsa modum porro sibi rerum summa parare...''}}
El Universo de ningún modo puede quedar circunscripto; la Naturaleza está en todas partes; con la materia se limita el vacío y el vacío con la materia; pero espacio ocupado y espacio vacío todo es materia con mayor ó menor rarefacción; el Universo infinito así se muestra. Si tanto el espacio como la concreción corpórea no determinasen recíprocamente sus respectivos límites, ni el mar, ni la tierra, ni la bóveda brillante del espacio, ni la progenie humana, ni los cuerpos sacrosantos de los númenes podrían durar un solo instante; las partes simplicísimas de la materia, faltas de cohesión, se elevarían por el infinito espacio desocupado, sin orden ni harmonía, y nunca llegarían á formar cuerpos determinados concretos por<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>estar siempre separadas. Ciertamente los elementos de la materia no se han movido por reflexivo determinado impulso en las direcciones en que hoy se hallan, ni han establecido por cálculo convencional ó por concierto libre el orden que constituye el Universo; lo que ha sucedido es que fluctúan tes por toda eternidad en el inmenso espacio y agitados con impulsiones recíprocas, después de seguir toda clase de movimientos y toda especie de combinaciones, han llegado por adaptaciones recíprocas y por harmonía derivada de sus propias condiciones á consti tuir esta Suma total del Universo; y del cumplimiento de la ley emanada necesariamente de su acción invariable en el transcurso de innumerables siglos, se ha establecido el orden existente, en cuya virtud las aguas de los ríos abundosas proveen al mar de las pérdidas sufridas; la tierra, fertilizada por el Sol y por la reversión de sus vapores, renueva la pompa de sus producciones; florecen las especies de animales, y los cuer pos fulgurantes etéreos envían siempre sus destellos. Ese concierto de la Naturaleza sería con facilidad interrumpido si infinitos elementos no trabajasen continuamente en la renovación de los organismos; porque así como los seres individuales mueren cuando están privados de alimento, así también el<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>Universo llegaría á aniquilarse cuando la materia interrumpiese la constante labor que le da movimiento y vida.
{{Centrar|1049. ''Nec plagae possent extrinsecus undique Summam...''}}
Y no por efecto de presiones exteriores podría conservarse el orden en que el Universo está constituido; impulsos de fuera para adentro, repetidos con frecuencia, engendrarían otros nuevos que en unos casos mantendrían la harmonía del Universo; pero otras veces las partes de la materia, forzadas por el choque, saltarían y dejarían espacio suficiente para que las porciones aglomeradas pudieran desprenderse de todo enlace y dispersarse. Es, pues, necesario que la acción de los primeros cuerpos obre sin interrupción; y debe reconocerse que esas presiones exteriores al existir suponen y demuestran que los elementos de la materia son infinitos.
{{Centrar|1059. ''Illud in his rebus longe fuge credere, Memmi...''}}
Con relación á estas ideas, no debes de creer ¡oh Memmio! que todos los cuerpos tiendan, como algunos dicen, hacia un centro del Universo, y que nuestro mundo no sienta influencias exteriores que coadyuven á la gravitación general, porque todas sus regiones por sí mismas buscan el centro del equilibrio (opinión ideada en favor de la teo<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>ría que sostiene la acción de la pesantez ejer cida de abajo hacia arriba, y de que algunos cuerpos vivan en la tierra en dirección contraria á los que están en la superficie en una posición parecida á la que tiene con nuestro cuerpo su propia imagen proyectada en las tranquilas ondas). Con esas ideas pretenden algunos explicarse el hecho de que animales de varia especie puedan residir en las regiones inferiores del mundo; de que nosotros mismos no podamos elevarnos á las alturas, y el hecho de que haya sobre la tierra individuos que ven el Sol cuando nos otros contemplamos las estrellas, y que tengan con nosotros las estaciones cambiadas, aunque disfruten como nosotros de días y noches.
{{Centrar|1075. ''Sed vanus stolidis hœc omnia finxerit error...''}}
En aquel error han caído los que atrevida mente dedujeron falsas conclusiones de he chos exactos. No es posible imaginar un punto medio en el espacio ilimitado, y aunque nos lo figuráramos no podríamos reconocerle una acción propia y especial sobre los cuerpos. Todo y cualquier lugar del espacio que llamamos vacío, ya sea designado con el nombre de centro ó con otro distinto, deja paso á los cuerpos graves; porque no hay un sitio donde al llegar un cuerpo<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>arrastrado por su propio peso este cuerpo sea obligado á permanecer estático en el vacío; el espacio no puede impedir que un cuerpo cualquiera pesado lo penetre con arreglo á las leyes de la Naturaleza. Por ese motivo, la atracción del centro no es bastante para conservar la harmonía de la creación.
{{Centrar|1090. ''Prœterea, quoque jam non omnia corpora fingunt...''}}
Fingen también que la tendencia hacia el centro no es propia de todos los cuerpos, sino de aquellos especialmente compuestos de tierra ó de agua, tales como los ríos que se despeñan desde altos montes para confundirse en el vasto Océano, ó como la sólida porción del mundo; por lo contrario, las tenues auras y los cálidos vapores siempre tienden á separarse del centro, y si vemos que la bóveda celeste de fulgores brilla y que su claridad nos alumbra, es porque en ella se reúnen elementos que por ser ligeros de la tierra escapan, aunque desde allí contribuyen á la nutrición de los seres animados y á la fructificación frondosa de los árboles. Así también suponen que por encima de las estrellas existe un firmamento que todo lo rodea, el cual, mediante eficaz presión ejercida sobre nuestro mundo, evita que salga del centro fuego celeste que franquee los términos de la mansión humana;<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>impide que todo sea invadido por completo desorden; que el cielo caiga sobre nuestras cabezas y la tierra se abra debajo de nuestros pies; que nuestros cadáveres, destrozados y envueltos entre las ruinas del cielo y de la tierra, se confundan en profundo caos; que los elementos primarios queden sin energía, y rotas las puertas de la disolución, se precipiten por ellas en turba amontonada todos los seres, y de cuanto existe no quede más que universal desierto.
{{Centrar|1114 á 1118. ''Haec sic pernosces parvá perductus opellá.''}}
Pero si comprendes bien las razones que te expongo, ya que las unas auxilian á las otras, no ha de robarte más negra noche la claridad que te ilumine para que puedas penetrar en el arcano de la Naturaleza; porque de unas cosas brotará luz bastante para que distingas otras.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>impide que todo sea invadido por completo desorden; que el cielo caiga sobre nuestras cabezas y la tierra se abra debajo de nuestros pies; que nuestros cadáveres, destrozados y envueltos entre las ruinas del cielo y de la tierra, se confundan en profundo caos; que los elementos primarios queden sin energía, y rotas las puertas de la disolución, se precipiten por ellas en turba amontonada todos los seres, y de cuanto existe no quede más que universal desierto.
{{Centrar|1114 á 1118. ''Haec sic pernosces parvá perductus opellá.''}}
Pero si comprendes bien las razones que te expongo, ya que las unas auxilian á las otras, no ha de robarte más negra noche la claridad que te ilumine para que puedas penetrar en el arcano de la Naturaleza; porque de unas cosas brotará luz bastante para que distingas otras.
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{t3|LIBRO SEGUNDO}}
{{Línea adornada|w|40}}
{{Centrar|1. ''Suave, mari magno turbantibus æquora ventis
...''}}
Grato ha de sernos contemplar desde la playa el vasto mar abitado por el aquilón, y presenciar desde tierra la desesperada lucha que el náufrago sostenga con la tempestad, no porque gocemos con el infortunio ajeno, sino porque nos consideremos libres de peligros que tan próximos veamos; también será grato asistir desde lejos sin temores ni zozobras á las contiendas inhumanas de dos ejércitos que en el campo se destrocen; pero todavía ha de ser más agradable estar en posesión de las doctrinas de los pensadores, y observar serenamente desde esas alturas del saber las agitaciones de los hombres que sin guía buscan á tientas los caminos del bienestar, y para hallarlos pretenden supremacías de nobleza ó distinciones de genio y pasan días y noches entre afanes é in<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{t3|LIBRO SEGUNDO}}
{{Línea adornada|w|40}}
{{Centrar|1. ''Suave, mari magno turbantibus æquora ventis...''}}
Grato ha de sernos contemplar desde la playa el vasto mar abitado por el aquilón, y presenciar desde tierra la desesperada lucha que el náufrago sostenga con la tempestad, no porque gocemos con el infortunio ajeno, sino porque nos consideremos libres de peligros que tan próximos veamos; también será grato asistir desde lejos sin temores ni zozobras á las contiendas inhumanas de dos ejércitos que en el campo se destrocen; pero todavía ha de ser más agradable estar en posesión de las doctrinas de los pensadores, y observar serenamente desde esas alturas del saber las agitaciones de los hombres que sin guía buscan á tientas los caminos del bienestar, y para hallarlos pretenden supremacías de nobleza ó distinciones de genio y pasan días y noches entre afanes é in<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>quietudes que les permitan acumular riquezas.
{{Centrar|14. ''O miseras homimum mentes, o pectora cæca!''}}
¡Oh pobre inteligencia de los hombres! ¡Oh energías mal empleadas!¡Entre cuántas densas tinieblas y entre cuántos inútiles peligros la vida corre! ¿Cómo no se comprende que las leyes naturales permiten la vida sin dolor del cuerpo, y sin preocupaciones y sobresaltos del alma?
{{Centrar|20. ''Ergo corpoream ad naturam pauca videmus...''}}
Por lo que se refiere al cuerpo, cuyas necesidades son escasas, debo decir que no es difícil eximirlo de muchos dolores y proporcionarle varios placeres en harmonía con las reclamaciones de la Naturaleza; si no disfrutas de festines nocturnos alumbrados por lámparas igníferas sostenidas en la mano derecha por estatuas juveniles; si en tu casa no brilla el oro ni resuena por doradas bóvedas el sonido harmonioso de las cítaras, aun asi podrás tener alguna dicha si te decides á disfrutar de la frescura de las hierbas junto al río, á la sombra de los árboles dadivosos de goces que nada cuestan; y principalmente en los risueños prados, cubiertos durante la primavera de matizadas florecillas. Lo mismo inquieta la fiebre ar<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>diente de ambición al rico potentado que vive entre púrpuras y riquezas, que al infeliz que yace tendido en burdo lecho.
{{Centrar|37. ''Quapropter, quoniam nil nostro in corpore gazœ...''}}
La opulencia, las distinciones sociales y el poder no libran de dolores al cuerpo ni proporcionan felicidad al alma: aunque mandes innumerables ejércitos extendidos por la campiña y cobijados por amplias banderas , y aunque dispongas de fuerte escuadra esparcida por dilatados mares, las preocupaciones del fanatismo no huirán de tu ánimo amedrentado ni la idea de la muerte y sus terrores darán sosiego á tu corazón.
{{Centrar|46. ''Quod si ridicula hœc, ludibriaque esse videmus...''}}
Son las grandezas ilusiones insensatas: los temores y sobresaltos de los hombres ignorantes no se ahuyentan con estruendo de armas, ni con esplendor de corona reluciente, ni con la majestad de purpurino manto, ni con la altura de soberbio trono. ¿ Aún puedes dudar de que esos terrores que agobian á los hombres son producidos únicamente por la ignorancia ? Como niños que de todo tienen miedo por la noche, así nosotros, durante el día, nos vemos rodeados por ilusorias sombras y fantasmas vanos que no se disipan con el rayo solar ó con la luz diurna, pero<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/74
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>que se desvanecen mediante el uso de la razón tranquila y el estudio reflexivo de la Naturaleza.
{{Centrar|61. ''Nunc age, quo motu genitalia materiai...''}}
Voy ahora á explicarte la causa del movimiento é impulso que reciben los elementos de la materia para engendrar los cuerpos y descomponerlos, y también te explicaré la fuerza y la rapidez con que nadan sin cesar en el inmenso espacio; sigue, pues, la ilación de mis discursos. Nuestro mundo material no forma un todo inmóvil: hay diminución en todos los cuerpos, los cuales están sujetos á emanaciones, pérdidas y rozamientos que los rebajan, los reducen y aun los ocultan á nuestros ojos; pero estos fenómenos en nada perjudican á la suma universal, porque los sumandos no desaparecen sino cambian de sitio: cuando la vejez poruña parte se inclina, por otra la juventud se yergue: no hay descanso en la Naturaleza; el mundo siempre con incesantes mudanzas se renueva; la vida de los que mue ren se transmite á los que nacen; pomposas generaciones se elevan, mientras otras se desvanecen; todas las cosas mudan de perspectiva, y todos los que participamos de la existencia tomamos de unos en otros el turno de la vida, como los corredores en<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>los juegos sagrados se pasan de mano en mano la antorcha luminosa.
{{Centrar|79. ''Si cessare putas rerum primordia posse...''}}
Si piensas que los principios de las cosas pueden tener descanso para recibir de éste un nuevo impulso y movimiento, incurres en error<ref>Lucrecio refuta aquí minuciosamente la doctrina de Aristóteles sobre la inmovilidad de la materia. </ref>; todos los cuerpos elementales que existen en el espacio han de obedecer la dirección propia de su peso y de su esencia ó la dirección á que los obligue la influencia de otros elementos: así unos y otros se encuentran en el vacío y obran entre sí por su propia gravedad y por su peculiar dureza y solidez, sin que nada extraño á ellos modifique su rumbo. Y para que más claramente comprendas el perpetuo movimiento de los principios de la materia, te he de recordar que en el Universo no hay lugar alguno que pueda considerarse inferior y sirva de asiento á los cuerpos que sean precipitados por la acción de la pesantez, pues el espacio es infinito y tiene por límites la inmensidad, como ya he demostrado en otra ocasión.
{{Centrar|94. ''Quod quoniam constat, nimirum nulla quies est...''}}
Los primeros cuerpos ningún reposo tie<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/76
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>nen en el vacío inmenso: impelidos por cons tante fuerza de atracción y derepulsión á movimiento perenne, se alejan á largas dis tancias ó se aproximan hasta confundirse con arreglo á la especial fuerza en ellos dominante; cuando la atracción molecular es grande, se produce una concentración corpuscular que sirve de base al hierro, á las duras peñas y á otras substancias de análoga naturaleza; y cuando la atracción es muy débil, las moléculas tienden á dispersarse en el espacio y con su movilidad originan el fluido aéreo que nos beneficia y el rutilante esplendor del Sol que nos ilumina.
{{Centrar|108. ''Multaque præterea magnum per Inane vagantur...''}}
Muchos mínimos cuerpos, no obstante, vagan por el espacio en perpetua agitación y disociados siempre al parecer del movimiento general; de este hecho diariamente se muestra ante nuestros ojos una imagen sensible cuando en estancia obscura penetran por un pequeño resquicio los rayos de luz solar; entonces se ven corpúsculos sin cuento que de mil modos se agitan y en todas direcciones se mueven, como si entre ellos hubiera oposición tenaz y cruda guerra, porque jamás cesan de combatir entre sí, de unirse y de separarse. Su actividad no tiene término, y del hecho que menciono puedes<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>conjeturar cuál sea el movimiento de los cuerpos engendradores de los seres, ya que el ejemplo recordado ha de servirte de medio para comprender vestigios de fenómenos importantes.
{{Centrar|124. ''Hoc etiam magis hœc animum te advertere par est...''}}
Tales corpúsculos, cuya movilidad y cuyas agitaciones son perceptibles á nuestra vista merced al contraste de los rayos de Sol en la obscuridad, tienen un movimiento causado por impulsiones clandestinas que determinan separaciones y afluencias producidas por su propia acción imperceptible, que obran sobre ellos mismos y que también comunican á otros cuerpos de masas más tenues, los cuales influyen sobre otros más fuertes; y así, el movimiento de los cuerpos simples se propaga de unos en otros, de igual forma que pasa con esas moléculas hechas perceptibles por la luz del Sol: pero las causas de ese movimiento aún nos son desconocidas.
{{Centrar|140. ''Nunc, quæ mobilitas sit reddita materiai...''}}
Ahora, con pocas palabras que al asunto dedique ¡oh Memmio! podrás comprender la gran movilidad de que los elementos están dotados: cuando la aurora esparce sobre la tierra sus primeros arreboles, y las aves, es<noinclude></noinclude>
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>parcidas por el bosque, saltan de rama en rama y llenan los aires de suaves melodías, vemos el Sol que de súbito aparece y baña con torrentes de luz toda la Naturaleza; las emanaciones de aquel astro no atraviesan un espacio completamente vacío; en su paso encuentran obstáculos que retardan la carrera de las ondas luminosas, las cuales se hacen para nosotros visibles á medida que se ponen en contacto con el fluido del aire. Pero los cuerpos simples que en el vacío se mueven y no encuentran obstáculo alguno independiente de ellos mismos, deben correr con rapidez mil veces mayor que las ondas luminosas emanadas del Sol, á no ser que se retarden por su propia acción; y sería insensato suponer que los primeros cuerpos concertaran entre sí un plan para regularizar sus movimientos.
{{Centrar|167. ''At quidam contra hœc, ignari, materiai...''}}
Pero hay quien juzga, ignaro, que la materia sin la voluntad de dioses puede, por condición propia, proveer á las necesidades humanas, formar las estaciones, producir los frutos y facilitar la reproducción de las especies todas; no reparan en que por impulso natural todo ser ciegamente contribuye á la propagación de su especie: y que estímulos de atracciones y de goces naturales contribu<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>yen á la generación. Por eso han imaginado la intervención de dioses creadores, desmentida por la razón y contrariada por los hechos. No hasta que nosotros desconozcamos la propia naturaleza de los elementos para figurarnos creaciones fantásticas: la vista del inmenso espacio y la contemplación de los fenómenos que constituyen el mundo, son bastantes para probar que el mundo no ha podido ser obra de fuerza directiva inteligente, porque no pocos defectos lo deforman; pero ya te probaré estas verdades<ref>En el principio del canto V.</ref> ¡oh Memmio!; continuemos ahora la expo sición de nuestro asunto.
{{Centrar|184. ''Nunc locus est, ut opinor, in his illud quoque rebus...''}}
Entiendo que ahora es ocasión de hacerte comprender que ningún cuerpo es capaz de elevarse por su propia fuerza: y no incurras en error ante la presencia de las llamas que al formarse de repente se dirigen hacia arriba; también suben los árboles y las mieses que al brotar del suelo siguen en su crecimiento dirección contraria á la que parece exigida por la gravedad. Si la llama so eleva hasta alcanzar el techo del edificio, cuyo maderamen devora con insaciable afán, cier<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/625
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Yhuliana QC
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/* No corregido */ Página creada con «dante, y que si acaso no tuviera yo edificado más alto en mi pertenencia, mi adversario es posee- dor; porque, no habiéndose innovado nada, él po- see, y puede prohibirme que edifique, tanto por la acción civil, cuanto por el interdicto de «lo que por fuerza ó clandestinamente» . Lo mismo tam- bién si hubiera puesto impedimento arrojando una piedrecilla; pero también si consintiéndolo él hubiere yo edificado, me habré convertido en poseedor. {{sec}} 2.—…»
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Yhuliana QC" />{{crv|559|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>dante, y que si acaso no tuviera yo edificado más
alto en mi pertenencia, mi adversario es posee-
dor; porque, no habiéndose innovado nada, él po-
see, y puede prohibirme que edifique, tanto por
la acción civil, cuanto por el interdicto de «lo que
por fuerza ó clandestinamente» . Lo mismo tam-
bién si hubiera puesto impedimento arrojando
una piedrecilla; pero también si consintiéndolo
él hubiere yo edificado, me habré convertido en
poseedor.
{{sec}} 2.— También respecto de la servidumbre, que
se hubiere impuesto para que se soporte la carga,
nos compete acción, así para que soporte la carga,
como para que repare los edificios de la manera
que se expresó al imponerse la servidumbre. Y
opina Galo , que no puede imponerse servidumbre
para que alguien sea obligado á hacer alguna cosa, sino para que no me prohiba hacer; porque en
todas las servidumbres la reparación corresponde
á aquel que afirma que es suya la servidumbre , no
á aquel cuya cosa es la sirviente. Pero en la espe-
cie propuesta prevaleció el dictamen de Servio,
de que cualquiera pueda defender, que tiene derecho para obligar al adversario à reparar la pared para que soporte su carga. Mas escribe Labeon, que esta servidumbre no la debe la persona, sino la cosa, y que finalmente es licito al dueño abandonar la cosa .
{{sec}} 3.— Pero esta acción es más bien real que
personal, y no compete a otro mas que al dueño
de las casas, y contra el dueño, así como la de-
manda de las demás servidumbres .
{{sec}} 4.— Si las casas fueran de muchos dueños,
discute Papiniano en el libro tercero de las Cuestiones, si se demandará por el todo, y dice, que
cada uno de los dueños demanda por el todo, co-
mo en las demás servidumbres, excepto el usufructo . Pero dice, que no se ha de responder lo
mismo, si fuesen comunes las casas, que soportasen la carga del vecino .
{{sec}} 5.— Mas en esta acción la manera de la repa-
ración se refiere al modo que se contiene en la
imposición de la servidumbre, acaso para que
haga la reparación con piedra cuadrada, ó con
piedra labrada, ó con otra cualquier obra, que se
expresó en la servidumbre.
{{sec}} 6.— En esta acción compréndense también los
frutos , esto es, la utilidad que tendría, si su vecino soportase la carga de sus casas.
{{sec}} 7.—Mas es licito ciertamente hacer la pared
mejor que lo que se consignó en la servidumbre,
y si lahace peor, se impedirá ó por esta acción,
ó por la denuncia de obra nueva.
<b>7. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XXI.— ''</b> El resultado de estas acciones es este, que al vencedor se le dé ó la cosa, ó caución, por ministerio
del juez . La cosa misma es esto, que el juez man-
de que el adversario repare el desperfecto de la
pared, y la preste arreglada convenientemente. La
caución es esto, que mande que aquel dé caución
de reparar la pared, y de que ni él, ni sus suceso-
res habrán de impelir levantar á más altura, y
tener lo que se haya levantado; y si diere cau-
ción, será absuelto, pero si no da ni la cosa, ni la
caución, condénelo en tanto, cuanto el actor hubiere jurado para el pleito.
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Yhuliana QC
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text/x-wiki
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{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>dante, y que si acaso no tuviera yo edificado más
alto en mi pertenencia, mi adversario es posee-
dor; porque, no habiéndose innovado nada, él po-
see, y puede prohibirme que edifique, tanto por
la acción civil, cuanto por el interdicto de «lo que
por fuerza ó clandestinamente» . Lo mismo tam-
bién si hubiera puesto impedimento arrojando
una piedrecilla; pero también si consintiéndolo
él hubiere yo edificado, me habré convertido en
poseedor.
{{sec}} 2.— También respecto de la servidumbre, que
se hubiere impuesto para que se soporte la carga,
nos compete acción, así para que soporte la carga,
como para que repare los edificios de la manera
que se expresó al imponerse la servidumbre. Y
opina Galo , que no puede imponerse servidumbre
para que alguien sea obligado á hacer alguna cosa, sino para que no me prohiba hacer; porque en
todas las servidumbres la reparación corresponde
á aquel que afirma que es suya la servidumbre , no
á aquel cuya cosa es la sirviente. Pero en la espe-
cie propuesta prevaleció el dictamen de Servio,
de que cualquiera pueda defender, que tiene derecho para obligar al adversario à reparar la pared para que soporte su carga. Mas escribe Labeon, que esta servidumbre no la debe la persona, sino la cosa, y que finalmente es licito al dueño abandonar la cosa .
{{sec}} 3.— Pero esta acción es más bien real que
personal, y no compete a otro mas que al dueño
de las casas, y contra el dueño, así como la de-
manda de las demás servidumbres .
{{sec}} 4.— Si las casas fueran de muchos dueños,
discute Papiniano en el libro tercero de las Cuestiones, si se demandará por el todo, y dice, que
cada uno de los dueños demanda por el todo, co-
mo en las demás servidumbres, excepto el usufructo . Pero dice, que no se ha de responder lo
mismo, si fuesen comunes las casas, que soportasen la carga del vecino .
{{sec}} 5.— Mas en esta acción la manera de la repa-
ración se refiere al modo que se contiene en la
imposición de la servidumbre, acaso para que
haga la reparación con piedra cuadrada, ó con
piedra labrada, ó con otra cualquier obra, que se
expresó en la servidumbre.
{{sec}} 6.— En esta acción compréndense también los
frutos , esto es, la utilidad que tendría, si su vecino soportase la carga de sus casas.
{{sec}} 7.— Mas es licito ciertamente hacer la pared
mejor que lo que se consignó en la servidumbre,
y si lahace peor, se impedirá ó por esta acción,
ó por la denuncia de obra nueva.
<b>7. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XXI.— ''</b> El resultado de estas acciones es este, que al vencedor se le dé ó la cosa, ó caución, por ministerio
del juez . La cosa misma es esto, que el juez man-
de que el adversario repare el desperfecto de la
pared, y la preste arreglada convenientemente. La
caución es esto, que mande que aquel dé caución
de reparar la pared, y de que ni él, ni sus suceso-
res habrán de impelir levantar á más altura, y
tener lo que se haya levantado; y si diere cau-
ción, será absuelto, pero si no da ni la cosa, ni la
caución, condénelo en tanto, cuanto el actor hubiere jurado para el pleito.
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/80
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>tamente no lo hace por gusto, sino porque una fuerza extraña obra sobre ella. Así también , la sangre que se escapa de vena abierta en nuestro cuerpo tiñe de púrpura todo lo que toca. ¿No has observado la violencia con que el agua arranca empalizadas firmes? Habían sido formadas con grandes precauciones; fuerzas enormes se habían empleado en esa obra; pero las aguas trabajaban con tanto más ardor para destruirla, cuanto más sobresalían de la superficie líquida las estacas, y al cabo éstas fueron vencidas. Pero según mi opinión, esos datos no nos autorizan para dudar de que los cuerpos bajen cuando fuerza mayor no contraría el efecto de su propio peso: una acción extraña obliga á la llama á elevarse en las regiones atmosféricas, á pesar de que en cuanto dependiera exclusivamente de ella tendría inclinación á bajar. ¿No ves nocturnos meteoros de fuego que se muestran en el infinito espacio y forman diversas ondulaciones por entre las cuales parece que se abre una comunicación con la Naturaleza? ¿No te figuras que en ocasiones se inclinan hacia la tierra estrellas y astros? También el Sol, desde las inmensas alturas, por todas partes prodiga su calor y su luz que los campos fertilizan, y su acción se ejerce hacia abajo; igualmente puedes notar que el rayo<noinclude></noinclude>
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2026-04-10T20:03:02Z
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>tamente no lo hace por gusto, sino porque una fuerza extraña obra sobre ella. Así también, la sangre que se escapa de vena abierta en nuestro cuerpo tiñe de púrpura todo lo que toca. ¿No has observado la violencia con que el agua arranca empalizadas firmes? Habían sido formadas con grandes precauciones; fuerzas enormes se habían empleado en esa obra; pero las aguas trabajaban con tanto más ardor para destruirla, cuanto más sobresalían de la superficie líquida las estacas, y al cabo éstas fueron vencidas. Pero según mi opinión, esos datos no nos autorizan para dudar de que los cuerpos bajen cuando fuerza mayor no contraría el efecto de su propio peso: una acción extraña obliga á la llama á elevarse en las regiones atmosféricas, á pesar de que en cuanto dependiera exclusivamente de ella tendría inclinación á bajar. ¿No ves nocturnos meteoros de fuego que se muestran en el infinito espacio y forman diversas ondulaciones por entre las cuales parece que se abre una comunicación con la Naturaleza? ¿No te figuras que en ocasiones se inclinan hacia la tierra estrellas y astros? También el Sol, desde las inmensas alturas, por todas partes prodiga su calor y su luz que los campos fertilizan, y su acción se ejerce hacia abajo; igualmente puedes notar que el rayo<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/626
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Yhuliana QC
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/* No corregido */ Página creada con «<b>8. <span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVII.— ''</b> Mas asi como pertenece al vecino la reparación de la pared, del mismo modo no debe pertenecer al vecino inferior el apuntalamiento de los edificios del vecino, a quien se debe la servidumbre, mientras se repara la pared; porque si el superior no quiere apuntalarlos, déjelos caer, y los reconstruirá cuando la pared hubiere sido reparada. Y aqui también,…
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Yhuliana QC" />{{crv|560|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude><b>8. <span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XVII.— ''</b>
Mas asi como pertenece al vecino la reparación
de la pared, del mismo modo no debe pertenecer
al vecino inferior el apuntalamiento de los edificios del vecino, a quien se debe la servidumbre,
mientras se repara la pared; porque si el superior
no quiere apuntalarlos, déjelos caer, y los reconstruirá cuando la pared hubiere sido reparada. Y
aqui también, asi como en las demás servidumbres , se dará la acción contraria, esto es, que no
tienes derecho para obligarme .
{{sec}} 1.— Me compete acción contra aquel que me
cedió la servidumbre de que me sea licito apoyar
las vigas en su pared, y sobre estas vigas hacer,
por ejemplo, un corredor, y sobre la misma pared
poner columnas á propósito, que sostengan el te-
cho del corredor .
{{sec}} 2.— Estas acciones se diferencian entre si, en
que la primera tiene ciertamente lugar hasta para compeler á mi vecino á reparar mi pared, pero
esta tiene aplicación para esto sólo, para que soporte las vigas; lo que no es contra la naturaleza
de las servidumbres .
{{sec}} 3.— Pero si se pregunta, quién haga las veces
de poseedor, y quién las de demandante, ha de
saberse, que hace las veces de poseedor, si ciertamente hubieran sido empotradas las vigas, el
que dice que á él se le debe la servidumbre; y si
no han sido empotradas , el que lo niega .
{{sec}} 4.— Y si ciertamente hubiere vencido el que
para si defendió la servidumbre, no debe cedér-
sele la servidumbre, si se falló rectamente, porque la tiene, y si injustamente, porque por medio de una sentencia no debe constituirse una ser-
vidumbre, sino declararse la que exista. Mas si
por dolo malo del dueño de las casas la perdió por
el no uso después de contestada la demanda, se
le debe restituir, del mismo modo que se halla establecido respecto al dueño de las casas .
{{sec}} 5.— Ariston respondió á Cerelio Vital, que él
no opinaba que con derecho pueda echarse el humo de una fábrica de quesos à los edificios supe-
riores, si no admite tal servidumbre para esto. Y
dice el mismo: tampoco es licito echar agua, ni
otra cualquier cosa, de uno superior a los inferio-
res ; porque en tanto le es licito a uno hacer algu-
na cosa en lo suyo, en cuanto no introduzca nada
en lo ajeno, y la introducción del humo es como
la del agua; y que por consiguiente puede el superior reclamar contra el inferior, que él no tiene
derecho para hacer esto . Finalmente dice que escribe Alfeno, que así se puede reclamar que él no
tiene derecho para extraer piedra en su pertenen-
cia, de suerte que caigan en mi fundo los frag
mentos; en su consecuencia, dice Ariston, que al
que tomó en arrendamiento á los Minturnenses
una fábrica de queso, puede prohibirsele por el
vecino superior que le eche el humo, pero que
los Minturnenses le quedan obligados por el arrendamiento; y dice que asi puede reclamarse contra
aquel que le eche el humo, que no tiene derecho
para introducirle el humo; luego por el contrario
podrá reclamarse que hay derecho para echar el
humo, lo que le parece a Ariston que también lo
aprueba el mismo. Pero podrá tener lugar tam-
bién el interdicto Uti possidetis (como poseéis), si
á alguno se le prohibiera usar de lo suyo del modo que quiera.
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/81
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2026-04-10T20:05:04Z
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>se abre camino á través de las nubes é impetuosamente cae sobre la tierra.
{{Centrar|216. ''Illud in his quoque te rebus cognoscere avemus...''}}
Ardientemente deseo que de estas observaciones derives el principio de que, por su propia gravedad, los cuerpos tienden á caer, pero que en circunstancias especiales de lugar y tiempo, en su caída se apartan de la línea recta, aunque su retirada apenas merezca el nombre de desviación; sin esas declinaciones, los cuerpos simples caerían pesadamente en el vacío, como vemos que se precipitan sobre la tierra las gotas de lluvia; los elementos de la materia no coincidirían nunca, y la Naturaleza sería improductiva.
{{Centrar|225. ''Quod si forte aliquis credit graviora potesse...''}}
Alguien ha supuesto que los cuerpos más pesados caen en línea recta sobre los más ligeros, y que así originan movimientos productores; pero esa teoría repugna á la razón. Cierto es que en el agua y en el aire caen los cuerpos con una velocidad proporcionada á su peso, porque más pronto es vencida la resistencia de las ondas acuosas y fluidas, cuanto mayor es la potencia representada por el cuerpo que las penetra; pero no sucede lo mismo en el espacio desocupado; éste puede ser invadido sin obstáculo por todos<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/82
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>los seres, y, por lo mismo, en el vacío todos los cuerpos se mueven con igual celeridad ó independientemente de su volumen y de su peso. De estas afirmaciones se deduce que nunca los cuerpos más graves podrán caer sobre los más leves, ni rozarlos ni cambiar sus movimientos, de modo adecuado para que la Naturaleza produzca los seres.
{{Centrar|213. ''Quare etiam atque etiam paulúm clinare necesse est...''}}
Necesario es repetir una y mil veces que los cuerpos simples en su caída tienen una mínima declinación. No trato de inventar movimientos oblicuos que la observación no haya revelado; es patente, y de ello la vista nos da testimonio, que los cuerpos no siguen en su caída una dirección oblicua; pero ¿quién puede afirmar sólo por la autoridad de sus imperfectos sentidos, que los cuerpos al caer no se aparten algo de la línea recta<ref>En esta parte de su doctrina es donde Lucrecio, lo mismo que Epicuro, se muestra más débil é indeciso; parece que él mismo desconfía de la solidez de sus argumentos.</ref>?
{{Centrar|251. ''Deniqua si semper motus connectitur omnis...''}}
Si es cierto que entre todos los movimientos ó manifestaciones de la vida hay una regular perpetua conexión, y que todas las cosas en<noinclude></noinclude>
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>los seres, y, por lo mismo, en el vacío todos los cuerpos se mueven con igual celeridad ó independientemente de su volumen y de su peso. De estas afirmaciones se deduce que nunca los cuerpos más graves podrán caer sobre los más leves, ni rozarlos ni cambiar sus movimientos, de modo adecuado para que la Naturaleza produzca los seres.
{{Centrar|243. ''Quare etiam atque etiam paulúm clinare necesse est...''}}
Necesario es repetir una y mil veces que los cuerpos simples en su caída tienen una mínima declinación. No trato de inventar movimientos oblicuos que la observación no haya revelado; es patente, y de ello la vista nos da testimonio, que los cuerpos no siguen en su caída una dirección oblicua; pero ¿quién puede afirmar sólo por la autoridad de sus imperfectos sentidos, que los cuerpos al caer no se aparten algo de la línea recta<ref>En esta parte de su doctrina es donde Lucrecio, lo mismo que Epicuro, se muestra más débil é indeciso; parece que él mismo desconfía de la solidez de sus argumentos.</ref>?
{{Centrar|251. ''Deniqua si semper motus connectitur omnis...''}}
Si es cierto que entre todos los movimientos ó manifestaciones de la vida hay una regular perpetua conexión, y que todas las cosas en<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/83
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Artistosteles
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/* Corregido */
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>el mundo se producen dentro de un orden inquebrantable, cierto ha de ser también que la declinación de los cuerpos simples no puede originar combinación alguna que rompa los lazos del destino y perturbe la ley que á cada hecho convierte en causa de lo infinito, pero engendra la libertad de que gozan los seres animados para dirigirse ha cia donde el deseo los incita, aunque en nuestras acciones domine un agente motriz, que es origen de los movimientos voluntarios , en cuya virtud nos determinamos, no por las atracciones de tiempo fijo ó de lugar cierto, sino por los impulsos de nuestra alma. Es indiscutible que la voluntad es la fuerza propulsora del movimiento, cuyos estímulos se extienden por todo el cuerpo. ¿No has tenido ocasión de observar que los caballos dispuestos para la carrera, en el instante en que se abren las puertas del circo, se inquietan y se estremecen, porque no pueden lanzarse desde luego hacia donde los empuja su ardoroso instinto? Extendidas por todo el cuerpo las energías de la vida, han de auxiliarse recíprocamente para realizar, en conexión estrecha, las determinaciones de la voluntad. Por tanto, en el corazón surge el principio del movimiento, la voluntad imprime á éste la dirección, y seguidamente se comunica á todo el organismo.<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/627
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Yhuliana QC
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Yhuliana QC" />{{crv|561|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{sec}} 6.— Dúdase por Pomponio en el libro cuadra-
gésimo primero de las Lecciones, si es que podrá
uno reclamar de este modo, que le es ó no licito
hacer en su pertenencia humo, no perjudicial,
por ejemplo, el del hogar; y dice, que es más cierto que no puede reclamarse, asi como no puede
pretenderse que tiene uno derecho de hacer fuego
en su pertenencia, ó de sentarse, ó de lavar.
{{sec}} 7.— El mismo lo aprueba en otro caso diverso,
porque, dice, que habiendo hecho Quintila un conducto que llegaba con los vapores a las casas de
Urso Julio, se determinó, que también en unos
baños pudieron imponerse tales servidumbres .
<b>9. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XXI.— ''</b>
Si tú hubieres edificado en aquel lugar por el que
se me debe el paso, puedo reclamar que tengo el
derecho de pasar y de conducir; y si yo lo hubiere probado, impediré tu obra. También escribió
Juliano, que si el vecino, edificando en su perte-
nencia, hubiere hecho que no recibiera él mi estilicidio, puedo reclamar mi derecho, esto es, que
tengo el derecho de echarle el estilicidio, como
dijimos respecto a la servidumbre de camino. Pe-
ro si ciertamente aun no edificó , ya sea que tenga
usufructo, ó servidumbre de camino, puede reclamar que tiene el derecho de pasar y de conducir,
ó el de disfrutar; mas si ya edificó el dueño, el
que tiene la servidumbre de paso y de conducción
aun puede reclamar que tiene tal derecho, pero
el usufructuario no puede, porque perdió el usu-
fructo; y por lo mismo dice Juliano que en este
caso se ha de dar la acción de dolo . Al contrario,
si edificares en el paso, que por el fundo te debo,
con razón reclamaré que no tienes derecho de
edificar, ó de tener lo edificado, del mismo modo
que si en un solar mio edificares alguna cosa.
{{sec}} 1.— El que usó de camino más ancho ó más
angosto , retiene la servidumbre, asi como retiene
su derecho el que, mezclada con otra, usó del
agua de que tiene derecho a usar.
<b>10. <span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Comentarios al Edicto, libro LIII.— ''</b>
Si por el uso diario y por una larga cuasi posesión hubiese adquirido el derecho de conducir
agua, no tiene necesidad de hacer justificación
sobre el derecho con que se constituyó la servi-
dumbre del agua, por ejemplo, si por legado, ó
de otro modo, sino que tiene acción útil, para probar que habiendo usado acaso por tantos años ,
no poseyó por fuerza, ni clandestinamente , ni
en precario .
{{sec}} 1.— Mas por esta acción podrá reclamarse no
tan sólo contra aquel en cuyo campo nace el agua,
ó por cuyo fundo se conduce, sino que podrá litigarse también contra todos los que impiden con-
ducir el agua, asi como en las demás servidumbres . Y en general, podré reclamar por esta acción
contra cualquiera que imida conducir el agua.
<b>11. <span style="font-variant:small-caps;">Marcelo</span>; ''Digesto, libro VI.— ''</b> Pregúntase,
si uno de los socios podrá edificar con derecho en
un parage común contra la voluntad de los de-
más, esto es, si, prohibiéndosele por los socios,
podrá litigar con ellos, sosteniendo que tiene el
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/84
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Artistosteles
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/* Corregido */
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|272. ''Nec simile est, ut cum impulsi procedimus ictu...''}}
No sucede lo mismo cuando, obligados por fuerza extraña y movidos por coacción poderosa, tomamos dirección que nos repugna; es evidente que en este caso y á pesar nuestro toda la materia de que constamos cede por de pronto á las circunstancias, y se deja subyugar hasta que la voluntad recobra su imperio sobre los miembros y puede refrenarlos: ¿no ves, por tanto, que si á los hombres empuja en muchos casos una fuerza extraña que es contraria á su voluntad y que los impele en dirección determinada, siempre queda en nosotros mismos una energía que puede resistirla, y á su arbitrio hacerse obedecer por los miembros, hasta rechazar la violencia y ponerla en fuga?
{{Centrar|284. ''Quare in seminibus quoque idem fateare necesse est...''}}
Debemos, pues, confesar que en los elementos de la materia, aparte de la acción de la gravedad y de las atracciones que en ellos reside, hay otra fuerza de la que el movimiento se origina y de la que surge para nosotros el principio de la facultad volitiva. No hay efecto sin causa: y así como la gravedad se opone á que las series de los movimientos de los cuerpos sean producidos por<noinclude></noinclude>
sc2lmujf2zxhjyn0o98k4dgg6qhl7ey
Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/84
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «-«Hoy,» continue diciendo,. «la excitacion general producida por el articulo inserto en el diario X (lo nombré), me ha obligado á dar una tregua á mi trabajo, para respirar el aire de la opinion publica.» -«El público no tiene opinion,» dijo con voz mas clara el señor que antes habia hablado. -«¿Cómo no?» pregunté al oir tamaño desatino. -«Es cierto,» dijo el señor ó cosa, aumentando aún mas el tono de su voz. -«Antes de continuar, me permit…»
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Hoy,» continue diciendo,. «la excitacion general producida por el articulo inserto en el diario X (lo nombré), me ha obligado á dar una tregua á mi trabajo, para respirar el aire de la opinion publica.»
-«El público no tiene opinion,» dijo con voz mas clara el señor que antes habia hablado.
-«¿Cómo no?» pregunté al oir tamaño desatino.
-«Es cierto,» dijo el señor ó cosa, aumentando aún mas el
tono de su voz.
-«Antes de continuar, me permitirá Vd.» le dije, «hacerle
una pregunta.»
-«Daria mi cabeza á que hace tres, porque no hay gente mas
avara que las Darwinistas,» dijo el señor ó cosa, llevando la voz al diapason de quinto grado, sin haberla hecho pasar por el
cuarto.
-«Me lo permite Vd.?»
-«Hagala.»
-«Es vd. Rabianista?»
-«Conoce vd. alguna persona decente que no lo sea?» dijo iluminando por un instante la sala con semejante relámpago de sabiduria.
-«Me tengo por decente, señor, y sin embargo, no soy Rabianista.»
-«Alla veremos la decencia de Vd.»
Este señor ó cosa, segun he sabido mas tarde, padece de accesos de rabia, no solo porque es Rabianista, sino porque su decencia así lo exije. Tambien he sabido que siendo muy próximo al punto de partida del Darwinismo, se le dá un nombre que contribuye á dar mayor realce á su personalidad individual.
-«Voy a decirle la verdad,-y esto para Vd.-siento que un
mozo jóven como Vd. sea Darwinista.»<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/85
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2026-04-10T20:15:14Z
Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>impulso ajeno á los cuerpos mismos, sino que han de ser consecuencia necesaria de las propiedades de los seres, así también el alma no ha de obrar sólo por extraños impulsos, ni ha de permanecer pasiva obediente á acciones recibidas de fuera, sino ha de tener una declinación de propia energía creadora de libres determinaciones independientes de las tornadizas é inciertas circunstancias de lugar y de tiempo.
{{Centrar|294. ''Nec stipata magis fuit unquam materiai...''}}
Nunca han sido los elementos de la materia más densos ni más raros. Ni aumentar ni disminuir les es lícito; así, igual movimiento que hoy tienen, han tenido en los siglos pasados y conservarán en los venideros: por iguales causas, por ley constante, se producirán en lo sucesivo los mismos seres que hasta hoy en las mismas condiciones, y existirán, y crecerán, y tendrán las cualidades que les son propias en el concierto de la Naturaleza. No hay ninguna fuerza que pueda cambiar el orden universal: tampoco hay sitio para donde pueda escapar del Todo alguna parte de la materia, ni entrada por donde penetren en el mundo cuerpos extraños y trastornen los movimientos de la Naturaleza.<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/86
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|308. ''Illud in his rebus non est mirabile: quare...''}}
Y no es de admirar que esto ocurra; también á pesar del continuo movimiento de los cuerpos simples parece que todo el Universo yace en inmóvil quietismo, excepto aquellos seres que tienen actividad propia; como los elementos de la materia están fuera de la penetración de nuestros sentidos, es indudable que aun cuando no podamos ver sus agitaciones, éstas existirán, si bien ocultas para nosotros, de igual modo que en ocasiones dadas no podemos precisar los movimientos que ejecutan algunos seres que vemos á largas distancias. El ganado lanar sube á las altas colinas atraido por las viciosas hierbecillas donde centellean perlas de luciente rocío, en tanto que los tiernos corderinos, saciados del dulce lácteo licor, se ejercitan alegres y retozones en luchas inocentes. Si reparamos en este cuadro desde le jos, lo veremos todo confuso, y sólo distingui remos lo blanco del ganado que se destaca de lo verde obscuro de la colina. Observemos dos grandes ejércitos que llenan vasta extensión de los campos y se ocupan en simulacros de guerra; ya se mueve la audaz caballería en torno de las legiones; ya recorre con variables ímpetus campos que se estremecen; el fulgor do las armas llega hasta el<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/628
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Yhuliana QC
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/* No corregido */ Página creada con «derecho de edificar; y si los socios podrán reclamar contra él, diciendo que ellos tienen el derecho de prohibirselo, ó que él no tiene el derecho de edificar; y si ya se hubiese edificado, si podrán litigar con él diciendo de este modo, no tienes derecho para tener lo asi edificado. Y con más razón puede decirse, que el socio tiene derecho más bien para prohibirlo que para hacerlo, porque, como he dicho, es lo más cierto, que el que intenta hacerlo se apro…
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Yhuliana QC" />{{crv|562|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>derecho de edificar; y si los socios podrán reclamar contra él, diciendo que ellos tienen el derecho de prohibirselo, ó que él no tiene el derecho
de edificar; y si ya se hubiese edificado, si podrán
litigar con él diciendo de este modo, no tienes derecho para tener lo asi edificado. Y con más razón
puede decirse, que el socio tiene derecho más bien
para prohibirlo que para hacerlo, porque, como
he dicho, es lo más cierto, que el que intenta hacerlo se apropia en cierto modo un derecho también ajeno, si como único dueño quisiera usar á
su arbitrio de un derecho común .
<b>12. <span style="font-variant:small-caps;">Javoleno</span>; ''Epístolas, libro II.— ''</b> Ejercité la
acción de que él no tiene derecho para tener empotradas las vigas en mi pared; ¿acaso ha de darse caución también de que no se cargarán otras
en lo sucesivo? Respondi, que opino que á cargo
del juez está que deba darse caución también respecto á otra obra futura.
<b>13. <span style="font-variant:small-caps;">Próculo</span>; ''Epístolas, libro V.''—</b> Tengo en la
via pública las cañerias por las que conduzco el
agua, y rotas, inundan tu pared; opino, que con
razón puedes reclamar contra mi, que no tengo
derecho para que las aguas de mis cañerias corran de mi pertenencia á tu pared.
<b>14. <span style="font-variant:small-caps;">Pomponio</span>; ''Comentarios á Sabino, libro XXXIII.''—</b> Si siendo mia propia lapared, hubiera
yo consentido que cargases en ella las vigas, que
antes hubieres tenido empotradas, si quisieras
apoyar otras nuevas, te lo puedo prohibir; y aun
podré también reclamar contra ti, para que quites las nuevas que empotraste.
{{sec}} 1.— Si la pared común se inclinare hacia mis
casas por causa de obra hecha por ti, podré re-
clamar contra ti, que no tienes derecho para tener
asi aquella pared .
<b>15. <span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Opiniones, libro VI.''—</b> Levantando uno más alto sus casas, hizo que se perjudicara á las luces de la casa de un menor de veinti-
cinco años ó de un impúbero, de quien era curador ó tutor; aunque también por esta razón estén
obligados por una accion el mismo y sus herederos
porque lo que por razón de su cargo tuvo necesi-
dad de prohibir que otro lo hiciera, no debió ha-
cerlo él mismo, sin embargo, se ha de dar al im-
púbero ó al menor acción también contra el que
posea las mismas casas, para que se derribe lo
que se hizo sin derecho .
<b>16. <span style="font-variant:small-caps;">Juliano</span>; ''Digesto, libro VII.''—</b> Si de ti hubiere yo comprado que me sea licito echar en tus
casas el estilicidio de las mias, y después en vir-
tud de la compra lo tuviera yo asi dirigido sabiéndolo tú, pregunto, ¿habré de ser amparado
por esta causa con alguna acción ó excepción?
Respondi, que usaré de ambos auxilios .
<b>17. <span style="font-variant:small-caps;">Alfeno</span>; ''Digesto, libro II.''—</b> Si entre dos ca-
sas hubiese una pared, que hiciera panza de tal
modo, que se inclinase medio pie ó más a la casa
del vecino, conviene que se reclame, que no hay
derecho para que contra la voluntad de uno esté
aquella pared asi inclinada sobre su pertenencia.
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Yhuliana QC
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/* Corregido */
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Yhuliana QC" />{{crv|562|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>derecho de edificar; y si los socios podrán reclamar contra él, diciendo que ellos tienen el derecho de prohibirselo, ó que él no tiene el derecho
de edificar; y si ya se hubiese edificado, si podrán
litigar con él diciendo de este modo, no tienes derecho para tener lo asi edificado. Y con más razón
puede decirse, que el socio tiene derecho más bien
para prohibirlo que para hacerlo, porque, como
he dicho, es lo más cierto, que el que intenta hacerlo se apropia en cierto modo un derecho también ajeno, si como único dueño quisiera usar á
su arbitrio de un derecho común .
<b>12. <span style="font-variant:small-caps;">Javoleno</span>; ''Epístolas, libro II.— ''</b> Ejercité la
acción de que él no tiene derecho para tener empotradas las vigas en mi pared; ¿acaso ha de darse caución también de que no se cargarán otras
en lo sucesivo? Respondi, que opino que á cargo
del juez está que deba darse caución también respecto á otra obra futura.
<b>13. <span style="font-variant:small-caps;">Próculo</span>; ''Epístolas, libro V.''—</b> Tengo en la
via pública las cañerias por las que conduzco el
agua, y rotas, inundan tu pared; opino, que con
razón puedes reclamar contra mi, que no tengo
derecho para que las aguas de mis cañerias corran de mi pertenencia á tu pared.
<b>14. <span style="font-variant:small-caps;">Pomponio</span>; ''Comentarios á Sabino, libro XXXIII.''—</b> Si siendo mia propia lapared, hubiera
yo consentido que cargases en ella las vigas, que
antes hubieres tenido empotradas, si quisieras
apoyar otras nuevas, te lo puedo prohibir; y aun
podré también reclamar contra ti, para que quites las nuevas que empotraste.
{{sec}} 1.— Si la pared común se inclinare hacia mis
casas por causa de obra hecha por ti, podré re-
clamar contra ti, que no tienes derecho para tener
asi aquella pared .
<b>15. <span style="font-variant:small-caps;">Ulpiano</span>; ''Opiniones, libro VI.''—</b> Levantando uno más alto sus casas, hizo que se perjudicara á las luces de la casa de un menor de veinti-
cinco años ó de un impúbero, de quien era curador ó tutor; aunque también por esta razón estén
obligados por una accion el mismo y sus herederos
porque lo que por razón de su cargo tuvo necesi-
dad de prohibir que otro lo hiciera, no debió ha-
cerlo él mismo, sin embargo, se ha de dar al im-
púbero ó al menor acción también contra el que
posea las mismas casas, para que se derribe lo
que se hizo sin derecho .
<b>16. <span style="font-variant:small-caps;">Juliano</span>; ''Digesto, libro VII.''—</b> Si de ti hubiere yo comprado que me sea licito echar en tus
casas el estilicidio de las mias, y después en vir-
tud de la compra lo tuviera yo asi dirigido sabiéndolo tú, pregunto, ¿habré de ser amparado
por esta causa con alguna acción ó excepción?
Respondi, que usaré de ambos auxilios .
<b>17. <span style="font-variant:small-caps;">Alfeno</span>; ''Digesto, libro II.''—</b> Si entre dos ca-
sas hubiese una pared, que hiciera panza de tal
modo, que se inclinase medio pie ó más a la casa
del vecino, conviene que se reclame, que no hay
derecho para que contra la voluntad de uno esté
aquella pared asi inclinada sobre su pertenencia.
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/629
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Yhuliana QC
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Yhuliana QC" />{{crv|563|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>{{sec}} 1.— Prestando en la casa de Cayo Seyo servidumbre cierto lugar a las casas de Annio, de
suerte que Seyo no tuviese derecho para tener
puesta cosa alguna en aquel lugar, y habiendo
Seyo plantado en él un bosque, en el que tuviese
colocadas pilas y pequeñas vasijas, todos los ju-
risperitos dieron consejo á Annio para que reclamase contra él, que no tenía derecho para tener contra su voluntad puestas estas cosas en
aquel lugar.
{{sec}} 2.— Un vecino había hecho un estercolero junto a la pared de otro, por lo cual se humedecía la
pared; consultábase , ¿de qué modo podria obligar
al vecino á que quitase el estercolero? Respondi,
que si hubiese hecho esto en lugar público, podia ser obligado por medio de interdicto, pero
que si en privado, debia ejercitarse la acción de
servidumbre ; que si hubiese estipulado por el daño que amenazaba, podia indemnizarse también en
virtud de esta estipulación, si por aquella causa
se le hubiese ocasionado algún daño .
<b>18. <span style="font-variant:small-caps;">Juliano</span>; ''Doctrina de Minicio, libro VI.''—</b>
Aquel cuya familia impedia que el vecino condujese agua, no se presentaba, para que se pudiese
reclamar contra él; pregunta el actor, ¿qué debe-
ria hacer ? Respondi , que con conocimiento de
causa debía mandar el Pretor que se posean los
bienes del adversario, y no separarse de ellos antes que éste le hubiese constituido al actor el de-
recho de conducir el agua, é indemnizado si algún perjuicio hubiese recibido por las sequias,
porque se le hubiese impedido conducir el agua,
por ejemplo, si se hubiesen secado los prados ó
los árboles .
<b>19. <span style="font-variant:small-caps;">Marciano</span>; ''Reglas, libro V.''—</b> Si con razón
pretende uno ciertamente que se debe algo res-
pecto á una servidumbre común, pero de algún
modo perdió el pleito por su culpa, no es justo
que esto perjudique á los demás; pero si por co-
lusión cedió el pleito al adversario, escribió Celso, que se ha de dar á los demás la acción de dolo;
y dice que esto le pareció bien à Sabino .
<b>20. <span style="font-variant:small-caps;">Scévola</span>; ''Digesto, libro IV.''—</b> Una testadora tuvo unas casas juntas á un fundo que habia
legado; se preguntó, si éstas no siguiesen al fun-
do legado, y éste lo hubiese vindicado el legatario, ¿deberia acaso este fundo alguna servidumbre a las casas, ó si desease el legatario que por
causa de fideicomiso se le diera aquél, deberian
los herederos reservar alguna servidumbre a favor de las casas? Respondió, que se debia .
{{sec}} 1.— Muchos de un municipio, que poseian diversos predios , compraron un bosque común, pa-
ra tener el derecho de apacentar en común, y esto
se guardó también por sus sucesores; pero algunos de los que tenían este derecho vendieron sus
propios predios ; pregunto, ¿en la venta habrá se-
guido también aquel derecho a los predios, habiendo sido los vendedores de voluntad de enaje-
narlo también? Respondió, que se ha de observar
lo que se hubiese convenido entre los contratantes; pero que si no se hubiese manifestado la vo-
luntad de los contratantes, también pasaba este
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
ct5l619yviqo9owb96zq1pjimc5a9mp
Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/85
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Elultimolicantropo
36540
/* No corregido */ Página creada con «-«Si, es cierto,» dijo la señora cuya voz oscurecia la sala. -«Es verdad, es muy verdad,» dijeron otras señoras, entre ellas la que pertenecía legalmente al señor Rabianista, á quien llamaremos el pseudo-señor, porque su decencia no le permite saber lo que esto quiere decir, á no ser que pregunte à quien lo sepa, ó busque en el diccionario de la Academia que tiene en su biblioteca ''de parada''. -«Ha dicho Vd. que siente que yo sea Darwinista?» le pre…»
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Si, es cierto,» dijo la señora cuya voz oscurecia la sala.
-«Es verdad, es muy verdad,» dijeron otras señoras, entre
ellas la que pertenecía legalmente al señor Rabianista, á quien
llamaremos el pseudo-señor, porque su decencia no le permite
saber lo que esto quiere decir, á no ser que pregunte à quien lo sepa, ó busque en el diccionario de la Academia que tiene en su biblioteca ''de parada''.
-«Ha dicho Vd. que siente que yo sea Darwinista?» le pregunté.
-«Callese hombre, si todos VV., en particular y en general,
no son mas que ''chusma'',» dijo el pseudo-señor en el centésimo grado de la elevacion de la voz, de tal manera que si hubiera sido termómetro centigrado de agua, y eliminando la presion central del tubo, el pseudo-señor habria ''hervido'': pero esto no sucedió; lo único lamentable que hubo fué la rotura de dos caireles de la araña por haber chocado uno con otro por efecto de la vibracion impresa al aire de la sala por la voz del pseudo-señor.
En tanto se producian estas hipótesis y estos fenómenos fisicos, guardé silencio, meditando como un Bracman y haciendo
comentarios sobre la verosimil probabilidad, la certidumbre
casi de que el pseudo-señor fuera mas chusma que nadie.
-«Me retiro, ya vuelvo,» dijo.
-«Creo, señoras, que mi presencia ha interrumpido la conversacion que VV. tenian,» dije cuando el pseudo-señor se hubo retirado.
-«No por cierto,» dijo una señora que hasta aquel momento
había guarda lo silencio.
Y era tan linda su voz, era tan suave y tan puro el timbre argentino que le daba, tun dulcemente brotaban sus palabras que
si ella hubiera sido quien me dijera «Vd. y todos los Darwinistas no son mas que ''chusma'',» apesar de lo espantosamente feo<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/87
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>cielo; el reflejo del bronce brilla en la tierra; el suelo retumba con el paso militar; el clamor del combate resuena en los montes y se transmite á los vecinos lugares: pues estas escenas, vistas desde elevadas montañas, parecen mudas, reposadas, y su centelleo se considera procedente de los mismos campos.
{{Centrar|333.''Nunc, age, jam deinceps cunctarum exordia rerum...''}}
Medita ahora acerca de las cualidades de los cuerpos simples en cuanto aquéllas se refieren á su peculiar forma, que puede ser algo variada, como lo atestigua el hecho de que los seres, aun los que pertenecen á la misma especie, no son idénticos. No es de admirar que los elementos sean algo distintos en su figura, porque son numerosísimos, y no todos han de tener igual forma é iguales condiciones; la especie humana, los escamosos y mudos habitantes de las aguas, los árboles corpulentos, las fieras, las varias aves que plumadas trinan en las lindas y frescas márgenes de arroyos, en las proxi midades de las fuentes y de los lagos, y que se mueven con vuelos circulares por los desiertos bosques, se componen de muchos individuos que, comparados entre sí dentro de cada especie, revelan diferencias varias; si así no fuera, entre nosotros mismos la madre no conocería sus hijos ni los hijos á sus<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/88
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Artistosteles
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/* Corregido */
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>madres; y como podemos ver, entre los hombres no existen notables signos diferenciales. Cuando en los templos, junto á los altares de los dioses, muere sacrificado el novillo, de cuyo pecho palpitante corre caliente sangre, la madre, desamparada, recorre los bosques, y deja en el húmedo terreno grabada la huella de su pesuña hendida, y escruta con indagadores ojos el espacio entero para ver si encuentra á su perdido hijo, y se detiene en los bosques, y de bramidos llena la selva umbrosa, y vuelve para el corral, y queda inmóvil, atormentada por los recuerdos de su hijo: ni los tiernos pimpollos de los árboles, ni las hierbas adornadas con reluciente aljófar, ni los arroyos que corren entre amenas márge nes, le dan placer ni le hacen olvidar su tormento; otros novillos que saltan mientras alegres pastan, no le quitan su tristeza, porque ninguno es el que ella ansiosa busca. Los cabritillos de trémulas voces reconocen á sus cornígeras madres, y lo mismo que los corderos de tiernos balidos, cada uno conducido por la Naturaleza, se dirige á las atractivas ubres que ha de alimentarlos con su dulce leche.
371. ''Postremo quodvis frumentum, non tamen omne...''
Si comparas los granos de una espiga ha<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/86
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «de estas palabras, hubiera llamado à todos los Darwinistas, me habría presentado con ellos, y les hubiese dicho: «por favor, correligionarios científicos, hagan que esta señora repita sus palabras,» y si fuera permitido desear la muerte oyendo una voz dulce, mi último deseo habría sido que mi alma se alejara confundida con las voces de aquella garganta. -«Nuestra conversacion,» dijo la señora cuya voz oscurecia la sala,» versaba sobre una cuestion de ''to…»
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>de estas palabras, hubiera llamado à todos los Darwinistas, me
habría presentado con ellos, y les hubiese dicho: «por favor,
correligionarios científicos, hagan que esta señora repita sus
palabras,» y si fuera permitido desear la muerte oyendo una
voz dulce, mi último deseo habría sido que mi alma se alejara
confundida con las voces de aquella garganta.
-«Nuestra conversacion,» dijo la señora cuya voz oscurecia la sala,» versaba sobre una cuestion de ''toilette''.»
-«¿La pamela?» pregunté instintivamente.
-«Ha oido Vd. algo?» preguntó una jóven de ojos negros que, así como la incidencia de dos rayos luminosos en un punto, producen oscuridad, así aquellos ojos, combinandose con las tinieblas de la sala por efecto de las palabras de la señora de la voz oscura, iluminaban el recinto.
-«No he oido, señorita, pero he visto.»
-«Y que ha visto Vd.?» preguntó una dama que parecía identificada con su sillon.
-«He visto que las pamelas van arregladas de tres maneras
diferentes.»
En aquel momento una sirvienta trajo una bandeja con tazas de té.
Mi té estaba amargo.
-«En las actuales circunstancias,» dijo la de la voz dulce,―
lo suficiente para que mi té dejara de estar amargo-«se ha resuelto que todas las señoras y señoritas lleven el tocado segun el color científico á que pertenezcan: á la Rabian, á la Darwin y á la Grifritz. A la Rabian se la colocan sobre las cejas, de modo que la frente quede cubierta; á la Darwin es hácia atras é inclinada á la izquierda; y finalmente à la Grifritz, la gorra ó pamela va en el vértice de la cabeza.»
-«Aaaaah!» exclamé abriendo la boca, de tal modo que si
hubiera estado presente el pseudo-señor, habriase creido que él
era Scylla y yo Carybdis.<noinclude></noinclude>
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Elultimolicantropo
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>de estas palabras, hubiera llamado à todos los Darwinistas, me
habría presentado con ellos, y les hubiese dicho: «por favor,
correligionarios científicos, hagan que esta señora repita sus
palabras,» y si fuera permitido desear la muerte oyendo una
voz dulce, mi último deseo habría sido que mi alma se alejara
confundida con las voces de aquella garganta.
-«Nuestra conversacion,» dijo la señora cuya voz oscurecia la sala,» versaba sobre una cuestion de ''toilette''.»
-«¿La pamela?» pregunté instintivamente.
-«Ha oido Vd. algo?» preguntó una jóven de ojos negros que, así como la incidencia de dos rayos luminosos en un punto, producen oscuridad, así aquellos ojos, combinandose con las tinieblas de la sala por efecto de las palabras de la señora de la voz oscura, iluminaban el recinto.
-«No he oido, señorita, pero he visto.»
-«Y que ha visto Vd.?» preguntó una dama que parecía identificada con su sillon.
-«He visto que las pamelas van arregladas de tres maneras
diferentes.»
En aquel momento una sirvienta trajo una bandeja con tazas de té.
Mi té estaba amargo.
-«En las actuales circunstancias,» dijo la de la voz dulce,―
lo suficiente para que mi té dejara de estar amargo-«se ha resuelto que todas las señoras y señoritas lleven el tocado segun el color científico á que pertenezcan: á la Rabian, á la Darwin y á la Grifritz. A la Rabian se la colocan sobre las cejas, de modo que la frente quede cubierta; á la Darwin es hácia atras é inclinada á la izquierda; y finalmente à la Grifritz, la gorra ó pamela va en el vértice de la cabeza.»
-«Aaaaah!» exclamé abriendo la boca, de tal modo que si
hubiera estado presente el pseudo-señor, habriase creido que él
era Scylla y yo Carybdis.
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/630
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Yhuliana QC
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Yhuliana QC" />{{crv|564|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>derecho a los compradores. Asimismo pregunto,
¿habiéndose transmitido á alguien por via de legado una parte de aquellos fundos propios, habrá
Ilevado consigo alguna parte de este derecho de
apacentar en común? Respondió, que pareciendo
que también este derecho era del fundo, que había
sido legado , ha de pasar igualmente al legatario.
<b>21. <span style="font-variant:small-caps;">Labeon</span>; ''Dichos recopilados por Paulo, libro I.''—</b> Si aun no está descubierta algun agua,
no puede constituirse la servidumbre de paso, ó
de conducción de la misma. Dice Paulo: pero yo
opino que esto es falso, porque puede concederse
que busques el agua, y que sea licito conducir la
alumbrada .
{{c|'''TITULO VI'''}}
<div style="text-align: center;">
{{sc| DE QUÉ MODO SE PIERDEN LAS SERVIDUMBRES .|negrita}}
</div>
<b>1. <span style="font-variant:small-caps;">Gayo</span>; ''Comentarios al Edicto provincial, libro VII.''—</b> Confundense las servidumbres de los predios, si uno mismo hubiere comenzado á ser
dueño de ambos predios .
<b>2. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XXI.''—</b>
Dicen Sabino, Cassio y Octaveno, que si el que
tiene las servidumbres de paso y de conducción,
tan sólo hubiere usado de la de paso por el tiempo establecido, no se extingue la de conducción,
sino que subsiste; porque también podia pasar
solo, el que tuviera la servidumbre de conducción.
<b>3. <span style="font-variant:small-caps;">Gayo</span>; ''Comentarios al Edicto provincial, libro VII.''—</b> Se ha dicho vulgarmente, que las servidumbres de los predios no perecen por la muerte,
ni por la disminución de cabeza.
<b>4. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro XXVII.''—</b>
Nunca se pierde por el no uso la servidumbre de
paso debido para un sepulcro.
<b>5. <span style="font-variant:small-caps;">El Mismo</span>; ''Comentarios al Edicto, libro LXVI.''—</b> Retiénese para nosotros una servidumbre,
asi por medio de un socio, como por el del usufructuario, y por el de un poseedor de buena fe;
<b>6. <span style="font-variant:small-caps;">Celso</span>; ''Digesto, libro V.''—</b> porque basta que
por razón del fundo se haya usado del paso.
{{sec}} 1.— un fundo del vecino se nos debia, pero tú hubie-
res dejado de usarlo por el tiempo establecido,
¿habrás perdido acaso tu derecho? Y por el contrario, si el vecino, à quien se debía camino por
nuestro fundo, hubiere pasado y conducido por
la parte mia, y no hubiere penetrado en la tuya,
¿liberará acaso tu parte? Celso respondió, que si
el fundo está dividido en porciones entre los socios, lo que respecta á la servidumbre, que se debia á aquel fundo, es lo mismo que si desde el principio se hubiera debido á dos fundos; y cada uno
de los dueños adquiere para si la servidumbre, y
la pierde para si por el no uso, y ya no son comu-
nes en este particular las condiciones de los fundos, y no se causa perjuicio alguno a aquel cuyo
fundo es sirviente, antes bien se le mejora en al-
go, porque usando uno de los dueños, esto le apro-
{{línea|3em|e=1em}}<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>llarás entre ellos diferencias, aunque todos sean semejantes; lo mismo observarás en las conchas que á algunos terrenos cubren, en las argentadas olas del Océano, en las arenas de la playa, y, por último, en todas las especies creadas, cuyos individuos no son completamente idénticos, porque ninguna mano los ha tallado con sujeción á un molde; la Naturaleza los hizo, y por el espacio vagan, con diversas formas.
{{Centrar|381. ''Perfacile est jam animi ratione exsolvere nobis...''}}
Así es fácil de explicar por qué es más intenso el fuego del rayo que el producido por nuestra industria ó por la combustión de hachas resinosas: quizá el celeste fuego del rayo conste de elementos más sutiles que otro cualquiera, y por este motivo puede penetrar en poros inaccesibles para llamas que tengan otro origen; la luz se comunica á través de córnea lámina, pero no así el agua; ¿por qué? Porque los cuerpos simples componentes de la luz son más sutiles que los asociados para formar el transparente líquido.
{{Centrar|391. ''Et quamvis subito per colum vina videmus...''}}
Vemos que el vino pasa rápidamente por el filtro, pero que el aceite penetra con mucha lentitud: se efectúa este fenómeno porque<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/90
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>los elementos del líquido oleoso componen moléculas más compactas que los del jugo de la vid, ó bien porque aquéllas se entrelazan y por su densidad ofrecen mayor resistencia á la división.
{{Centrar|398. ''Huc accedit, uti mellis lactisque liquores...''}}
Además, leche y miel afectan el órgano gustativo con grata sensación, mientras que amargo ajenjo y ruda centaura hieren el paladar con sabor repugnante: de este hecho y de otros parecidos puedes inducir que el gusto agradable se produce cuando moléculas esféricas y lisas pasan por las membranas sápidas; y que la impresión desagradable se origina por el rozamiento que en las fibras papilosas efectúan cuerpos ásperos enlazados con nexo indisoluble.
{{Centrar|408. ''Omnia postremõ bona sensibus, et mala tactu...''}}
Las diferentes sensaciones de dolor y de placer que experimentamos, se deben á las impresiones que en nuestros órganos terminales producen los cuerpos, según la forma y condición de sus moléculas componentes; y tú no supondrás que el chirrido estridente de áspera sierra se produce lo mismo que las dulces melodiosas notas halladas en las fecundas cuerdas de la lira por los dedos flexibles de músico hábil. Ni considerarás que<noinclude></noinclude>
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Artistosteles
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>iguales son las moléculas productoras de los miasmas fétidos procedentes de cadáver consumido por el fuego, que las emanaciones del azafrán mimoso de Cilicia<ref>Cilicia, provincia del Asia Menor.</ref>, ó los aromas de Pancaya<ref>Pancaya, región arenosa de la Arabia Feliz.</ref>, utilizados para perfumar los templos.
{{Centrar|418. ''Neve bonos rerum simili constare colores...''}}
Ni pensarás que los agradables colores que nuestra vista alegran tienen los mis mos principios materiales que aquellos que nos molestan y hasta provocan lágrimas ó que hacen retirar los ojos con horror; todo, pues, lo que agrado produce á los sentidos, consta de moléculas suaves; pero lo que ocasiona incomodidad ó disgusto, se compone de elementos ásperos y rudos. Pero tam bién hay primarios cuerpos, que ni son perfectamente lisos ni ásperos del todo, sino rodeados de ángulos salientes que producen algún escozor, pero que no dañan, los cuales se hallan en la fécula y en la ínula<ref>Ínula, planta sinantérea, pequeña y amarga.</ref>. El fuego ardiente y el granizo helado afectan nuestros órganos de un diferente modo por la especial estructura de sus elementos, de lo que nos da claro indicio el tacto.<noinclude></noinclude>
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Página:Cuerpo del derecho civil romano a doble texto (IA cuerpodelderechocivilromanoP1T1).pdf/631
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Yhuliana QC
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Yhuliana QC" />{{crv|565|Digesto.— Libro : Título}}
{{EncabezadoBilingüe|d}}</noinclude>vecha á él, no a todo el fundo. Pero si de esta manera ha sido dividido el fundo que fuere sirviente,
la cosa ofrece un poco más de duda; porque si es
cierto y determinado el lugar del camino, enton prácticas que si al principio de constituirse esta
servidumbre hubiese habido aqui igualmente dos
fundos ; pero si el fundo fué dividido a lo ancho
del camino, y no importa mucho si esto se hizo con
igualdad ó desigualmente, en este caso subsiste el
mismo derecho de servidumbre que habia tenido
el fundo no dividido; y no podrá ó retenerse por
el uso, ó perderse por el no uso, sino todo el camino; y si acaso aconteciere que usara de la senda que hubiere tan sólo por uno de los fundos, no
por esto quedará libre el otro fundo, porque el
derecho de camino es uno é indivisible de este
modo . Pero pueden dejar libre uno de los dos fundos, si es que especialmente se convino esto. A la
verdad, si aquel a quien se debía la servidumbre,
hubiere redimido uno de los fundos procedentes
de esta división, desto no obstante, permanecerá
acaso la servidumbre del otro fundo? Y no veo á
qué absurdo se llegaria con esta opinión de que
permanezca siendo sirviente el otro fundo, si ya
también desde el principio pudo constituirse un
camino más angosto, que el determinado por la
ley, y queda aún en este fundo, al que no se le
remitió la servidumbre, el lugar que sea suficiente para el camino. Pero si queda menos espacio
del que baste para el camino, quedarán libres ambos fundos, el uno por la redención, el otro porque en aquel lugar que queda no puede estable-
cerse el camino. Mas si de tal modo se constituyó
la servidumbre de camino, que sea licito pasar y
conducir por cualquier parte del fundo, y nada
prohibe que esto cambie en cualquier tiempo; y
si el fundo se dividió de suerte, que por cualquier
parte del mismo se pueda igualmente pasar y conducir , entonces observaremos lo mismo que si
desde el principio se hubiesen impuesto dos ser-
vidumbres à dos fundos, de modo que pueda retenerse la una, y perderse la otra por el no uso.
Y no se me oculta, que por hecho ajeno sufrirá
alteración el derecho de otro, porque antes habia
bastado pasar y conducir por una parte, para que
á él se le conservase el mismo derecho en la otra
parte. Por el contrario, que a aquel a quien se
debia la servidumbre de camino se le agregó esta
ventaja, la de que pudiera pasar y conducir al
mismo tiempo por dos vias, y de dos veces ocho
pies en lo recto, y diez y seis en las vueltas .
<b>7. <span style="font-variant:small-caps;">Paulo</span>; ''Comentarios á Plaucio, libro XIII.''—</b> Si la servidumbre de agua se hubiera constituido
de suerte que únicamente se conduzca ó en el es-
tio, ó en un solo mes, pregúntase, de qué modo
se perderá por el no uso, porque no es continuo
el tiempo en que, no pudiendo usarla, no se usó
de ella. Y asi, también si tuviera uno la servi-
dumbre de agua para años ó meses alternos, se
pierde por duplicado tiempo del establecido ; lo
mismo se observa también respecto á la de paso;
pero si para dias alternos , ya por dias enteros, ya
tan sólo por la noche, se pierde por el tiempo es-
tablecido en las leyes, porque es una sola servi-
dumbre. Porque también si tuviera la servidumbre para horas alternas, ó para una hora cada
dia, escribe Servio, que pierde aquél la servidumbre por el no uso, como quiera que sea cuotidiano
el derecho que tiene .<noinclude>{{PieBilingüe|d}}</noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/92
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/* No corregido */ Página creada con «{{Centrar|444. ''Tactus enim, Tactus, pro Divum lumina sancla...''}} El tacto, pues, el tacto ¡oh, espléndido tesoro de númenes! es el sentido universal del cuerpo, ya cuando se excita por causa exterior, ya cuando se estimula por impulso interno, bien si motiva gozosas efusiones de amor, bien si por violencia sufrida engendra en nuestro ser incomodidad ó pena; hecho este último que puedes comprobar por ti mismo al sentir el contacto de un objeto sobre cu…
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|444. ''Tactus enim, Tactus, pro Divum lumina sancla...''}}
El tacto, pues, el tacto ¡oh, espléndido tesoro de númenes! es el sentido universal del cuerpo, ya cuando se excita por causa exterior, ya cuando se estimula por impulso interno, bien si motiva gozosas efusiones de amor, bien si por violencia sufrida engendra en nuestro ser incomodidad ó pena; hecho este último que puedes comprobar por ti mismo al sentir el contacto de un objeto sobre cualquiera parte de tu cuerpo. Según mi entender, las diferentes sensaciones que experimentamos, sólo se explican por la variedad de los principios materiales que las provocan.
{{Centrar|454. ''Denique quæ nobis durata ac spissa videntur...''}}
Los cuerpos duros y compactos deberán estar compuestos de partículas ganchudas, muy unidas y entrelazadas, como si formasen ramas. En este género figura, en primer lugar, el diamante, superior en dureza á todos los cuerpos; después, la fuerte piedra, el inflexible hierro y el bronce, de que se forman los goznes que al abrir de las puertasgimen.
{{Centrar|461. ''Illa autem debent ex lævibus atque rotundis...''}}
Los líquidos, masas fluidas, deben estar<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|444. ''Tactus enim, Tactus, pro Divum lumina sancla...''}}
El tacto, pues, el tacto ¡oh, espléndido tesoro de númenes! es el sentido universal del cuerpo, ya cuando se excita por causa exterior, ya cuando se estimula por impulso interno, bien si motiva gozosas efusiones de amor, bien si por violencia sufrida engendra en nuestro ser incomodidad ó pena; hecho este último que puedes comprobar por ti mismo al sentir el contacto de un objeto sobre cualquiera parte de tu cuerpo. Según mi entender, las diferentes sensaciones que experimentamos, sólo se explican por la variedad de los principios materiales que las provocan.
{{Centrar|454. ''Denique quæ nobis durata ac spissa videntur...''}}
Los cuerpos duros y compactos deberán estar compuestos de partículas ganchudas, muy unidas y entrelazadas, como si formasen ramas. En este género figura, en primer lugar, el diamante, superior en dureza á todos los cuerpos; después, la fuerte piedra, el inflexible hierro y el bronce, de que se forman los goznes que al abrir de las puertasgimen.
{{Centrar|461. ''Illa autem debent ex lævibus atque rotundis...''}}
Los líquidos, masas fluidas, deben estar<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/93
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>compuestos de partículas esféricas y pulimentadas, que no se entrelazan, y en superficies inclinadas con rapidez ruedan.
465. Omnia postremo quœ puncto tempore cernis...
Los fluidos que fácilmente se disipan, como el humo, las nubes y las llamas, han de estar formados de partes exactamente redondas y pulidas, y poco encorvadas para que puedan agujerear y penetrar las piedras; esas partículas no tienen entre sí completo enlace, según nos demuestran los sentidos, y, como puedes fácilmente conocer, las moléculas de esos cuerpos, si bien agudas, no pueden tener forma de gancho.
{{Centrar|473. ''Sed quod amara vides eadem quœ fluvida constant...''}}
No te extrañe el ver cuerpos líquidos que son igualmente amargos, tales como las aguas del Océano: sus elementos componentes de la parte fluida, serán lisos, redondeados, pero unidos á otros que por sus cualidades producen dolor, aunque no tengan la trabazón de ganchos. Así, cuando fácilmente ruedan y causan desagradable impresión en nuestros órganos, los elementos de estos cuerpos han de ser redondos y ásperos.
{{Centrar|480. ''Et quo mista putes magis aspera lœ vibus esse...''}}
Para que puedas fácilmente persuadirte de<noinclude></noinclude>
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Artistosteles
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>compuestos de partículas esféricas y pulimentadas, que no se entrelazan, y en superficies inclinadas con rapidez ruedan.
{{Centrar|465. ''Omnia postremo quœ puncto tempore cernis...''}}
Los fluidos que fácilmente se disipan, como el humo, las nubes y las llamas, han de estar formados de partes exactamente redondas y pulidas, y poco encorvadas para que puedan agujerear y penetrar las piedras; esas partículas no tienen entre sí completo enlace, según nos demuestran los sentidos, y, como puedes fácilmente conocer, las moléculas de esos cuerpos, si bien agudas, no pueden tener forma de gancho.
{{Centrar|473. ''Sed quod amara vides eadem quœ fluvida constant...''}}
No te extrañe el ver cuerpos líquidos que son igualmente amargos, tales como las aguas del Océano: sus elementos componentes de la parte fluida, serán lisos, redondeados, pero unidos á otros que por sus cualidades producen dolor, aunque no tengan la trabazón de ganchos. Así, cuando fácilmente ruedan y causan desagradable impresión en nuestros órganos, los elementos de estos cuerpos han de ser redondos y ásperos.
{{Centrar|480. ''Et quo mista putes magis aspera lœ vibus esse...''}}
Para que puedas fácilmente persuadirte de<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/87
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>Devolví á la sirvienta mi taza de té, porque estaba como almibar.
Lo que prueba que hasta lo bueno empalaga.
-«Si, amigo Kaillitz dijo el matrimonio que se inclinaba á las opiniones de Griffritz, y digo que fué el matrimonio porque,
marido y mujer confundiendo en una sola voz sus voces propias, no dejaban oir una voz y un eco, como sucede por lo regular-sí, amigo Kaillitz, desde que las mujeres se han metido en estas cosas, todo vá mal. Se discute, se grita, se alborota, se excitan los ánimos, y el resultado que esto vá á tener es
tan malo, que no me atrevo á predecirlo. Vamos, vamos!
cuando uno menos piensa, sáz!»
-«Déle duro nomás, je, je, je,» dijo el pseudo-señor que entraba en aquel momento trayendo dos caireles para reponer los que había roto, y creyendo que aquel sáz! respondia á un movimiento agresivo.
Quise retirarme, pero....no me retiré; porque ni era Ulises, ni tenía cera para hacer que mi oido fuera inaccesible á la voz de aquella sirena que almibaró mi fé.
-«¿Qué dicen por el centro?» preguntó la señora que parecía
identificada con su sillon.
-«Que hemos triunfado, como triunfaremos siempre,» dijo el pseudo-señor, aplicando una trompada en la mesa y dando en tierra con la bandeja, las tazas y los caireles que había
traido, con lo que hizo una multitud de fragmentos.
-«Me permitirá vd. observarle que no solo he oido y leido lo contrario, sino que, habiendo asistido á la sesion, puedo
confirmar el triunfo de los anti-Rabianistas.»
-«No es cierto, la chusma no puede vencer.»
-«No puede vencer,» repitieron en coro las damas circunstantes.<noinclude></noinclude>
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Elultimolicantropo
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>Devolví á la sirvienta mi taza de té, porque estaba como almibar.
Lo que prueba que hasta lo bueno empalaga.
-«Si, amigo Kaillitz» dijo el matrimonio que se inclinaba á las opiniones de Griffritz, y digo que fué el matrimonio porque,
marido y mujer confundiendo en una sola voz sus voces propias, no dejaban oir una voz y un eco, como sucede por lo regular-«sí, amigo Kaillitz, desde que las mujeres se han metido en estas cosas, todo vá mal. Se discute, se grita, se alborota, se excitan los ánimos, y el resultado que esto vá á tener es
tan malo, que no me atrevo á predecirlo. Vamos, vamos!
cuando uno menos piensa, sáz!»
-«Déle duro nomás, je, je, je,» dijo el pseudo-señor que entraba en aquel momento trayendo dos caireles para reponer los que había roto, y creyendo que aquel sáz! respondia á un movimiento agresivo.
Quise retirarme, pero....no me retiré; porque ni era Ulises, ni tenía cera para hacer que mi oido fuera inaccesible á la voz de aquella sirena que almibaró mi fé.
-«¿Qué dicen por el centro?» preguntó la señora que parecía
identificada con su sillon.
-«Que hemos triunfado, como triunfaremos siempre,» dijo el pseudo-señor, aplicando una trompada en la mesa y dando en tierra con la bandeja, las tazas y los caireles que había
traido, con lo que hizo una multitud de fragmentos.
-«Me permitirá vd. observarle que no solo he oido y leido lo contrario, sino que, habiendo asistido á la sesion, puedo
confirmar el triunfo de los anti-Rabianistas.»
-«No es cierto, la chusma no puede vencer.»
-«No puede vencer,» repitieron en coro las damas circunstantes.<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>Devolví á la sirvienta mi taza de té, porque estaba como almibar.
Lo que prueba que hasta lo bueno empalaga.
-«Si, amigo Kaillitz» dijo el matrimonio que se inclinaba á las opiniones de Griffritz, y digo que fué el matrimonio porque,
marido y mujer confundiendo en una sola voz sus voces propias, no dejaban oir una voz y un eco, como sucede por lo regular-«sí, amigo Kaillitz, desde que las mujeres se han metido en estas cosas, todo vá mal. Se discute, se grita, se alborota, se excitan los ánimos, y el resultado que esto vá á tener es
tan malo, que no me atrevo á predecirlo. Vamos, vamos!
cuando uno menos piensa, sáz!»
-«Déle duro nomás, je, je, je,» dijo el pseudo-señor que entraba en aquel momento trayendo dos caireles para reponer los que había roto, y creyendo que aquel sáz! respondia á un movimiento agresivo.
Quise retirarme, pero....no me retiré; porque ni era Ulises, ni tenía cera para hacer que mi oido fuera inaccesible á la voz de aquella sirena que almibaró mi fé.
-«¿Qué dicen por el centro?» preguntó la señora que parecía
identificada con su sillon.
-«Que hemos triunfado, como triunfaremos siempre,» dijo el pseudo-señor, aplicando una trompada en la mesa y dando en tierra con la bandeja, las tazas y los caireles que había
traido, con lo que hizo una multitud de fragmentos.
-«Me permitirá vd. observarle que no solo he oido y leido lo contrario, sino que, habiendo asistido á la sesion, puedo
confirmar el triunfo de los anti-Rabianistas.»
-«No es cierto, la chusma no puede vencer.»
-«No puede vencer,» repitieron en coro las damas circunstantes.
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/* No corregido */ Página creada con «-«Y además, nuestro partido cuenta con poderosos elementos cientificos para no perder jamás en una lucha.» -«Sobretodo, si consideramos à Estaca como uno de los principales, ¿no es cierto?» dije acentuando mis palabras. -«Si, precisamente, porque aunque en esta primera sesion Estaca se ha turbado, ya verán en la otra.» -«Mi amigo Paleolitez, sorreligionario de VV., me ha di- cho que se había perturbado.» -«Tanto dá,» dijo el pseudo-señor. «Paleo…»
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Y además, nuestro partido cuenta con poderosos elementos cientificos para no perder jamás en una lucha.»
-«Sobretodo, si consideramos à Estaca como uno de los principales, ¿no es cierto?» dije acentuando mis palabras.
-«Si, precisamente, porque aunque en esta primera sesion Estaca se ha turbado, ya verán en la otra.»
-«Mi amigo Paleolitez, sorreligionario de VV., me ha di-
cho que se había perturbado.»
-«Tanto dá,» dijo el pseudo-señor. «Paleolitez me ha dicho
que Estaca es muy sábio y muy inteligente.»
-«Lo que no impide que yo le haya oido en confianza que
Estaca, con el permiso de VV., parece haber venido de Arcadia.»
-«Pero hombre! si á todo el mundo consta que es Argentino.»
La señora de la voz dulce sonrió en la oscuridad, y dijo al
pseudo-señor en el oido:
-«La Arcadia es el país de los burros.»
-«¿Quién ha dicho que Estaca es burro?»
-«Paleolitez solo ha dicho que parece haber venido de Arcadia, lo que no impide que durante el viaje....»
-«Haya estudiado eso,» dijo la señora de la identificacion.
-«Pero no,» dijo la niña de los ojos negros, «Estaca es un mozo ''tan bien'', tan interesante y tan amable...»
-«Virtudes todas que de nada sirven para facilitar el triunfo de su partido.»
-«Se engaña vd. porque mas de una vez se ha visto que la amabilidad triunfe del poder...»
-«Mas no de la ciencia. La ciencia, señoras mias, no acepta almibares en sus altares. Austera y misteriosa, quiere misterio y austeridad;-poco importa que quien la llame lleve el entrecejo airado básta solo á sus exijencias el vehemente
deseo de investigarla.»
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/89
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/* No corregido */ Página creada con «-«Paparruchas, paparruchas,» exclamó en tono irritado el pseudo-señor, como si tratara de adorar la ciencia. -«Y entonces la ciencia, cuando vé que del fondo del alma parte el rayo del anhelo, derrama mieles aún en los lábios de las hienas científicas.» El pseudo-señor me preguntó si aludía á él; y como yo no le contesté, se retiró. Aquí fué Troya. Todas aquellas partidarias de Rabian, todas aquellas damas que con sus ojos, con su voz, con sus a…»
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Paparruchas, paparruchas,» exclamó en tono irritado el pseudo-señor, como si tratara de adorar la ciencia.
-«Y entonces la ciencia, cuando vé que del fondo del alma parte el rayo del anhelo, derrama mieles aún en los lábios de las hienas científicas.»
El pseudo-señor me preguntó si aludía á él; y como yo no le contesté, se retiró.
Aquí fué Troya.
Todas aquellas partidarias de Rabian, todas aquellas damas que con sus ojos, con su voz, con sus ademanes, con sus afinidades, me habian encantado un momento antes, estallaron en coro; pero ¡qué coro, Kosmos eterno!
Cuando las ranas levantaron el grito á los cielos pidiendo á Júpiter no permitiera al Sol tomar esposa, no alborotaron mas, seguramente, un espacio determinado.
La señorita de los ojos negros interpeló á Santa Tecla, la
señora de la voz dulce hizo alusiones personales á los antecedentes de familia de varios Darwinistas, la que parecía identificada con su sillon evocó nombres que hubieran despertado la codicia de Milton, si viviera, para agregarlos á la lista de los que figuraban en aquel célebre palacio de oro y plata que surjió del abismo; el matrimonio deseó vehementemente que estuviera allí el pseudo-señor y la señora que oscurecia el salon con su voz de calofrios manitestó que la desarmonía no habia llegado aún al colmo é invitó á las señoras y señoritas qué hasta entonces no habian tomado parte en el concierto, á mezclar sus voces, llenando de este modo los intérvalos de silencio relativo.
A semejanza de relámpagos producidos á largos espacios de tiempo oía una que otra alusion entusiasta á favor de Rabian. «Ninguno como él para manejar...» (no sé qué,-probablemente la lira) «nadie como Rabian para...» (tampoco lo<noinclude></noinclude>
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Elultimolicantropo
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Paparruchas, paparruchas,» exclamó en tono irritado el pseudo-señor, como si tratara de adorar la ciencia.
-«Y entonces la ciencia, cuando vé que del fondo del alma parte el rayo del anhelo, derrama mieles aún en los lábios de las hienas científicas.»
El pseudo-señor me preguntó si aludía á él; y como yo no le contesté, se retiró.
Aquí fué Troya.
Todas aquellas partidarias de Rabian, todas aquellas damas que con sus ojos, con su voz, con sus ademanes, con sus afinidades, me habian encantado un momento antes, estallaron en coro; pero ¡qué coro, Kosmos eterno!
Cuando las ranas levantaron el grito á los cielos pidiendo á Júpiter no permitiera al Sol tomar esposa, no alborotaron mas, seguramente, un espacio determinado.
La señorita de los ojos negros interpeló á Santa Tecla, la
señora de la voz dulce hizo alusiones personales á los antecedentes de familia de varios Darwinistas, la que parecía identificada con su sillon evocó nombres que hubieran despertado la codicia de Milton, si viviera, para agregarlos á la lista de los que figuraban en aquel célebre palacio de oro y plata que surjió del abismo; el matrimonio deseó vehementemente que estuviera allí el pseudo-señor y la señora que oscurecia el salon con su voz de calofrios manitestó que la desarmonía no habia llegado aún al colmo é invitó á las señoras y señoritas qué hasta entonces no habian tomado parte en el concierto, á mezclar sus voces, llenando de este modo los intérvalos de silencio relativo.
A semejanza de relámpagos producidos á largos espacios de tiempo oía una que otra alusion entusiasta á favor de Rabian. «Ninguno como él para manejar...» (no sé qué,-probablemente la lira) «nadie como Rabian para... (tampoco lo<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/90
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/* No corregido */ Página creada con «oi)» quien en el mundo podría compararse á Rabian cuando se trataba de..» (idem) y algunas otras expresiones cuya parte final no pude oir, tal era la algarabía que produjo aquel ''catorceto.'' De donde deduje que: Ninguno como él para manejar: asuntos que dieran resultado negativo. Nadie como Rabian para: no hacer nada digno de aplauso. ¿Quién en el mundo podría compararse á Rabian cuando se trataba de: hacer todo aquello que pudiera producir algun perj…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>oi)» quien en el mundo podría compararse á Rabian cuando se trataba de..» (idem) y algunas otras expresiones cuya parte final no pude oir, tal era la algarabía que produjo aquel ''catorceto.''
De donde deduje que:
Ninguno como él para manejar: asuntos que dieran resultado negativo.
Nadie como Rabian para: no hacer nada digno de aplauso.
¿Quién en el mundo podría compararse á Rabian cuando se trataba de: hacer todo aquello que pudiera producir algun perjuicio general? ó sea una nulidad personal.
Calmó la tormenta, como calman todas las manifestaciones
exhaltadas de una pasion que no obedece á principios razonables y las señoras y señoritas guardaron silencio.
-«Pero hombre,» exclamó el matrimonio, «¡qué coincidencia!»
-«¿Cuál?»
-«La de que aquí somos catorce contra uno, porque el señor Kaillitz es Darwinista y nosotros....»
-«Luego estamos en mayoría,» dijo la señora de la voz dulce.»
-«Eso mismo dicen los Darwinistas cuando algun Rabianista vá á visitarlos,» les dije.
-«¿Que lástima que vd. sea Darwinista,» me repitió la señora de la voz dulce.»
-«¿Porqué, señorita?»
-«Porque toda la gente decente está en el partido con-
trario.»
-«¿Por eso es vd. Rabianista?»
-«Si,» me contestó involuntariamente y sin darse cuenta
de la indiferencia aparente con que se lo preguntaba.
-«De manera que para ser decente necesita vd. ser Rabianista?»<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/91
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «-«Qué modo tan estrafalario tiene vd. de hacer preguntas!» me dijo con el tono mas dulce de su voz, lo que me hizo disculparle tan disonante palabra. -«Señora, acabemos de una vez. ¿Qué entiende vd.. por decente? para de este modo poder definir lo que VV. entienden por chusma.» -«''La gente que tiene modales finos, que viste bien, que tiene coche, palco, blondas, joyas, dinero, y cuyos padres han gozado de iguales ventajas.»'' -«Bendito seas, Jesu-Crist…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>-«Qué modo tan estrafalario tiene vd. de hacer preguntas!»
me dijo con el tono mas dulce de su voz, lo que me hizo disculparle tan disonante palabra.
-«Señora, acabemos de una vez. ¿Qué entiende vd.. por
decente? para de este modo poder definir lo que VV. entienden
por chusma.»
-«''La gente que tiene modales finos, que viste bien, que
tiene coche, palco, blondas, joyas, dinero, y cuyos padres
han gozado de iguales ventajas.»''
-«Bendito seas, Jesu-Cristo, hijo de la pobreza, y mecido
en el pesebre de Beethlem! bendito seas, salvador de la humanidad, hijo del hombre! bendito seas, vápulo de los que comerciaban en el templo de la Divinidad! bendito seas, génio
divino por tu amor al óbolo de la viuda!» Tales fueron las ideas que brotaron de lo mas intimo de mi alma, y que no se tradujeron en pensamientos verbales, cuando aquella señora hubo
acabado de hablar.
-«Señora!» la dije por fin.
-«Nó, ya sé lo que vá vd. á decir,» interrumpió la del sillon.
-«No comprendo.»
-«Si, -es que como VV. no tienen nada, pretenden usurparnos nuestros bienes.»
-«De manera que hasta de ladrones nos trata vd?»
-«Al paso que van.»
-«Pero, señora, aunque esto se aplica mejor á VV., nada tiene que ver con la cuestión de si descendemos ó no de monos. ¡Crée vd. que la decencia radica en el traje y en toda esa ostentacion? porque de la fortuna nada digo--sabido es que el oro del rico se guarda entre el sudor y las lágrimas del pobre. ¿Crée vd., repito que todo eso constituye la decencia?»
-¿Y qué quiere vd. que la constituya?»
Tanta imbecilidad me hizo olvidar los respetos que debía<noinclude></noinclude>
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/* No corregido */ Página creada con «á tan respetable corporacion y me decidí, y me enojé, y tosi y hablé mas o menos de este modo: -«La decencia radica para mi en el cumplimiento espontáneo del deber moral general. «Cumplir con el deber porque es deber, en el sentido de obligacion irremediable, es llenar simplemente una fórmula social que la virtud rechaza. «Cumplir con el deber por virtud, es para mi la satisfaccion de la idea de Cristo. Ser decente es ser cristiano. «Ser cristiano es s…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>á tan respetable corporacion y me decidí, y me enojé, y tosi y
hablé mas o menos de este modo:
-«La decencia radica para mi en el cumplimiento espontáneo del deber moral general.
«Cumplir con el deber porque es deber, en el sentido de obligacion irremediable, es llenar simplemente una fórmula social que la virtud rechaza.
«Cumplir con el deber por virtud, es para mi la satisfaccion
de la idea de Cristo.
Ser decente es ser cristiano.
«Ser cristiano es ser religioso.
«Ser religioso es cumplir con el deber por virtud.
«Ahí tienen VV. como defino la decencia.
«Si entre VV. Rabianistas furiosos hay personas que sean
decentes de este modo, reniego de mis creencias científicas, ya
no quiero ser Darwinista, ya no quiero descender de monos; y
al abjurar de mi error diré que el partido contrario es verdaderamente el único partido aceptable;-pero nó!-no lo haré,
porque la virtud de VV. es una virtud falsa;-no es esa virtud
que remedia al desvalido porque así lo manda la religion de
Cristo, para que se obedezca espontáneamente.
«La virtud de VV. es una virtud falsa que se anuncia con diez días de anticipacion para dar un peso á un miserable mendigo que se muere de hambre,-y todos los demas dicen: 'qué virtuoso es fulano:' '¡qué noble corazon tiene mengana! ¡al fin Rabianista!' y se quedan tan satisfechos por su piedad,
que la sonrisa de conmiseracion asoma á sus labios como el
rayo de sol en el borde de la nube parda. Sonrisa que la Providencia abomina, y que es la tiniebla que oculta la sonrisa de la verdadera virtud, que se asemeja á la de un querubin que
despierta en un lecho de azucenas.
«Esa virtud que se acerca al des valido y le dice 'toma el pan<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>á tan respetable corporacion y me decidí, y me enojé, y tosi y
hablé mas o menos de este modo:
-«La decencia radica para mi en el cumplimiento espontáneo del deber moral general.
«Cumplir con el deber porque es deber, en el sentido de obligacion irremediable, es llenar simplemente una fórmula social que la virtud rechaza.
«Cumplir con el deber por virtud, es para mi la satisfaccion
de la idea de Cristo.
«Ser decente es ser cristiano.
«Ser cristiano es ser religioso.
«Ser religioso es cumplir con el deber por virtud.
«Ahí tienen VV. como defino la decencia.
«Si entre VV. Rabianistas furiosos hay personas que sean
decentes de este modo, reniego de mis creencias científicas, ya
no quiero ser Darwinista, ya no quiero descender de monos; y
al abjurar de mi error diré que el partido contrario es verdaderamente el único partido aceptable;-pero nó!-no lo haré,
porque la virtud de VV. es una virtud falsa;-no es esa virtud
que remedia al desvalido porque así lo manda la religion de
Cristo, para que se obedezca espontáneamente.
«La virtud de VV. es una virtud falsa que se anuncia con diez días de anticipacion para dar un peso á un miserable mendigo que se muere de hambre,-y todos los demas dicen: 'qué virtuoso es fulano:' '¡qué noble corazon tiene mengana! ¡al fin Rabianista!' y se quedan tan satisfechos por su piedad,
que la sonrisa de conmiseracion asoma á sus labios como el
rayo de sol en el borde de la nube parda. Sonrisa que la Providencia abomina, y que es la tiniebla que oculta la sonrisa de la verdadera virtud, que se asemeja á la de un querubin que
despierta en un lecho de azucenas.
«Esa virtud que se acerca al des valido y le dice 'toma el pan<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/93
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con «que Dios te envia,' y no: 'ven á mi casa, me llamo fulano ó zutana, ven y te daré pan, porque ''me contraria'' verte morir de hambre'. «En la balanza divina hay dos platillos: uno de ellos se inclina hacia el suelo que pisamos, el otro hacia el cielo que anhelamos. «Cuando VV. hacen limosna, su óbolo no cae en el platillo del cielo; aumenta sí el peso del terrenal. «¿Gozan acaso de esa satisfaccion del que practica el bien porque es el bien? «¿Creen que…
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>que Dios te envia,' y no: 'ven á mi casa, me llamo fulano ó zutana, ven y te daré pan, porque ''me contraria'' verte morir de hambre'.
«En la balanza divina hay dos platillos: uno de ellos se inclina hacia el suelo que pisamos, el otro hacia el cielo que
anhelamos.
«Cuando VV. hacen limosna, su óbolo no cae en el platillo del cielo; aumenta sí el peso del terrenal.
«¿Gozan acaso de esa satisfaccion del que practica el bien porque es el bien?
«¿Creen que apagan la sed, ó amortiguan el hambre del desvalido cuando le alcanzan la copa con una mano cubierta de un guante blanco, ó un pedazo de pan cuando las envuelve una nube de encajes?
«Nó! ese pan es acibarado, esa agua tiene veneno:-aquel es indijesto, esta es amarga.
«Y el mendigo reniega de la Providencia que repartió tan
desigualmente los bienes sobre la tierra;-y en cada malla de sus encajes,en cada nudo de sus blondas, enreda una maldicion como una araña al insecto desprevenido que cayera en su tela.
«Nuthea olvido la expresion de Virginia cuando decia á Pablo:''<nowiki>'</nowiki>el pan del malo llena la boca de arena<nowiki>'</nowiki>.''
«¿Ven VV. esa joven que cruza casualmente de una vereda á otra.
«Vá á hacer una limosna-teme que la vean-su andar es inquieto.
«'Consuélate,' dice al que gime en la indigencia, 'Dios es bueno, Dios es justo y velará por ti. El angel de la guarda reclinará su frente celestial en tu almohada, y apagará tu sed.' Y al dia siguiente cuando el desvalido despierta....el angel de la guarda al reclinar la frente en su almohada, ha depositado un óbolo que el infeliz encuentra debajo de ella.<noinclude></noinclude>
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Elultimolicantropo
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>que Dios te envia,' y no: 'ven á mi casa, me llamo fulano ó zutana, ven y te daré pan, porque ''me contraria'' verte morir de hambre'.
«En la balanza divina hay dos platillos: uno de ellos se inclina hacia el suelo que pisamos, el otro hacia el cielo que
anhelamos.
«Cuando VV. hacen limosna, su óbolo no cae en el platillo del cielo; aumenta sí el peso del terrenal.
«¿Gozan acaso de esa satisfaccion del que practica el bien porque es el bien?
«¿Creen que apagan la sed, ó amortiguan el hambre del desvalido cuando le alcanzan la copa con una mano cubierta de un guante blanco, ó un pedazo de pan cuando las envuelve una nube de encajes?
«Nó! ese pan es acibarado, esa agua tiene veneno:-aquel es indijesto, esta es amarga.
«Y el mendigo reniega de la Providencia que repartió tan
desigualmente los bienes sobre la tierra;-y en cada malla de sus encajes,en cada nudo de sus blondas, enreda una maldicion como una araña al insecto desprevenido que cayera en su tela.
«Nuthea olvido la expresion de Virginia cuando decia á Pablo:''<nowiki>'</nowiki>el pan del malo llena la boca de arena<nowiki>'</nowiki>.''
«¿Ven VV. esa joven que cruza casualmente de una vereda á otra.
«Vá á hacer una limosna-teme que la vean-su andar es inquieto.
«'Consuélate,' dice al que gime en la indigencia, 'Dios es bueno, Dios es justo y velará por ti. El angel de la guarda reclinará su frente celestial en tu almohada, y apagará tu sed.' Y al dia siguiente cuando el desvalido despierta....el angel de la guarda al reclinar la frente en su almohada, ha depositado un óbolo que el infeliz encuentra debajo de ella.
{{np}}<noinclude></noinclude>
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Página:Dos partidos en lucha - Eduardo L Holmberg.pdf/94
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Elultimolicantropo
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/* No corregido */ Página creada con ««Si entre VV. hay gente asi, reniego de mis opiniones cientificas; pero por otra parte, puedo asegurarles que entre esa ''chusma'' Darwinista, como VV. nos llaman, he hallado mas de un angel de esta clase.» En aquel momento entró el pseudo-señor trayendo á otro señor del brazo. Este último saludó, se acercó á mi, y llevando su mano á mi muñeca me tomó el pulso. -«Cerca de Barracas,» me dijo, dirijo un establecimiento que tiene puertas pintadas de ocr…»
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<noinclude><pagequality level="1" user="Elultimolicantropo" /></noinclude>«Si entre VV. hay gente asi, reniego de mis opiniones cientificas; pero por otra parte, puedo asegurarles que entre esa ''chusma'' Darwinista, como VV. nos llaman, he hallado mas de un angel de esta clase.»
En aquel momento entró el pseudo-señor trayendo á otro señor del brazo.
Este último saludó, se acercó á mi, y llevando su mano á mi
muñeca me tomó el pulso.
-«Cerca de Barracas,» me dijo, dirijo un establecimiento que tiene puertas pintadas de ocre con barras negras. Como yo tambien soy Darwinista, desearía mucho poder ofrecerle uno de los aposentos.
-«Mil gracias, señor,» le contesté un tanto perplejo; porque
¿qué quería decir con eso el señor que me tomó el pulso?
Las señoras ocultaron su risa sarcástica, y yo mi risa sardónica; pero, tranquilizándome luego al reconocer en él á la
persona que apareció al terminar la primera sesion del Congreso Científico, le dije:
-«Señor, estas damas tienen tanto entusiasmo personal con el señor Rabian, que si mañana se gritara por las calles ¡Viva el Emperador D. Timoteo Rabian Primero! por ser mas decentes gritarian ¡Vivaaa! y veriamos figurar en muestra Corte á la Condesa de Dulcevoz, á la Duquesa de Vozoscura, á la Marquesa de Azabache, á la Vizcondesa de la Identificacion etc. etc., y los maridos, pisoteando nuestros gloriosos antecedentes republicanos olvidarian que se trata de una lucha científica y gritarian tambien ¡Viva el Emperador Don Timoteo!»
Me retiré sin saludar y con dolor de cabeza, pero no con
tanto como para verme impedido de decir al oido al pseudo-señor que pronto tendría el gusto de verle en alguna parte en que pudiera estar menos á su gusto, y donde á la vez podría
manifestar mejor sus sentimientos ''caracteristicos''.<noinclude></noinclude>
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Página:Naturaleza de las cosas - Tito Lucrecio Caro. Versión en prosa del poema "De rerum natura" por el Doctor Manuel Rodríguez Navas.pdf/94
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>que en la salada ninfa de Neptuno se mezclan substancias ásperas y suaves, observa el resultado que ofrece la separación de sus moléculas; el agua del mar recalada en la tierra se hace dulce porque sus partículas amargosas más densas y menos redondeadas que las otras quedan suspendidas en los sitios por donde el agua penetra y se filtra.
{{Centrar|487. ''Quod quoniam docui, pergam conectere rem, quœ...''}}
A las razones que te he expuesto debo añadir otra, ligada á las anteriores y que en sí misma contiene su prueba; las formas de las moléculas no pueden ser variables en número indefinido, porque si lo fueran habrían ya conseguido un incremento ilimitado; y en verdad, cuerpos de tan mínimo tamaño no pueden ser susceptibles de muchas formas: figúrate los cuerpos divididos en tres ó más partes, y combina éstas de todos los modos que te sean posibles; varíalas de abajo á arriba, de derecha á izquierda, y pronto habrás terminado tu empeño; si quieres darles nuevas formas tienes que fraccionarlas más. No es posible, por tanto, ampliar el número de las combinaciones sin que aumente el volumen de los cuerpos; y así nada hay que permita creer en la infinidad de formas de las moléculas, sino mediante la suposición de que estas últimas<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>fueran de tamaño considerable, y ya he procurado probarte que esto es imposible.
{{Centrar|509. ''Jam tibi barbaricæ vestes, Meliboeaque fulgens...''}}
Si no fuera así, los ricos trajes del Oriente, la hermosa púrpura de Melibea, teñida con las conchas de Tesalia y la dorada belleza del pavo real quedarían olvidados fácilmente por otros colores más brillantes; el sabor de la miel, el grato aroma de la mirra, el canto del cisne, y la cítara de Febo con sus melodiosos aspergios, quedarían olvidados por otros mejores, pues nuevas series de sensaciones más agradables las unas que las otras habrían de sucederse. Un semejante progreso indefinido se daría en todas las cosas, y los ojos, los oídos, el olfato, nunca se acomodarían á un orden de impresiones. Pero como nada sucede parecido á esto que acabo de indicar, y las cualidades de los cuerpos tienen límites invariables, es necesario confesar que las moléculas no pueden adoptar formas infinitas.
{{Centrar|522. ''Benique ab ignibus ad gelidas, hiemisque pruinas...''}}
Finalmente, del fuego á la nieve, y de ésta á aquél existe un espacio limitado; el frío y el calor están en los extremos de esta clase de sensaciones, y entre ellos ocupa el medio la temperatura templada en distintos<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>grados. Luego debemos de convenir en que esas cualidades tienen límites invariables, cuyas fronteras son la llama y el hielo.
{{Centrar|529. ''Quod quoniam docui, pergam connectere rem quæ...''}}
Y todavía he de añadir alguna reflexión que sirve de base á lo que después ha de seguir. Aun cuando las moléculas varían en número de formas limitado, son infinitas las que en cada una de ellas figuran. Si el número de formas es finito, ha de haber infinitos elementos que las revistan, porque de lo contrario sería finito el Universo, afirmación esta última contraria á lo que ya he demostrado.
{{Centrar|531. ''Quod quoniam docui, nunc suaviloquis, age, paucis...''}}
Voy ahora inmediatamente á exponerte en suaves, aunque pocos versos, cómo por ser infinitos, los elementos pueden, por sus atracciones y repulsiones recíprocas, sostener el orden universal.
{{Centrar|541. ''Nam quod rara vides magis esse animalia quœdam...''}}
Si reparas en que hay comarcas donde escasean notablemente los animales de alguna especie, como si la Naturaleza con ellos fuera poco generosa, te haré observar que esos mismos animales abundan en otras regiones más adecuadas para ellos, como sucede á los<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>cuadrúpedos gigantes de trompa anguímana<ref>Mano en forma de culebra.</ref>, de los cuales en India hay bastantes para formar en torno de las ciudades ebúrneo impenetrable muro; tan numerosas allí son esas fieras como escasas entre nosotros.
{{Centrar|550. ''Sed tamen id quoque uti concedam, quam libet, esto...''}}
Pero te concederé la existencia ideal de un ser único de singular forma que no tenga semejante en toda la redondez de la tierra: si los principios naturales que lo constituyen no fueran infinitos, no podría ser producido, ni vivir, ni sostenerse. Imaginemos que nuestros ojos pueden percibir los elementos finitos de ese ente singular que vagaran en los ámbitos del Universo: ¿cuándo, dónde, con qué fuerza, de qué modo podrían reunirse adecuadamente aquellos cuerpos simples dispersos en tan confuso piélago? Según mi parecer, tal asociación no puede racionalmente concebirse. Asi como después de borrasca tormentosa causante de naufragios el mar arroja á la playa en toda la extensión del globo remos, timones, antenas, velas, mástiles y flotantes cuerdas, ante cuya vista los mortales comprenden las traiciones de las pérfidas ondas y de ellas desconfían más tarde aun cuando las vean plá<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>cidas, argentadas y risueñas, así también los finitos elementos de un ser revueltos con otros y repelidos por las olas de la materia, nadarían dispersos eternamente en ellas; y si por un acaso improbable pudieran juntarse alguna vez, su unión sería momentánea por incapacidad para sostenerse. Pero la experiencia nos hace ver que es necesaria la formación de los seres é indispensable su crecimiento; luego es racional admitir que en toda especie de seres se dan igualmente elementos infinitos en adecuada proporcionalidad.
{{Centrar|578. ''Nec superare queunt motus utique exitiales...''}}
Ni los movimientos destructores pueden prosperar continuamente hasta sepultar en sueño eterno la vida, ni tampoco los movimientos creadores pueden conceder á los cuerpos constante duración; así podemos observar que unos y otros, desde tiempo inmemorial, mantienen entre sí guerra abierta con variable éxito, de tal modo, que ya son unos derrotados ya vencedores; también notamos que se mantiene cierto equilibrio en los nacimientos y las muertes, y nunca la noche ha ocultado al día, ni la aurora ha descorrido el velo de las sombras sin que al mismo tiempo se haya oído el grito desgarrador del niño que viene á la vida y los so<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>llozos lastimeros de los que otorgan á la amistad los últimos deberos impuestos por la muerte.
{{Centrar|590. ''Illud in his obsignatum quoque rebus habere...''}}
Preciso es tener en cuenta y en la memoria conservar grabado el principio de que todos los cuerpos que podemos conocer constan de varios elementos, y que no hay uno solo del que fundadamente creamos que se halla constituido por una sola clase de elementos. Y el número de éstos es mayor, y sus especies más distintas en aquellos cuerpos dotados de más diferentes propiedades.
{{Centrar|599. ''Principio tellus habet in se corpora prima...''}}
Primeramente, la Tierra en sí posee los elementos generadores de las corrientes líquidas que nutren los ríos y renuevan los mares, y también contiene los principios de que se alimenta el fuego que le devora las entrañas, como hace el Etna, que algunas veces, con furia impetuosa, expulsa de sus entrañas materiales encendidos. Igualmente posee los gérmenes de nítidos frutos, de dorados granos útiles á las humanas gentes, y de los pastos que sirven de alimento á las bestias que vagan por los montes.<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|608 ''Quare magna Deum mater, materque ferarum...''}}
Por este motivo, la consideran madre de los dioses y de los animales, y creadora de la especie humana: los poetas de la antigua Grecia, al dedicarle sus cantos, se la figuraban sentada sobre un carro tirado por leones; decían que se hallaba flotante en el espacio para darnos á entender que nuestro Mundo no puede tener otro mundo por base: las fieras obedientes del carrro, significaban que las mayores energías deben abatirse al celo afectuoso de los padres; fingían que llevaba la frente adornada con mural corona para recordar los sitios elevados que guarnecen las ciudades. De este modo sacan en procesión la imagen de la Madre divina que aún hoy mismo causa terror á ciertas gentes: por uso de antiguos ritos lleva nombre de Madre Ida<ref>Ida, monte de Frigia ó de la Troade, lugar en que 88 tributaba especial adoración á la Tierra, simbolizada por Cibeles, nombre griego. De la unión de la Tierra y el Tiempo (Saturno), según los poetas, surgieron el movimiento (Júpiter), la vida (Juno), los mares (Neptuno), y otras fuerzas naturales.</ref>, y se la considera acompañada por catervas frigias, porque las gentes de aquella región fueron las primeras que enseñaron al mundo el cultivo de los cereales; en las procesiones de la<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>Santa Madre, siguen á ésta castrados sacerdotes, que por su origen hacen pensar que aquellos que traten mal á la diosa é ingratos sean para sus progenitores, son indignos de tener posteridad; los acompañantes de la simbólica imagen atruenan el aire con redoblados repiquetes de tambor, ruidos de timbales, ecos amenazadores de corneta retorcida y desapacibles rumores de la flauta frigia que llenan de terror el ánimo; traen también los ministros picas y dardos que son instrumentos de muerte, y con los cuales aterran al meticuloso vulgo y á los perversos é ingratos que no rinden adoración á la majestad de la diosa.
{{Centrar|634. ''Ergo cum primum magnas invecta per urbes...''}}
Llevada así la muda estatua y paseada por las ciudades populosas produce no pocas utilidades debidas á la generosidad de los devotos: de oro y de plata se adornan las calles; ricos tesoros y abundantes olorosas flores se dedican á la Santa Madre y á su cortejo; una tropa de hombres armados, á quienes los Griegos dan el nombre de ''curetas frigios'', bailan al mismo tiempo que hacen vibrar cadenas, y juegan hasta verter sangre; en la cabeza esos hombres llevan terroríficos penachos que recuerdan los que dicen que usaban en Creta los antiguos sa<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>cerdotes para encubrir con su ruido los lloros de Júpiter, mientras que varios niños danzaban en torno de la cuna y con metálicos instrumentos, de que estaban provistos, atronaban el espacio para evitar que Saturno devorase al joven dios y produjera incurable herida en el tierno corazón de la divina Madre. Este es el origen de la costumbre de llevar gente armada en las procesiones de la diosa, y tal vez ese rito obedezca igualmente á la idea de recordar que los hombres deben estar dispuestos para defender la patria y para ser amparo de sus parientes.
{{Centrar|653. ''Quæ bene, et eximie quamvis disposta ferantur.''}}
Aunque estas fábulas nos encanten por la brillantez de las formas con que han sido expuestas, la recta razón las rechaza. Por su esencia los númenes deben disfrutar eterna vida en ocio imperturbable: indiferentes á nosotros y á nuestras cosas, exentos de peligros y de aflicciones, ricos por su pro pia naturaleza, puesto que de nada necesitan , son insensibles á nuestras virtudes ó indiferentes á nuestra ira<ref>Lucrecio repite aquí los versos 56 al 62 del primer canto.</ref>.<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>cerdotes para encubrir con su ruido los lloros de Júpiter, mientras que varios niños danzaban en torno de la cuna y con metálicos instrumentos, de que estaban provistos, atronaban el espacio para evitar que Saturno devorase al joven dios y produjera incurable herida en el tierno corazón de la divina Madre. Este es el origen de la costumbre de llevar gente armada en las procesiones de la diosa, y tal vez ese rito obedezca igualmente á la idea de recordar que los hombres deben estar dispuestos para defender la patria y para ser amparo de sus parientes.
{{Centrar|653. ''Quæ bene, et eximid quamvis disposta ferantur.''}}
Aunque estas fábulas nos encanten por la brillantez de las formas con que han sido expuestas, la recta razón las rechaza. Por su esencia los númenes deben disfrutar eterna vida en ocio imperturbable: indiferentes á nosotros y á nuestras cosas, exentos de peligros y de aflicciones, ricos por su propia naturaleza, puesto que de nada necesitan, son insensibles á nuestras virtudes ó indiferentes á nuestra ira<ref>Lucrecio repite aquí los versos 56 al 62 del primer canto.</ref>.<noinclude></noinclude>
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text/x-wiki
<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>{{Centrar|661. ''Terra quidem vero caret omni tempore sensu...''}}
Y en verdad la Tierra ha carecido en todo tiempo de sensaciones, y todos los diversos frutos que bajo la acción del Sol existen se forman de los variados y múltiples elementos que aquélla contiene. A pesar de todo, si alguien quiere llamar Neptuno á los mares, Ceres á los frutos farináceos, y Baco al vino, usará así nombres extraños á los que posee nuestra lengua, pero puede hacerlo, y también puede llamar divina Madre á la Tierra, aunque sepa que es falso lo que dice.
{{Centrar|669. ''Sœpa itaque ex uno tondentes gramina campo...''}}
Desde tiempos remotos el ganado lanígero, la estirpe guerrera de caballos, y la especie bovina han vivido bajo una misma temperatura, han usado los mismos pastos y han bebido en iguales surtidores de agua y respirado los mismos aires; no obstante, sus especies han sido siempre muy distintas, y cada individuo de ellas ha conservado por herencia los instintos y las costumbres de sus respectivos padres. También entre las hierbas, lo mismo que entre las aguas, hay diferentes clases, porque sus principios constitutivos no son idénticos. Es todo animal un compuesto de huesos, músculos, sangre, venas, calor, humores, vísceras y nervios,<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>substancias que entre sí difieren porque es tán formadas de distintos elementos. Ade más, debemos suponer que en los cuerpos combustibles existan diversos principios que originen luz, chispas, ceniza y humo; y en general, de todos los cuerpos conoci dos dehemos pensar que constan de diversos elementos generadores de los múltiples fenó menos en que se manifiestan.
{{Centrar|888. ''Denique multa vides, quibus est odor, et sapor una...''}}
Hay muchos seres de los que parten emanaciones que afectan igualmente al paladar y al olfato como si estos sentidos fueran uno solo; entre aquellos seres se cuentan los que inmola ante el ara de los dioses la hipocre sía cuidadosa de ocultar sus crímenes: indudablemente esos cuerpos han de contener elementos de forma diferente. Llegan á la membrana pituitaria las emanaciones odoríferas que no tocan ó tocan inútilmente el velo del paladar, y afectan las papilas de ese último órgano moléculas sápidas que no tienen entrada en el sentido olfatorio: de estos hechos puede inducirse que los principios materiales que afecten distintos órganos, tienen diferentes formas. En una aglomeración, pues, de materia hay la conjunción de variados cuerpos simples; y los seres<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Artistosteles" /></noinclude>substancias que entre sí difieren porque es tán formadas de distintos elementos. Ade más, debemos suponer que en los cuerpos combustibles existan diversos principios que originen luz, chispas, ceniza y humo; y en general, de todos los cuerpos conoci dos dehemos pensar que constan de diversos elementos generadores de los múltiples fenó menos en que se manifiestan.
{{Centrar|688. ''Denique multa vides, quibus est odor, et sapor una...''}}
Hay muchos seres de los que parten emanaciones que afectan igualmente al paladar y al olfato como si estos sentidos fueran uno solo; entre aquellos seres se cuentan los que inmola ante el ara de los dioses la hipocre sía cuidadosa de ocultar sus crímenes: indudablemente esos cuerpos han de contener elementos de forma diferente. Llegan á la membrana pituitaria las emanaciones odoríferas que no tocan ó tocan inútilmente el velo del paladar, y afectan las papilas de ese último órgano moléculas sápidas que no tienen entrada en el sentido olfatorio: de estos hechos puede inducirse que los principios materiales que afecten distintos órganos, tienen diferentes formas. En una aglomeración, pues, de materia hay la conjunción de variados cuerpos simples; y los seres<noinclude></noinclude>
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El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado (1891)/III
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Ignacio Rodríguez
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Página creada con «<pages index="El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf" include="147-173" header=1/> ---- {{listaref}}»
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Página:Discurso de Pi y Margall del 2 de noviembre de 1871. Defensa de la Internacional - Parte II.pdf/4
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Se crea la página, revisando el formato.
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<noinclude><pagequality level="3" user="Repub73" /></noinclude>este punto. En 1802 se ocupó de las condiciones de trabajo para los aprendices de los diferentes ramos de tejidos é hilados de algodon y de lana. En 1819 hizo extensiva la reforma á todos los jóvenes que tuvieran menos de 10 años. En 1833, en 1844 y en 1847 completó su obra.
¿Cuáles son las condiciones de trabajo para los obreros de Inglaterra? Con arreglo al ''bill'' de 1847, el jornal de los adultos no puede pasar de diez horas; con arreglo al de 1844, los niños menores de ocho años no pueden ser admitidos en ningun taller ni en ninguna manufactura. Los niños mayores de ocho años no pueden trabajar más que seis horas, y deben forzosamente consagrar algunas al cultivo de su inteligencia. Esto ha hecho aquella gran nacion sensata, y como todos sabeis, está en vísperas de reducir á nueve horas el jornal de los adultos.
Francia apenas ha hecho más que seguir en este punto las huellas de Inglaterra. La ley francesa del año 41 no es más que la reproduccion de la inglesa del año 33. Y cuando aquí mismo un ex-Ministro de la Corona, el Sr. Alonso Martinez, nos ha dicho que tuvo el firme propósito de entrar en esta cuestion y resolverla, ¿será posible que venga alguien y nos diga que es inmoral la ''Internacional'' porque pida la reduccion de las horas del trabajo y la intervencion del Estado en el trabajo de las mujeres y de los niños?
Vengamos á las cajas de resistencia. Las sociedades de resistencia son antiguas en Inglaterra; han existido allí bajo el nombre de ''Trades-Unions'' y ''Trades-Societiés''. Las ''Trades-Societiés'' eran sociedades de resistencia que no tenian por objeto más que sostener las huelgas de los obreros contra los maestros. Las ''Trades-Unions'' se diferiaban de estas en que los fondos que recaudaban servian, no solo para mantener las huelgas, sino tambien para el socorro mútuo de los asociados en casos de enfermedad ó de falta involuntaria de trabajo.
Todos vosotros recordareis la alarma que se produjo, no solo en Inglaterra, sino en toda Europa, cuando las sangrientas escenas de Sheffield y de Manchester. Si hubiera acontecido aquí algo de eso, atendiendo nuestro carácter impresionable y la facilidad con que nos dejamos llevar de los primeros movimientos de nuestra alma, habríamos aquí tomado desde luego medidas extraordinarias contra sociedades que así ponian en alarma todo el Reino; pero aquel pueblo culto y sensato, aquel pueblo que no se deja llevar nunca de las impresiones del momento, aquel pueblo que no sacrifica nunca á mezquindades políticas las grandes cuestiones sociales, no hizo más que abrir una informacion parlamcutaria para que se supiera quiénes habian sido los autores de tan sangrientos crímenes. Practicada la informacion, cuando se estuvo ya cerciorado de que los criminales no eran las asociaciones, sino algunos fanáticos que en ellas estaban, se guardó muy bien el Parlamento inglés de poner cortapisas de ningun género á la marcha de las sociedades de resistencia.
Las sociedades de resistencia, por otra parte, han existido hace muchos años en nuestra Pátria y han tenido una fuerza quo tardará mucho en tener la ''Internacional'' dentro de las provincias en que se organizaron tan poderosas asociaciones. En el año 1840, mandando el general Espartero, siendo el general Espartero regente del Reino, se organizó en Barcelona la primera sociedad de esta clase, la de tejedores de algodon. Se organizó tan bien y de tal manera, que apenas dejó de pertenecer á ella ningun obrero del oficio. Viendo el buen resultado que aquella asociacion daba, se fueron organizando en Cataluña poco a poco, y á su imágen y semejanza, todas las artes y todos los oficios. Se hizo más: luego que estuvieron organizadas todas las artes y todos los oficios, pensaron los presidentes de las asociaciones barcelonesas en subalternarse las asociaciones que estaban distribuidas por el resto de Cataluña, y lo consiguieron.
Alcanzado este objeto, les fué fácil reunir á los presidentes de las asociaciones barcelonesas en un Comité central, que era el que naturalmente entendia en todos los negocios relativos a los intereses generales de las asociaciones obreras. ¿Habeis conocido alguna organizacion más poderosa que esta? Vais á ver los resultados.
En Inglaterra ha habido grandes y frecuentes huelgas, pero las huelgas en Inglaterra han sido siempre parciales; la huelga mayor ha sido la que hicieron todas las artes que concurren á la edificacion. En Barcelona, en Cataluña, las asociaciones obreras produjeron las grandes huelgas de 1854 y 1855, que fueron, no huelgas parciales de tal ó de cual oficio, sino huelgas generales de todas las artes y de todos los oficios. La de 1854 no preocupó mucho al país, porque ocurrió á raíz de aquella revolucion, cuando estaban los ánimos preocupados por los negocios políticos; pero la de 1855 fue tan imponente, que llamó la atencion, no solo del Gobierno, sino del país. Sin embargo, las Córtes Constituyentes de aquel tiempo estuvieron tambien lejos de querer destruir las asociaciones obreras de Cataluña. Se escribió entonces un proyecto de ley sobre la industria manufacturera, en el cual se proponia el establecimiento del jurado misto de oficiales y de maestros, cosa que yo he tenido siempre por muy buena y por muy conducente, si no á destruir, por lo menos á atenuar la guerra entre el capital y el trabajo.
Y bien; cuando todo esto ha sucedido, cuando todo esto sucede en Europa, ¿creeis que es inmoral la sociedad ''Internacional de trabajadores'' porque tenga sociedades de resistencia y porque promueva huelgas? Pues qué, ¿acaso las huelgas no han existido antes que la ''Internacional'' y antes que las asociaciones obreras de Cataluña? La huelga, señores, es tan antigua como el taller: desde el momento en que se ha reunido una porcion de obreros dentro de un taller, dentro de una fábrica; desde el momento en que esos obreros han sentido las mismas necesidades, que han recibido los mismos agravios y exhalado las mismas quejas, desde aquel momento las huelgas han existido, como no podia menos de suceder. Así las huelgas existian en Inglaterra muchísimo antes del año 24, en que se concedió el derecho de coalicion á los obreros; así las huelgas eran numerosas en Francia antes del año 65, en que el Emperador Napoleon concedió el mismo derecho á los trabajadores; así las huelgas han existido en España antes y despues del año 48, que fué el año en que por primera vez fueron consideradas las coaligaciones de obreros como un delito.
Debo deciros más, y es que las asociaciones, la ''Internacional'' inclusive, lejos de hacer más frecuentes las huelgas, las han reducido: voy á deciros por qué.
Mientras las clases obreras no han estado organizadas, las huelgas han sido hijas de reales ó supuestos agravios del momento. Los obreros se han lanzado á ellas sin calcular los medios de resistencia que tenian, y se han expuesto muchas veces á grandes y terribles<noinclude></noinclude>
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<noinclude><pagequality level="3" user="Repub73" /></noinclude>derrotas. Desde el momento en que las clases obreras han estado organizadas, los Consejos de sus asociaciones, antes de promover una huelga, han calculado los resultados, y no las han decretado sino cuando han creido que tenian grandes probabilidades de éxito: así se observa que las huelgas son hoy menos frecuentes que antes.
¿Cómo he de creer yo por fin, Sres. Diputados, que las sociedades de resistencia y las huelgas sean inmorales para nadie, cuando no lo son para el Sr. Ministro de la Gobernacion? ¿No os ha dicho que cree que los obreros tienen el derecho de concertarse para mejorar las condiciones del trabajo? ¿No os ha dicho aquí que él ha reconocido siempre ese derecho á sus propios jornaleros? Pues si tal cree el Sr. Ministro de la Gobernacion, ¿cómo puede acusar de inmoral á la ''Internacional'' porque tenga sociedades de resistencia y porque promueva huelgas? Pero el Sr. Ministro de la Gobernacion decia á renglon seguido que si bien reconocia ese derecho á los obreros, como Ministro no podia menos de procurar la aplicacion del artículo del Código que pena como un delito la coligacion de los obreros para encarecer ó abaratar abusivamento el precio del trabajo. S.S está en un grande error, porque este artículo no ha sido aplicado nunca, ni es aplicable. Voy á decir á S.S. por qué.
El Código no pena las coligaciones abusivas, no; el Código pena las coligaciones hechas para encarecer ó abaratar abusivamente el precio del trabajo. Y yo pregunto á S.S.: ¿qué tribunal de justicia, ni qué Gobierno podrá decir jamás cuándo ha sido abusivo el encarecimiento ó el abaratamiento del precio del trabajo? Para marcar ese abuso es preciso saber, en primer lugar, la relacion que guardan los brazos y los capitales destinados á cada industria; la mayor ó menor concurrencia que hay entre los obreros y entre los maestros, la mayor ó menor facilidad en circulacion de la riqueza, y por fin, las mil y una causas económicas que influyen directamente en el precio del trabajo. Y cuando nosotros creemos que el Estado es incapaz de poder apreciar esto, ¿vamos á confiar á un tribunal de justicia que lo aprecie? ¿Por dónde va á apreciarlo? Esta es la razon por qué los tribunales de justicia no han aplicado casi nunca ese articulo del Código.
Ya lo veis, pues: ninguno de los medios inmediatos que propone la ''Internacional'' es contrario á la moral pública: veamos ahora si lo son los mediatos.
Entramos, señores, en una de las cuestiones más graves que pueden presentarse: en la cuestion de la propiedad.
¿No os llama In atencion, Sres. Diputados, que á cada nueva revolucion política que se verifica en el mundo se vuelve á poner sobre el tapete la cuestion de la propiedad? ¿No os dice esto que la propiedad es una de las instituciones más graves y al mismo tiempo más movedizas? A cada revolucion política sobreviene una cuestion sobre la propiedad; porque la propiedad es la institucion que más y mejor afianza el derecho y el poder de las clases que políticamente se han emancipado. Así, toda clase políticamente emancipada busca en seguida la propiedad, y toda clase socialmente emancipada busca en seguida el poder político.
Volved si no los ojos á la antigua Roma: ¿qué encontrais en los primeros tiempos de la república? Un patriciado que por de pronto es el único poder del Estado. La plebe le disputa ese poder, y triunfa. No se contenta, sin embargo, esa turbulenta plebe con tener tribunos que opongan su veto á las decisiones del Senado; no se contenta con poder dictar leyes que sean obligatorias para todos los ciudadanos de Roma; no le basta apoderarse del nombramiento de las altas magistraturas, obligando por este medio á aquellos orgullosos patricios á mendigar sus votos y á pensar en su suerte; pide sin cesar leyes agrarias, pide la participacion en el ''ager publicus'', es decir, en aquella inmensa masa de bienes que constituian entonces el patrimonio de la república. Esto es lo que constituye la obra de los gracos; esto es lo que hace posible la dictadura de Mario y la de César.
Cae luego el mundo romano: pueblos venidos del Norte y del Oriente se precipitan sobre los pueblos del Occidente y del Mediodía: ¿se contentan tampoco con mandar las naciones vencidas? No; empiezan por apoderarse de la propiedad de la tierra, por despojar de gran parte de ella á las naciones sojuzgadas; y por un conjunto de circunstancias que seria ocioso y prolijo enumerar, llegan á una constitucion de la propiedad que se presentaba por primera vez en la historia.
El poder y la propiedad contraen una union indisoluble: la propiedad lleva anejo el poder; el poder lleva aneja la propiedad. Esta y no otra cosa fué el feudalismo, la consolidacion del poder y la propiedad. Pero esa consolidacion fué una inmensa tiranía para las clases subalternas, y produjo más tarde el movimiento de las municipalidades de los siglos XII y XIII, movimiento que no ha sido consumado sino por vosotros. Vosotros sois los que habeis coronado la obra empezada por las municipalidades de la Edad Media.
¿Qué era la propiedad antes de la revolucion? La tierra estaba en su mayor parte en manos de la nobleza y del clero. En manos de la nobleza estaba amayorazgada, en manos del clero amortizada, en unas y en otras manos fuera de la general circulacion. Como quedaban todavía grandes restos del antiguo feudalismo, sucedia que la propiedad, ora estuviese en manos del clero y ora en las de la nobleza, llevaba en muchas provincias aneja la jurisdiccion y el cobro de tributos, así reales como personales, á pueblos enteros.
¿Qué hicisteis vosotros, es decir, qué ha hecho la revolucion? Por un decreto devolvió al Estado la jurisdiccion que habia sido entregada á los antiguos señores feudales, y declaró abolidos los derechos señoriales; por otro declaró libre la mitad de los bienes amayorazgados en manos de los que entonces los poseian, y la otra mitad en manos de sus inmediatos sucesores. Despues de haber ahuyentado con la tea en la mano las comunidades religiosas, declaró por otro decreto nacionales los bienes de esas comunidades; y no satisfecha con esto, se fué apoderando sucesivamente de los bienes del clero secular, de los de beneficencia é instruccion pública, de los de los municipios y las provincias.
¿Y cómo habeis hecho esto? Para abolir los señoríos habeis rasgado las prerogativas y las cartas selladas de los antiguos Reyes, sin tener para nada en cuenta que muchos de los hombres que los cobraban eran los descondientes de los antiguos héroes de la reconquista del suelo pátrio contra los árabes, ó los descendientes de los otros que habian ido á llevar por todos los ámbitos del mundo nuestra lengua y nuestras leyes.
Para desamayorazgar los bienes de los nobles habeis rasgado las cartas de fundacion que habian otorgado sus fundadores, las cédulas por las que los Reyes las habian confirmado, las leyes seculares á cuya sombra se habían establecido. Para apoderaros de los bienes del clero secular y regular habeis violado la santidad de<noinclude></noinclude>
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